El conflicto en Ambulancias Tenorio sigue enquistado y de nuevo los trabajadores/as van a la huelga indefinida prevista para el próximo 3 de agosto, habiendo sido esta precedida de dos paros parciales ya celebrados los pasados 20 y 27 de julio, estando todo ello convocado por la FS-USO y el comité de empresa para la provincia de Badajoz, donde la USO es sindicato mayoritario, después de que el comité de empresa para la provincia Cáceres haya decido no secundar la huelga indefinida y el resto de organizaciones hayan decidido desmarcarse.

Los motivos no son otros que los mismos que provocaron las dos convocatorias de huelga anteriores ya que la empresa sigue sin resolver los problemas de excesos de jornada, déficit de material y el penoso estado de bases y vehículos que impiden a los profesionales afectados realizar su trabajo con garantías.

En cuanto a las dos huelgas anteriores, una fue convocada en mayo de 2019 y desconvocada antes de su inicio mediante un acuerdo que jamás fue cumplido en su totalidad por parte de la empresa. La segunda huelga data de octubre de 2019, esa vez se llegó a la huelga indefinida tras tres paros, pero de nuevo la empresa consiguió arrancar una desconvocatoria con promesas incumplidas.

Entre medias toda una serie de sucesos que ponen de manifiesto los incumplimientos laborales que la empresa Ambulancias Tenorio mantiene desde ya más de dos años, cuando inició la prestación del servicio del transporte sanitario terrestre en la comunidad autónoma de Extremadura. Varias actas de infracción de la Inspección de Trabajo y condenas de los Juzgados de lo Social y del propio Tribunal Superior de Justicia de Extremadura son muestra de ello.

Contratos en fraude, excesos de jornada, vacaciones irregulares, incumplimiento de descansos, y un largo etcétera ha sido constatado por la Inspección de Trabajo, algo que sin embargo no ha conseguido doblegar la actitud incumplidora de la empresa. Lo último, una sentencia del TSJEx que declara la obligatoriedad de la empresa de confeccionar un calendario laboral que respete las 1.800 horas de trabajo anuales y a implementar un registro de jornada tal y como le exige el Estatuto de los Trabajadores.

Pero lo que sin duda ha provocado que el conflicto se reavive ha sido el absoluto abandono al que se ha visto sometida la plantilla durante la crisis de la COVID-19. Durante dicho periodo el material de protección y los protocolos brillaban por su ausencia y fue gracias a la intervención de la Administración que los trabajadores consiguieron equipos de protección individual y circuitos de desinfección de vehículos.

Ahora, los trabajadores denuncian que desde que se celebró la mediación preceptiva a la convocatoria de la huelga, el pasado 10 de julio, no han vuelto a tener noticias de la empresa lo que sin duda dificultar la solución de este conflicto que no tiene visos de solucionarse al menos antes del comienzo de la huelga indefinida, sobre todo después del reciente anuncio de la empresa sevillana en la que solicitaba la rescisión del contrato.

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