Aumentan un 18,3% los accidentes de trabajo de enero a mayo

Aumentan un 18,3% los accidentes de trabajo de enero a mayo

De enero a mayo se produjeron un total de 447.104 accidentes, un 18,3% más que en 2020, según la estadística de accidentes de trabajo USO reclama medidas urgentes frente a la siniestralidad

Tras el ciberataque de la web del Ministerio de Trabajo, continúa la publicación, con meses de retraso, de la Estadística de Accidentes de Trabajo, que sigue plasmando un aumento constante de la siniestralidad laboral.

De enero a mayo de 2021 se han producido un total de 447.104 accidentes de trabajo, un 18,3% más que en 2020. De estos, 222.692 fueron con baja, mientras que 224.412 no generaron baja. Si se comparan estos datos con respecto a 2020, los accidentes con baja aumentaron un 23% mientras que los accidentes sin baja lo hicieron en un 14%.

Del total de accidentes de trabajo con baja, 192.805 se produjeron en jornada de trabajo y 29.887, in itinere. Los primeros se incrementaron un 21,3% y los que tuvieron lugar in itinere, un 35,4%, respectivamente, con respecto al primer semestre de 2020. 209.222 accidentes se produjeron en asalariados y 13.470 en trabajadores por cuenta propia.

Los accidentes en jornada de trabajo tanto leves como graves aumentaron en un 21,5% y un 8,5%, respectivamente. En cuanto a los accidentes in itinere, los leves experimentaron un incremento del 35,8%, mientras que en el caso de los graves este incremento fue del 9,5%.

Con el aumento de la actividad se produce un peligroso aumento de los accidentes de trabajo en jornada e in itinere al iniciarse la vuelta a la presencialidad de quienes estuvieron teletrabajando. Este fenómeno no debiera ser una consecuencia lógica, ya que si las medidas preventivas fueran las adecuadas, el aumento de la actividad no conllevaría este aumento de la siniestralidad.

Además, las principales causas de accidentes (atrapamientos, caídas en altura, aplastamientos, impactos, etc.) denotan que se produjeron por falta de evaluación y medidas de prevención, así como por la precariedad laboral, la falta de formación y los ritmos de trabajo inasumibles.

De enero a mayo de 2021, 279 trabajadores perdieron la vida en accidentes de trabajo: 225 de estos accidentes mortales se produjeron en jornada (209 hombres y 16 mujeres) y 54, en el trayecto de ida y vuelta del trabajo (47 hombres y 7 mujeres).

La mortalidad en el trabajo se redujo en este período en 9 fallecimientos, lo que supone una reducción porcentual del 3,1% respecto de 2020.

Industria manufacturera, construcción y comercio y reparaciones de vehículos son los sectores económicos con mayor incidencia de muertes en el trabajo. Por comunidades, Andalucía, Cataluña y Madrid lideran estos trágicos accidentes laborales.

A pesar de la puntual reducción de la mortalidad en este período, las cifras de muertes en el trabajo siguen siendo inasumibles. Desde USO solicitamos un Pacto de Estado para luchar contra la siniestralidad laboral y las Enfermedades Profesionales, en el que se escuche a todos los actores implicados, con pluralidad. Seguimos denunciando, al igual que lo hicimos ante el Fiscal de Siniestralidad Laboral, que el hecho de que el trabajo cueste la salud o la vida no es una prioridad, ni un problema de Estado. Lamentablemente, Administraciones y sociedad han asumido que el precio a pagar por tener trabajo puede ser tu vida.

Desde USO exigimos que, para que se pueda realizar un trabajo coordinado y efectivo, debe de invertirse y reforzarse con recursos humanos tanto a Inspección de Trabajo como a los Institutos de Salud Laboral y a la Fiscalía de Siniestralidad Laboral.

 

USO te explica cuáles son los colectivos con más riesgo de sufrir accidentes de trabajo.

USO te explica cuáles son los colectivos con más riesgo de sufrir accidentes de trabajo.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo ha publicado un informe en el que se identifican los colectivos con mayor riesgo de sufrir accidentes de trabajo. Entre ellos, asistencia en residencias, industria alimentaria y metálica y construcción.

Bajo el título “Priorización de Actividades Económicas, según Siniestralidad Total y Grave-Mortal Ajustada por la Población Afiliada”, clasifica las actividades económicas, atendiendo únicamente al índice de incidencia de Accidentes de Trabajo con baja en jornada. De esta forma se detecta, a grandes rasgos, aquellos colectivos con mayor probabilidad de sufrir accidentes en el trabajo.

Este criterio, el índice de incidencia de accidentes con baja en jornada, podría ser de especial utilidad para detectar a los grupos más vulnerables, pudiendo orientar la planificación de recursos en materia de evaluación de riesgos o vigilancia de la salud específica.

Adicionalmente, existiría un criterio de clasificación más próximo al término de eficiencia. Es decir, considerando no sólo la probabilidad de que el accidente se materialice sino también analizando dónde se encuentra el mayor número de población en riesgo de sufrirlo. Este segundo criterio que aborda la cuestión desde una doble perspectiva, sería más útil en el diseño de planes que requieran una óptima gestión de recursos que garantice la consecución de programas preventivos eficientes.

Colectivos según accidentes de trabajo en jornada y afiliados del sector

El informe del INSST se centra en priorizar las actividades económicas en función de dos parámetros: el índice de incidencia de accidentes de trabajo en jornada y el número de trabajadores que desarrollan su trabajo en una actividad concreta.

Así, en una primera clasificación se considera el total de accidentes en jornada de trabajo con baja en 2019, referidos a la totalidad de la población afiliada con la contingencia de accidente de trabajo cubierta. Las ramas prioritarias en función de la siniestralidad y la población en riesgo son:

  • Asistencia en establecimientos residenciales.
  • Industria de la alimentación.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Construcción de edificios.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.

Una segunda clasificación se realiza excluyendo del cómputo los accidentes leves lo que hace que esta segunda jerarquización se centre en los accidentes de peor repercusión (graves, muy graves y mortales). Es decir, se priorizan las actividades más peligrosas.

Las ramas prioritarias en función del impacto de la siniestralidad, gravedad y la población en riesgo son:

  • Agricultura, ganadería, caza y servicios relacionados con las mismas.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.
  • Transporte terrestre y por tubería.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Construcción de edificios.

Teniendo en cuenta la perspectiva de género, las actividades con más riesgos de sufrir accidentes laborales entre los trabajadores son:

  • Industria de la alimentación.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.
  • Construcción de edificios.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Almacenamiento y actividades anexas al transporte.
  • Servicios a edificios y actividades de jardinería.

Entre las trabajadoras, las actividades con mayor probabilidad de sufrir accidentes laborales son:

  • Agricultura, ganadería, caza y servicios relacionados con las mismas.
  • Servicios a edificios y actividades de jardinería.
  • Actividades de servicios sociales sin alojamiento.
  • Industria de la alimentación.
  • Servicios de alojamiento.
  • Asistencia en establecimientos residenciales.
  • Actividades relacionadas con el empleo.

Desde USO pedimos que las campañas orientadas a disminuir los accidentes de trabajo estén coordinadas y diseñadas para actuar sobre el factor humano, menos modificable que el técnico, que produce el accidente. Actuando sobre las personas adecuadas se podrá ahorrar en los efectos y en los costes directos e indirectos que produce la incapacidad.

USO te explica la actualización de Servicios de Prevención para el diagnóstico del covid-19

USO te explica la actualización de Servicios de Prevención para el diagnóstico del covid-19

Se ha publicado una nueva actualización del procedimiento de actuación de los Servicios de Prevención, que añade nuevos preceptos relacionados con el diagnóstico del covid-19.

El Ministerio de Sanidad acababa de actualizar la estrategia de detección precoz, vigilancia y control del covid-19 hace apenas unas semanas, pero ahora incorpora nuevos preceptos que os resumimos a continuación.

Modificación para el diagnóstico del covid-19

Entre las modificaciones que ha incluido el Ministerio de Sanidad en el procedimiento de actuación de los Servicios de Prevención para el diagnóstico del covid-19 destaca que no se considerarán para el diagnóstico de infección activa los resultados de ningún tipo de pruebas serológicas.

Así, las pruebas de autodiagnóstico no serán consideradas para el diagnóstico de confirmación de infección activa ni en personas con síntomas ni en asintomáticos. Los resultados positivos en estas pruebas se considerarán casos sospechosos que deberán confirmarse en un centro sanitario mediante una prueba diagnóstica de infección activa.

Distintos estudios han comprobado que, en comparación con las pruebas realizadas por personal entrenado, estas pruebas mantienen una buena especificidad mientras que la sensibilidad se ve afectada en un grado variable.

Teniendo en cuenta que suelen utilizarse en personas asintomáticas y con una baja probabilidad pre-test, los resultados positivos deberán ser confirmados. De cara a la interpretación de los resultados es muy importante reforzar el mensaje de que un resultado negativo no excluye la infección ni exime del cumplimiento de las medidas de control recomendadas.

Para frenar la transmisión aérea, USO pide nuevos estándares de ventilación

Para frenar la transmisión aérea, USO pide nuevos estándares de ventilación

La  principal medida de prevención contra el covid-19 en espacios cerrados es la ventilación, necesita nuevos estándares, centrados en no propagar infecciones

La ventilación se ha convertido en la principal medida preventiva frente a la transmisión del covid-19 en los centros de trabajo. Una tarea imprescindible por la vuelta a los centros de trabajo de la plantilla al completo o porque estos reabren tras haber sufrido las prohibiciones de las restricciones por la pandemia. O, en estos meses, porque tengamos la tentación de cerrar puertas y ventanas para poner el tan necesario aire acondicionado.

Desde USO, os ofrecemos algunas medidas preventivas en este sentido, a la par que denunciamos la falta de protocolos y criterios comunes en este sentido, adaptados a cada tipo de centro de trabajo.

Una de las claves para combatir las enfermedades de transmisión aérea es regular la ventilación

Un grupo internacional de 40 especialistas en virología, medicina, aerosoles, calidad del aire y ventilación de 14 países han firmado un artículo en la revista Science en el que llaman a mejorar la regulación de la ventilación para combatir las enfermedades de transmisión aérea, como la Covid-19.

Los firmantes piden que se cambien o elaboren normas para regular la ventilación igual que se aplicaron en los siglos XIX y XX otras para eliminar los patógenos del agua potable y para evitar las infecciones en los alimentos. Exhortan a lograr un cambio de paradigma en la lucha contra patógenos transmitidos por el aire, exigiendo el reconocimiento universal de que las infecciones se pueden prevenir mejorando los sistemas de ventilación interior.

En España, es necesario que se apliquen normas y certificaciones obligatorias al respecto para oficinas, restaurantes, espectáculos, transporte público u otros entornos en los que haya una masificación de personas, donde no se puedan respetar las normas de distanciamiento.

Entre marzo y junio del 2020, este equipo científico internacional pidió a la Organización Mundial de la Salud que reconociese la necesidad de controlar el riesgo de la transmisión aérea de infecciones respiratorias y publicó un artículo en Environment International con recomendaciones para reducir el riesgo de transmisión aérea del covid-19.

En esencia, se solicitaba que los estándares obligatorios de ventilación de los edificios incluyesen:

  • un mayor flujo de aire.
  • tasas de filtración.
  • monitores que permitan al público observar la calidad del aire en los espacios interiores compartidos.

La actual ventilación se orienta a olor, CO2, temperatura y humedad, no infecciones

La mayoría de los estándares mínimos de ventilación fuera de las instalaciones de investigación y atención médica especializadas solo controlan el olor, los niveles de CO2, la temperatura y la humedad. Según los investigadores, dadas las pruebas de que la transmisión por el aire propaga infecciones, debería haber estándares nacionales e internacionales de ventilación para controlar los patógenos.

Si bien aún no se ha realizado un análisis económico detallado, las estimaciones sugieren que las inversiones necesarias en sistemas de ventilación mecánica podrían ser menos del 1% del coste de construcción de un edificio estándar. Pero se puede obtener un ahorro mucho mayor al reducir los costes sociales de las infecciones.

Donde la ventilación no es suficiente, se debe optar por un tratamiento del aire que tenga como objetivo la eliminación o reducción de la concentración de las partículas presentes en el ambiente interior susceptibles de contener el virus. No se recomiendan los sistemas de purificación que realizan sobre el aire un tratamiento fisicoquímico.

Hay Métodos alternativos para la filtración del aire

Hasta ahora, creíamos que el sistema más eficaz para reducir las partículas presentes en el aire que puedan contener el virus era la filtración. Este proceso consiste en hacer pasar el aire susceptible de estar contaminado por un filtro, que retendrá las partículas contaminantes, devolviendo el aire purificado. El filtro únicamente retendrá las partículas líquidas o sólidas en suspensión, y no los gases, por lo que no afectará al nivel de CO₂ presente.

Sí hemos encontrado un sistema que ha formado parte de programas espaciales con la misión de reducir elementos contaminantes del aire en las estaciones y transbordadores espaciales. Este sistema combina hasta cuatro tecnologías basadas en la naturaleza que trabajan juntas para tratar el aire en interiores:

  • el uso de dos tipos de ionización para reducir las partículas.
  • los rayos UV.
  • un catalizador para crear el oxígeno.
  • y el hidrógeno para reducir oxidantes contaminantes microbianos.

Estos actúan, en lugar de esperar a que el aire entre en un equipo pasivo para luego filtrarlo.

Desde USO, alentamos a la representación preventiva a que propongan el estudio de la implantación de estas medidas en situaciones donde haya una ventilación nula y el grado de ocupación de la estancia sea elevado. De igual forma, nos posicionamos en favor de una regulación europea y su obligada transposición a la normativa española que incluya todos los parámetros necesarios para controlar la transmisión de patógenos infecciosos por vía aérea.

Baja la mortalidad, crecen los accidentes de trabajo de enero a abril

Baja la mortalidad, crecen los accidentes de trabajo de enero a abril

Baja la siniestralidad laboral del primer cuatrimestre reflejando un leve descenso de la mortalidad, pero un aumento de los accidentes de trabajo con y sin baja

Los datos de siniestralidad laboral reflejan que, en el acumulado entre enero y abril de 2021, el número de accidentes de trabajo con baja fue de 176.624 y el de accidentes de trabajo sin baja, de 162.694. Por lo tanto, con respecto al mismo cuatrimestre de 2020, han aumentado un 8,5% los que no requirieron baja y en un 16,9% los accidentes con baja. En total, se produjeron 152.263 accidentes en jornada de trabajo y 24.361 accidentes in itinere. Eso supone un aumento de 15,4% y 26,9%, respectivamente.

La peor cara de la siniestralidad laboral son sin duda los accidentes mortales. En ese período, han fallecido 211 personas. Supone una reducción del 4,3% con respecto a 2020, pero hay que matizar que, a pesar del parón de las semanas del estado de alarma, aún nos referimos a un período que incluye meses de 2020 en los que había mucha más actividad laboral de la que ha habido en enero-abril de 2021.

211 personas murieron por accidente de trabajo, aunque se registra un leve descenso de accidentes mortales

De las 211 personas que han perdido la vida en el trabajo, 176 han fallecido durante su jornada laboral. 160 eran hombres; 16, mujeres. Solo figuran 5 fallecimientos por covid-19 como accidente laboral. Recordemos que son muy pocas las profesiones donde se reconoce esta muerte como causa laboral y, en su mayoría, son colectivos vacunados. En USO seguimos clamando por un reconocimiento generalizado, pues no se puede demostrar que la enfermedad no se contrajese en el puesto de trabajo.

De los fallecidos en el puesto de trabajo, 192 tenían una relación de asalariados; 19 trabajaban por cuenta propia.

Bajan levemente los accidentes mortales, pero, por el contrario, suben los leves y los graves. Los primeros, en un llamativo 15,5%. En el caso de los graves, aumentan un 7,3%. La siniestralidad laboral sigue siendo en España una pandemia de raíces antiguas que solo se atajará con una apuesta decidida por la Prevención de Riesgos Laborales.

No volver del trabajo: 35 personas fallecieron en accidentes in itinere

In itinere han fallecido 35 personas. De ellas, 30 eran hombres y 5, mujeres. También aquí se ha registrado un descenso del 25,5%, que puede estar relacionado con una mayor implantación del teletrabajo en los primeros meses de 2021.

Del total de fallecimientos hacia o desde el trabajo, 30 han sido accidentes de tráfico; 3 por infartos, derrames cerebrales u otras causas naturales; y 2 por otras causas. En cuanto a la situación profesional, 34 eran personas asalariadas. Por el contrario, los accidentes leves y graves aumentan un 27,2 % y un 12,6%, respectivamente.

Accidentes mortales: distribución por sectores

Por sector de actividad, en Servicios aumentan los accidentes que se produjeron en jornada de trabajo en un 21,3%. Los descensos se distribuyen en un 44,4% en el sector agrario; 19% en Industria y 14,3% en Construcción.

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Gráfico 1. Elaboración propia. Fuente: MITRAMISS

Profundizando más por sector, sección y división, podemos observar que en el transporte terrestre y por tubería han fallecido 28 personas, 6 en servicios anexos y 2 en servicios postales; 4 en la industria de la alimentación, 5 en la fabricación de productos metálicos y 4 en la fabricación de hierro o acero; 17 en actividades de construcción especializada, 5 en construcción de edificios y 1 en obras de ingeniería civil. También debemos destacar las 8 personas que han fallecido en servicios a edificios y actividades de jardinería.

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Gráfico 2. Elaboración propia. Fuente: MITRAMISS

En cuanto al lugar donde se produce el accidente, 59.342 se dieron en zonas industriales; 20.175 en lugares de trabajo del sector servicios, oficinas, zonas de ocio; 19.467, en lugares públicos y medios de transporte; 15.842 en obras, construcción, cantera, minas a cielo abierto; 11.815 en emplazamientos agrícolas, ganaderos, forestales, de piscicultura; y 13.840, en centros sanitarios.

 

Gráfico 3. Elaboración propia. Fuente: MITRAMISS

En relación con la actividad física que estaba realizando la persona que sufrió el accidente, llama la atención que 32 personas fallecieron y 86 sufrieron accidentes con consideración de graves por estar presentes; hubo 35 personas fallecidas y 282 graves por andar, subir o correr; además de las 62 personas que han fallecido conduciendo. Por la forma en que se produjo el accidente, 67 personas han fallecido por infartos, derrames cerebrales y otras causas estrictamente naturales; 19 por caída desde altura y 10 por caerse un material sobre la persona.

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Gráfico 4. Elaboración propia. Fuente: MITRAMISS

En cuanto al covid-19, se han notificado 5.314 accidentes de trabajo, sin especificar su gravedad. La distribución por sexo es de 4.266 mujeres y 1.088 hombres. Por actividad económica, la más contagiada son las actividades sanitarias con 4.962 seguida de la asistencia en establecimientos residenciales con 221 contagios.

Análisis de la siniestralidad laboral: medidas y actuaciones contra la infradeclaración

En USO, consideramos que el pequeño descenso de la siniestralidad es una buena noticia demasiado relativa y agridulce, ya que ha bajado la mortalidad en un 8,7%, pero los accidentes leves y graves durante la jornada de trabajo aumentan un 15,5% y un 7,3%, respectivamente. En los accidentes in itinere, también se da un aumento de un 27,2 % en los calificados como leves y un 12,6%, en los graves.

Teniendo en cuenta la infradeclaración que realizan las mutuas, muchos de estos seguramente tengan realmente la consideración de graves; incluso se declaran sin período de incapacidad temporal, cuando es notorio que se necesita un reposo o rehabilitación antes de reincorporarse al puesto de trabajo después del accidente. Con esta actuación, evitan que la Inspección de Trabajo investigue las causas de los accidentes, algo que es obligatorio legalmente cuando son graves, muy graves o mortales.

Otra práctica, sobre todo en grandes plantillas, es la de extender permisos retribuidos para accidentes que no revistan mucha gravedad y poco tiempo de reposo. Se ahorran así todo el proceso de investigación y la implantación de nuevas medidas preventivas para evitar nuevos accidentes. La consideran como una situación transitoria de especial sensibilidad por el estado de salud tras el accidente, conforme al art. 25 LPRL.

Ante estas prácticas, es competencia de la representación preventiva vigilar que, en primer lugar, sea declarado como accidente de trabajo, por si hubiese recaída o agravamiento de enfermedades intercurrentes y no se pierdan derechos; y, en segundo lugar, comprobar que la gravedad está bien delimitada.

En caso contrario, debe denunciarse ante la ITSS, que ya conoce e investiga de oficio está infradeclaración, sobre todo en casos de accidentes leves, cuyos procesos han desembocado en solicitudes de incapacidades permanentes totales, que son las que inhabilitan para la profesión habitual de la persona trabajadora.

La discriminación hacia la diversidad en el ámbito laboral genera mayores riesgos para la salud,

La discriminación hacia la diversidad en el ámbito laboral genera mayores riesgos para la salud,

Colectivos con dificultades de inserción laboral: la diversidad y los TME

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, EU-OSHA, se ha fijado en su último informe en la salud laboral en el marco de la diversidad. En concreto, en la relación de los trastornos musculoesqueléticos o TME con los colectivos aún marginados en su acceso al empleo. A pesar de su presencia creciente, aún hay grupos de población con mayores problemas para incorporarse al mercado laboral. Personas del colectivo LGTBI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales), inmigrantes y mujeres siguen encontrándose con trabas para ello.

La pandemia ha puesto estos problemas en primer plano. Ha habido varios brotes graves entre trabajadores inmigrantes en Europa, agravados por unas condiciones de vida y condiciones laborales antihigiénicas, con claras consecuencias para la salud.

El proyecto de investigación se ha centrado en tres grupos de personas trabajadoras: mujeres, migrantes y colectivo LGTBI. Sus objetivos específicos han sido:

  • Aumentar el conocimiento y mejorar el acceso a la información relacionada con las condiciones laborales y riesgos para la salud, específicamente de los TME.
  • Identificar y analizar patrones de segregación ocupacional.
  • Identificar los sectores y las ocupaciones en los que los trabajadores tienen más probabilidades de estar expuestos a los riesgos de TME y explorar las razones subyacentes a este fenómeno.
  • Explorar la relación entre los riesgos psicosociales y el riesgo de TME.
  • Identificar y proporcionar información sobre políticas o prácticas existentes en los estados miembros de la UE en relación a la prevención de TME entre los grupos de trabajadores analizados.
  • Proporcionar información para apoyar el desarrollo de recursos para la salud en toda Europa.

Demografía y prevalencia de los TME

Varios factores sociodemográficos están relacionados con la prevalencia de TME. En particular, género, edad, país de nacimiento y nivel de educación. En el caso del género, varios estudios han demostrado que las mujeres tienen más riesgo de padecer algunos tipos de trastornos musculoesqueléticos. Por ejemplo, el síndrome del túnel carpiano.

Existe además evidencia de que las personas inmigrantes se ven afectadas de manera desproporcionada por los TME, así como por otros problemas de salud negativos, como enfermedades infecciosas, accidentes y lesiones. La prevalencia de TME parece variar con la edad. Así, las personas mayores son más propensas a padecerlos que las más jóvenes.

Salud mental y otros riesgos para las personas LGTBI

Con respecto al género, el estudio muestra un sesgo social predominante hacia un género binario que clasifica entre hombre y mujer, y establece relaciones de género opuesto (hombre/mujer). Mientras, margina y excluye todas las identidades sexuales y de género no heteronormativas. La evidencia existente sugiere que las personas LGTBI sufren exclusión, discriminación, estigmatización, falta de apoyo, acoso y, ocasionalmente, incluso violencia, debido a su orientación sexual o identidad de género, tanto en el lugar de trabajo como fuera de este.

La salud mental de las personas LGTBI está relativamente bien estudiada y documentada. La discriminación que padecen las lleva a no ser abiertas sobre sus preferencias sexuales o identidad de género en el trabajo. Es el llamado ocultamiento: una situación que es mentalmente estresante y que puede inducir otros problemas de salud, incluidos los TME, que con frecuencia se asocian con los riesgos psicosociales.

Resultados de la investigación: factores de riesgo psicosociales para las trabajadoras

Existes evidencias concluyentes que muestran que las mujeres y las personas inmigrantes están particularmente expuestas a varios riesgos físicos que a menudo están relacionados con tareas particulares en los sectores y ocupaciones específicos en los que estos grupos están presentes con mayor frecuencia.

Así, las trabajadoras están expuestas a algunos factores de riesgo físico en el lugar de trabajo que se sabe que están directamente relacionados con el desarrollo de TME, como levantar, manipular o mover personas; movimientos repetitivos; adoptar posturas incómodas, forzadas o fatigosas; y estar de pie o sentadas, en situaciones estáticas prolongadas.

Estas demandas físicas del trabajo a menudo son subestimadas por las autoridades de investigación y seguridad y salud ocupacional estatales, que tienden a prestar más atención a las actividades laborales pesadas o físicamente exigentes. Unas actividades que se requieren en los sectores dominados por los hombres.

Además, las trabajadoras tienen un doble riesgo asociado a estas tareas, pues añaden su función de cuidadoras no remuneradas. Esto entraña una mayor carga física y psicológica, que supone un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud física y mental.

PRL sin perspectiva de género

Las trabajadoras tienen menos probabilidades que los hombres de hablar sobre los riesgos para la salud relacionados con el trabajo y ser escuchadas. Esto se da por varias razones, pero principalmente porque están menos representadas que los hombres en los comités directivos de Seguridad y Salud en el Trabajo de las empresas. Y, para añadir más riesgos, ellas están particularmente expuestas a altas demandas emocionales y carga mental relacionada con el trabajo y el estrés asociado con sus patrones de segregación.

Las herramientas, los equipos de protección personal y los puestos de trabajo suelen estar diseñados principalmente para hombres. Y no se trabaja con perspectiva de género en ese campo. Es decir, no tienen en cuenta las características físicas del cuerpo femenino.

Resultados de la investigación: factores de riesgo psicosociales para las personas inmigrantes

Con mucha frecuencia, las personas migrantes están menos familiarizadas con las regulaciones nacionales que rigen las condiciones de trabajo. En algunos casos, este desconocimiento es atribuible a la barrera del idioma. Con un conocimiento limitado de la lengua local, tienen menos capacidad para comunicarse o comprender las instrucciones o los procesos de trabajo. Pueden por ello tener dificultades para participar en actividades de formación en salud laboral o para comprender plenamente sus derechos laborales.

Esto conduce a malentendidos, falta de cumplimiento de las normas de Seguridad y Salud en el Trabajo, y más accidentes y situaciones de riesgo. Por ejemplo, por no utilizar herramientas o el equipo de protección apropiado. Otro factor es que muchas empresas no organizan actividades de SST dirigidas específicamente a este grupo de salud.

Resultados de la investigación: factores de riesgo psicosociales para las personas LGTBI

La investigación de campo reveló que las personas LGBTI se enfrentan con frecuencia a una discriminación cuando buscan o solicitan un trabajo. A veces no son contratadas al final del proceso o directamente se retiran antes por temor a no ser aceptadas. Los reclutadores masculinos tienden a ser más reacios a contratar personas LGBTI.

Después, tienen más probabilidades de ser despedidas debido a su orientación sexual o identidad de género. Las personas transgénero están más expuestas a prácticas de discriminación, exclusión de oportunidades de reclutamiento, abuso verbal, violencia y acoso laboral, o peores condiciones laborales. Esto las puede llevar a aceptar trabajos con peores condiciones y para los cuales están sobrecualificadas, ya que les resulta difícil conseguir mejores puestos, más acordes con sus habilidades y cualificaciones.

Las trabajadoras lesbianas se enfrentan a la discriminación por dos motivos; es decir, por motivos de género y de orientación sexual. Entre los trabajadores homosexuales, los llamados hombres afeminados son particularmente propensos a sufrir discriminación y acoso en el trabajo, especialmente en algunos sectores dominados por hombres. Además, es menos probable que sean aceptados o promovidos socialmente.

Los trabajadores bisexuales también están muy marginados, lo que genera discriminación y exclusión en el trabajo. En promedio, tienen más probabilidades que otros grupos de trabajadores de sufrir acoso y discriminación indirecta en el trabajo.

Discriminación laboral de la diversidad y repercusión en salud

Las personas LGBTI con frecuencia tienen que soportar múltiples formas de discriminación sutil, como bromas y burlas, miradas, chismes, etc., que contribuyen a un sentimiento de inseguridad e incluso al autoaislamiento. El acoso también puede tomar la forma de intercambios y discusiones agresivas con los superiores y puede resultar en el aislamiento de los trabajadores LGBTI en el lugar de trabajo y, en última instancia, incluso en la salida prematura del empleo.

Una proporción significativa de personas LGBTI oculta su sexualidad o identidad de género en el trabajo. Generalmente, porque consideran que esta es la única forma de sentirse seguros y protegerse. Lo consideran también como una posible ruta hacia un mejor trabajo o necesario para conservar su trabajo actual. Esto representa un riesgo psicosocial específico y adicional para los trabajadores LGBTI. Puede influir en los sectores u ocupaciones en los que las personas LGBTI deciden trabajar, pero también generar cargas psicológicas adicionales con efectos en su salud.

¿Cómo hacer una política preventiva de la diversidad?

Por último, en el informe se analizan en profundidad nueve ejemplos de políticas o prácticas empresariales en los estados miembros de la UE destinadas a mejorar el entorno laboral y reducir los riesgos entre los tres grupos investigados. Y, en particular, los físicos y los factores de riesgo organizacionales asociados con los TME.

Como conclusión del estudio, han formulado algunas recomendaciones, para elaborar políticas públicas preventivas:

  • Incrementar la investigación interdisciplinaria relacionada con los TME que tenga en cuenta los problemas de diversidad de la fuerza laboral.
  • Promover una perspectiva de diversidad entre las autoridades públicas y los servicios de Inspección del Trabajo.
  • Mostrar a las empresas los efectos positivos de emplear una fuerza laboral diversa.
  • Construir una cultura de inclusión y tolerancia cero a la discriminación dentro de las empresas.
  • Promover un enfoque participativo de las actividades de prevención de TME, dando voz a diversos grupos dentro de la fuerza laboral.
  • Sensibilizar y promover las actividades de prevención entre las empresas privadas, especialmente aquellas dirigidas a colectivos específicos de trabajadores.
  • Desarrollar herramientas ad hoc para gestionar una fuerza laboral diversa.
  • Desarrollar una perspectiva de género en las políticas públicas relacionadas con la SST
  • Mejorar las condiciones laborales y de salud en los sectores y ocupaciones dominados por mujeres.

La Prevención de Riesgos Laborales debe contemplar la diversidad

En USO, nos posicionamos a favor de una integración de la diversidad en la prevención en la empresa. Deben tenerse en cuenta las características físicas y psicológicas de las personas para adaptar el trabajo a cada una y protegerla de los riesgos inherentes de su puesto de trabajo sin importar la raza, el sexo o la orientación sexual de la persona.

En un país como el nuestro, donde la fuerza laboral en algunos sectores está cada vez más representada por inmigrantes, deben tenerse en cuenta los problemas de comunicación para las instrucciones preventivas. Sobre todo porque esta representación de personas migrantes se da en sectores con una siniestralidad elevada.

En el mismo sentido, deben traducirse los cuestionarios de evaluación riesgos psicosociales en plantillas donde el porcentaje de personas inmigrantes sea elevado. Se evitan así los sesgos en la traducción simultánea al rellenar los cuestionarios.

Una fuerza laboral cada vez más diversa requiere que tanto las empresas como los organismos públicos integren en sus políticas y prácticas la interdisciplinariedad, la participación de las personas trabajadoras y la sensibilización. Por este hecho, animamos a las personas de estos colectivos a presentarse a las elecciones sindicales en la empresa siendo parte de una candidatura de USO. Con ello, podrán aportar una participación que contemple la perspectiva sensibilizadora e integradora de la diversidad en la empresa.