USO pide que se ratifique el Convenio OIT sobre violencia en el trabajo

USO pide que se ratifique el Convenio OIT sobre violencia en el trabajo

El Convenio 190 sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, y la Recomendación 206 sobre violencia y acoso, aprobados en la Conferencia Internacional del Trabajo del Centenario en junio de 2019, han entrado en vigor un año después de su aprobación tras la ratificación de los gobiernos de Uruguay y Fiji.

Desde USO lamentamos que el Gobierno español no haya sido pionero en la ratificación de un convenio tan relevante y necesario como este y exigimos que lo ratifique a la mayor brevedad posible.

Los convenios y las recomendaciones son instrumentos jurídicos aprobados en las Conferencias Internacionales del Trabajo. En los primeros se establecen principios y derechos básicos para las trabajadoras y los trabajadores y son vinculantes una vez que los Estados los ratifiquen. Las recomendaciones generalmente los complementan, proporcionando orientaciones más precisas para su implementación y carecen del carácter vinculante.

¿Cómo valoramos las condiciones del teletrabajo con la ola de calor?

¿Cómo valoramos las condiciones del teletrabajo con la ola de calor?

Esta semana la ola de calor afecta también al alto porcentaje de personas que aún están realizando teletrabajo en una gran diversidad de inmuebles que, salvo algunos casos, no están preparados para utilizarse como lugar de trabajo.

Es iimportante comprobar que las condiciones de teletrabajo no resulten perjudiciales para la salud de la persona trabajadora en situaciones de altas temperaturas. Por ello, USO os muestra una serie de pautas para evaluar las condiciones frente a las altas temperaturas y, si se necesita, solicitar ayuda del Servicio de Prevención para adoptar las medidas preventivas oportunas.

Control de las condiciones de teletrabajo

El método EVALTER-OBS se basa en la observación directa de las condiciones habituales de trabajo para determinar:

  • Si los riesgos térmicos a los que están expuestos los trabajadores cuando trabajan en condiciones de estrés térmico son aceptables o inaceptables por acumulación o pérdida excesivas de calor corporal que puedan dar lugar a daños para su salud.
  • Si se trabaja en condiciones que producen incomodidad o molestias inaceptables por calor o frío o, por el contrario, molestias aceptables.

Los daños a la salud como las molestias térmicas se producen debido a la interacción entre factores “objetivos”, propios de las condiciones de trabajo, que en este método se denominarán “factores térmicos objetivos” y factores personales. Por eso, EVALTER-OBS tiene en cuenta 7 factores: 6 “factores térmicos objetivos” más otro factor relativo a “opinión de los trabajadores” sobre su sensación térmica.

Los 7 factores sobre los que quien realice la evaluación debe recoger información observando detalladamente las condiciones de trabajo son:

  • La temperatura del aire.
  • La humedad del aire.
  • La radiación térmica.
  • Las corrientes de aire.
  • La actividad física desarrollada.
  • La ropa o vestimenta de los trabajadores.
  • La opinión de los trabajadores.

La información que debe recogerse es la que tiene que ver con las causas u origen de la temperatura, la humedad y las posibles corrientes de aire en el puesto de trabajo, como, por ejemplo, fuentes internas o procesos que originen calor, frío, humedad y corrientes de aire; elementos o procesos que resequen el ambiente; elementos estructurales con influencia en las fuentes exteriores de frío/calor, ubicación y orientación del lugar de trabajo, ausencia de aislamiento térmico en paredes, ventanas, tejados; condiciones climáticas en las épocas calurosa (verano), fría (invierno) e intermedia (primavera y otoño) de la zona donde está el lugar de trabajo.

Si la aplicación de EVALTER-OBS no suscita dudas y los resultados merecen confianza, habrá casos en los que la normativa legal de prevención de riesgos laborales imponga la obligación de aplicar medidas preventivas para reducir los riesgos o molestias y otros para los que no existe esa obligación legal, pero, sin embargo, sea recomendable hacerlo. Podrían darse estos escenarios:

  • Si los riesgos y molestias son aceptables, desde el punto de vista preventivo siempre es aconsejable reducir los riesgos, y las molestias, al mínimo posible, ya que la mejora continua de las condiciones de trabajo es beneficiosa para el trabajador y la productividad. La legislación laboral, aunque recomienda la reducción al mínimo posible de los riesgos y molestias y la mejora continua de las condiciones de trabajo, no obliga en estos casos a aplicar medidas de prevención y control.
  • Si los riesgos son aceptables y las molestias inaceptables porque no se cumple la legislación, se deben aplicar medidas preventivas.
  • Si los riesgos son inaceptables se exige la adopción de medidas de prevención y control, debiéndose contar con la participación de las personas trabajadoras, éstas son las que mejor conocen su puesto de trabajo y destinatarias de las mejoras. Cuando sea necesario aplicar medidas preventivas, se deberán volver a evaluar los riesgos o molestias después de haberlas aplicado para comprobar su eficacia.

Suprimir los riesgos de origen térmico

En USO recordamos que la eliminación o reducción de los riesgos de origen térmico hasta el mínimo posible y siempre por debajo de los niveles límite aceptables es una obligación para las empresas y un derecho de las personas trabajadoras, también en el teletrabajo.

Asimismo, en la medida de lo posible, en todos los lugares de trabajo se deben evitar la irradiación excesiva y, en particular, la radiación solar a través de ventanas, luces o tabiques acristalados.

En cualquier lugar de trabajo cerrado donde se realicen trabajos sedentarios tipo oficinas o ligeros, se deben cumplir las disposiciones del apartado 3.a del anexo III del RD 486/97 sobre Lugares de Trabajo, que son las que figuran en el cuadro siguiente:

Ola de calor: riesgo de golpe de calor y estrés térmico agravado por mascarillas en el trabajo

Ola de calor: riesgo de golpe de calor y estrés térmico agravado por mascarillas en el trabajo

La primera ola de calor del verano de la pandemia agrava el riesgo de golpe de calor y estrés térmico en el trabajo por el uso obligatorio de la mascarilla

Primera ola de calor de nuestro verano de pandemia y los riesgos de sufrir un golpe de calor o estrés térmico aumentan por el uso obligado de la mascarilla en el trabajo. Unas precauciones parecen no llevarse bien con las otras, pero es necesario cumplir con todas.

La llegada del verano afectaba especialmente a las condiciones de trabajo de algunas profesiones, en ambientes especialmente sobrecalentados o en exteriores con altas temperaturas. Antes, solo en algunos puestos era necesario el uso de mascarilla por la propia idiosincrasia de la actividad, pero ahora el uso obligado se extiende a toda nuestra vida profesional y particular.

La mascarilla, más allá de la obvia incomodidad, provoca un exceso de sudoración y, por lo tanto, más deshidratación; además de vaho y empañamiento de cristales de gafas que pueden entorpecer los movimientos y causar otro tipo de accidentes diferentes a los efectos del calor.

Cambios en los primeros auxilios con la llegada del Covid-19

Cambios en los primeros auxilios con la llegada del Covid-19

Se han modificado muchos aspectos de nuestra vida personal y profesional con la llegada del Covid-19. La crisis sanitaria también ha provocado cambios en los primeros auxilios y la reanimación cardiopulmonar que te detallamos en esta información. La crisis sanitaria ha modificado el proceso de reanimación cardiopulmonar brindada por los equipos de primeros auxilios de las empresas.

El Consejo Europeo de Resucitación ha publicado recomendaciones para realizar los primeros auxilios y, así, evitar los contagios:

  • Al evaluar la respiración, buscar una respiración normal. Para minimizar el riesgo de infección, no abrir las vías respiratorias y no colocar la cara junto a la boca o nariz de la víctima.
  • Llamar al servicio de emergencias si la persona no responde y no respira normalmente.
  • Durante la reanimación, si es posible, usar un teléfono con manos libres para comunicarse con el servicio de emergencias durante la RCP.
  • Las personas reanimadoras deben considerar colocar un paño o toalla sobre la boca y nariz de la persona antes de realizar compresiones torácicas y desfibrilación. Esto puede reducir el riesgo de propagación del virus en el aire durante las compresiones torácicas.
  • Las personas reanimadoras deben seguir las instrucciones dadas por el personal de emergencias médicas.
  • Después de realizar la RCP, las personas reanimadoras deben, tan pronto como sea posible, lavarse las manos a fondo con agua y jabón o desinfectarlas con solución hidroalcohólica y ponerse en contacto con las autoridades sanitarias locales para solicitar información sobre la vigilancia después de haber estado en contacto con una persona con sospecha o confirmación de covid-19.

Consideramos que esta actualización debe ser transmitida a todos los trabajadores así como a todas las personas de la plantilla encargadas de procurar los primeros auxilios a través de la información y formación que se debe impartir en la reincorporación a las empresas, para evitar los contagios en el ámbito laboral.

¿Qué son los primeros auxilios?

Los primeros auxilios son los primeros cuidados a una persona accidentada o enferma repentina, en el lugar de los hechos y hasta la llegada de personal especializado. Estos primeros cuidados son fundamentales para la evolución posterior de la víctima, pues su recuperación dependerá, en gran medida, de la atención prestada en un primer momento.

Estas personas deben actuar bajo la conducta PAS, a la que corresponden a los siguientes pasos:

  • Proteger. Se debe garantizar la seguridad tanto del accidentado como de la persona que lo auxilia para evitar sobre-accidentes. No se podrá acercar a una víctima hasta que se haya analizado la situación (¿qué ha pasado? ¿persiste algún peligro mecánico, eléctrico, térmico, tóxico?) y se compruebe que el ambiente es seguro.
  • Alertar. Se avisará a los recursos previstos en la empresa para actuar en caso de accidente y después al servicio de emergencias 112. Es muy importante detectar en esta fase si se está ante una emergencia y recabar el máximo número de datos posibles para facilitar la activación de los medios necesarios. Para ello se ha de saber el lugar exacto del accidente y facilitar, si es posible, referencias conocidas como el número y estado de víctimas, el tipo de accidente, atención sanitaria y persona que llama y su contacto. Se recomienda que una persona de la empresa espere en la puerta de la misma a los servicios sanitarios externos para organizar y facilitar su acceso a la víctima.
  • Socorrer. Una vez protegido el lugar del accidente y alertados los servicios de emergencias, se pasará a socorrer a las víctimas en el lugar de los hechos hasta la llegada del personal sanitario.

La evaluación primaria es el paso fundamental de asistencia sanitaria, a través de la que se pueden establecer los diferentes estados de conciencia y respiración del paciente. Hay que diferenciar si la persona accidentada no necesita ningún estímulo y responde a estímulos verbales o dolorosos o, si no responde, es cuando se comprueba la respiración.

Hasta ahora, antes de la crisis sanitaria producida por el coronavirus, para conocer el estado de la respiración se utilizaba la maniobra VOS (Ver-Oír-Sentir). Colocando el oído a la altura de la boca del paciente se puede observar si existen ruidos respiratorios y si se percibe el aire exhalado. Esta maniobra no ha de durar menos de 5 segundos ni más de 10 segundos. Si respira, se situará a la persona accidentada en posición lateral de seguridad. Si no respira, se pasará a realizar una reanimación cardiopulmonar o RCP. La RCP conlleva un claro riesgo de trasmisión de una enfermedad infecciosa incluso si sólo se realizan compresiones torácicas.

Plan de emergencia en las empresas

El Plan de Emergencia es un documento que prevé la organización de la respuesta ante situaciones de emergencia clasificadas para el control inicial de las mismas, garantizándose la alarma, la evacuación y el socorro. Cualquier centro de trabajo debe tenerlo, según el artículo 20 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, a menos que tenga que elaborar otro tipo de plan más complejo, por la peligrosidad de la actividad desarrollada. Es un documento de uso interno, que debe implantarse en el centro de trabajo y no requiere su registro en ningún órgano administrativo.

El empresario, teniendo en cuenta el tamaño y la actividad de la empresa, así como la posible presencia de personas ajenas a la misma, deberá analizar las posibles situaciones de emergencia y adoptar las medidas necesarias en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación de los trabajadores, designando para ello al personal encargado de poner en práctica estas medidas y comprobando periódicamente, en su caso, su correcto funcionamiento. El citado personal deberá poseer la formación necesaria, ser suficiente en número y disponer del material adecuado, en función de las circunstancias antes señaladas.

La dirección de la empresa deberá designar un Jefe de Emergencia que coordinará todo el Plan de Emergencia y un Jefe de Intervención que coordinará a los equipos de 1ª y 2ª intervención y al Equipo de Primeros Auxilios, encargados de procurar las primeras atenciones a las personas que hayan sido víctimas de la emergencia suscitada o del accidente producido.

Medidas de seguridad especiales frente al coronavirus en los aviones

Medidas de seguridad especiales frente al coronavirus en los aviones

España reabre las fronteras con los países de la Unión Europea tras lo peor de la crisis del coronavirus y el tráfico aéreo comenzará a recuperarse poco a poco con la programación de más vuelos, tanto nacionales como comunitarios. Según las aerolíneas, el inicio será paulatino, en general, y tanto las rutas como la reincorporación de los trabajadores afectados por los ERTE se hará de manera progresiva.

El transporte en general, y el aéreo en particular, han sido de los sectores más golpeados por la crisis del coronavirus. Y su vuelta a la normalidad ha despertado recelos sobre la seguridad que se han ido despejando mediante los protocolos de seguridad e higiene para trabajadores y pasajeros.

Medidas de seguridad para la “nueva normalidad” en los vuelos

Para esta puesta en marcha, algunas de las medidas para la protección de los pasajeros que recomienda la Agencia Europea de Seguridad Aérea son:

  • El embarque y desembarque se realizarán con el aire acondicionado externo conectado.
  • Se limitará el servicio a bordo de comida, bebida y duty free al mínimo. Se servirá comida preferentemente empaquetada, bebida enlatada, etc.
  • La tripulación evitará manipular las pertenencias de los pasajeros (equipaje de mano, bolsos…).
  • La tripulación, como personal de riesgo, destinará un baño a su uso exclusivo.
  • El sistema de facturación asignará las filas centrales de asientos centrales en último lugar, una vez hayan sido ocupados el resto de asientos del avión.
  • Se mantendrá la distancia de seguridad en todo momento en la medida de lo posible, dado el espacio reducido en cabina.
  • Las aerolíneas podrán poner mascarillas a disposición del pasaje.
  • El uso de la mascarilla en el avión, como en todo el transporte público, es obligatorio, tanto de pasajeros como de tripulación.
  • Se evitará la entrega de mantas y almohadas a los pasajeros para reducir el riesgo de contagio.
  • Se establecerán procedimientos para evitar colas en el pasillo para el uso de baños.

Información a los pasajeros antes y durante los vuelos

La tripulación velará por el cumplimiento de las medidas de seguridad frente al coronavirus en los vuelos. Además, informará continuamente a los pasajeros de cómo extremar los riesgos frente a los contagios.

  • Se darán anuncios relacionados con el riesgo de contagio, recordatorios de seguridad, etc.
  • Las aerolíneas deberán informar al pasaje sobre las medidas preventiva a bordo, tales como higiene de manos, especialmente antes y después de comer; correcto uso de mascarillas; limitar contacto con superficies; servicio a bordo reducido; limitar el uso de aireadores individuales, a menos que así lo aconseje el fabricante de cada aeronave.
  • Deberá incluirse en las demostraciones de seguridad que, en caso de emergencia, los pasajeros se quiten la mascarilla antes de usar las máscaras de oxígeno de emergencia.
  • Los operadores aéreos que usen la recirculación de aire tienen que instalar y usar los filtros de aire HEPA.
  • Deberá establecerse una colaboración entre aeropuertos y aerolíneas para asegurar que los pasajeros no permanezcan a bordo mas de 30 minutos sin ventilación apropiada.

USO pide no escatimar medios de protección para tripulación y pasaje en los vuelos frente al coronavirus

“Desde el inicio de la pandemia, e incluso antes de la llegada del estado de alarma, los delegados de prevención de riesgos laborales de USO en las aerolíneas y otras empresas del sector aéreo reclamamos el uso de medios de protección. La respuesta en aquellos momentos fue no crear alarmismo y que la Organización Mundial de la Salud no aconsejaba el uso generalizado de mascarillas. A posteriori, se demostró que esta recomendación, más basada en el desabastecimiento que en su efectividad real, era equivocado”, evalúa Ernesto Iglesias, responsable de Vuelo de USO-Sector Aéreo.

Ahora, “esperamos que se aprenda de estos errores y que en el futuro prime más la seguridad de trabajadores que están en primera línea, como en nuestro caso es el personal de tierra, tripulantes de cabina, etc, que otros criterios secundarios como el de entender que se crea alarma”, argumenta Iglesias.

Por último, el responsable de USO-Sector Aéreo recalca que “reclamamos a las aerolíneas que las recomendaciones de las autoridades aeronáuticas se apliquen sin escatimar en medios. Esperamos que la tendencia natural a generar ingresos no provoque que los trabajadores y trabajadoras se vean privados de equipos de protección o protocolos de seguridad”.

 

Caen los accidentes laborales aunque suben las muertes en el trabajo

Caen los accidentes laborales aunque suben las muertes en el trabajo

En el periodo de enero a abril se produjeron un total de 151.087 accidentes laborales, de los que 131.897 fueron accidentes con baja en jornada y 19.190, in itinere. Comparando estos datos con los del mismo periodo de 2019, se produjo un descenso del 24,1% y un 28,5%, respectivamente.

Hasta el mes de abril se han producido 231 accidentes mortales, 40 más que en el mismo periodo de 2019, lo que supone un incremento del 20,9%. De estos, 184 han sido en jornada y 47, in itinere.