¿Cuáles son los síntomas del Covid persistente y cómo nos afectan?

¿Cuáles son los síntomas del Covid persistente y cómo nos afectan?

Covid  o SPC persistente repercute en la capacidad laboral, la duración de la IT o el retorno al trabajo. Te explicamos cuáles son los síntomas más comunes

El Síndrome Post COVID (SPC) o covid persistente repercute en la población trabajadora en su capacidad laboral y ha condicionado la prolongación de la incapacidad temporal. También ha afectado al retorno al trabajo. Desde USO entendemos necesario conocer cuánto y hasta cuándo los trabajadores van a sufrir estas limitaciones para prolongar su protección.

Hasta marzo de 2021 se habían producido en España 1,23 millones de bajas por contagio por covid-19 (33,24% del total de bajas) y 2,53 millones, por aislamiento. La incidencia fue diferente por sectores de actividad, destacando la actividad sanitaria como sector más afectado -en 2020, 119.794 bajas por infección y 211.952 por contacto o aislamiento-.

El procedimiento de actuación para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al virus se verá nuevamente modificado para adecuarse a los nuevos conocimientos sobre el covid persistente, además de establecer nuevos escenarios y niveles de exposición al contagio respecto a las personas vacunadas.

¿Qué es el SPC o covid persistente?

Se entiende por SPC la persistencia de síntomas 12 semanas después de superada la fase aguda del covid-19. Este puede dar lugar a más de 50 síntomas, que se presentan de forma múltiple en la mayoría de las ocasiones. Los síntomas más limitantes, en cuanto a su repercusión en el ámbito laboral, son:

  • En la esfera física: la fatiga la astenia, la disnea, la afonía, la tos o las artralgias.
  • La ansiedad, la depresión, el insomnio y el trastorno de estrés postraumático, en la esfera psíquica.
  • En el ámbito neurológico: “la niebla mental”, desorientación, olvidos, confusión y dificultad para concentrarse, cefaleas, y crisis epilépticas.
  • En la esfera cardiovascular: taquicardias o edemas.
  • Otros síntomas como dolores musculares, pérdida del olfato o malestar general.

Necesidad de un protocolo específico

El covid persistente es una nueva patología que condiciona la prolongación de los períodos de incapacidad temporal por infección, dando lugar a limitaciones funcionales que perduran semanas o meses tras la misma.

Estas limitaciones pueden ocasionar un retorno laboral dificultoso, por lo que se precisa un protocolo específico para la adecuada valoración de la incapacidad laboral, de las limitaciones funcionales y de la aptitud laboral al momento de evaluar el alta médica, evitando un retorno laboral no saludable

Se habría de facilitar la reincorporación al puesto de trabajo adaptándolo para una integración preventiva y efectiva, reduciendo las exigencias en tiempo y carga física y/o mental de forma temporal, procediendo a una incorporación saludable, efectiva y duradera.

Además, la colaboración en la incapacidad temporal de los servicios de prevención es fundamental en la toma de decisiones en el mantenimiento de la baja y o la emisión del alta, realizando una valoración exhaustiva del caso concreto. Los casos límite entre lo incapacitante o no, es decir esos supuestos con síntomas difusos o de mayor dificultad de objetivar su limitación funcional como la fatiga; astenia; sensación de falta de aire; trastornos del ánimo, adaptativos, de la atención, de concentración, del sueño; los mareos, las artralgias o las mialgias, son el mayor conflicto con que se encuentra el personal médico.

Las pruebas diagnósticas, funcionales o analíticas no concluyentes también dificultan la evaluación objetiva de los síntomas del SPC, lo que no es incompatible con tener limitaciones funcionales y que impidan desarrollar el trabajo.
En este sentido, se necesita más tiempo e investigación para comprender los efectos a largo plazo del covid-19: por qué persisten o vuelven a aparecer síntomas; cómo y a quiénes afecta y la evolución clínica y la probabilidad de una recuperación completa.

Hasta ahora, lo que se conoce es que la persistencia de los síntomas se resuelve entre los 3-6 meses tras la fase aguda. Aunque algunos síntomas pueden ir más allá de este plazo. La duración de la incapacidad temporal por el covid persistente deberá adecuarse a la intensidad de los síntomas y al trabajo que se desempeña.

Por ello, es necesario evaluar específicamente los síntomas más habituales de esta patología que conllevan una mayor dificultad para un retorno laboral saludable. Entre estos destacan el cansancio extremo; la dificultad para respirar; el dolor de pecho; los problemas de memoria, atención y función ejecutiva; problemas psicológicos; las palpitaciones; los mareos  o el dolor en las articulaciones.

Un momento crítico de la valoración de la capacidad laboral tras una IT por covid-19 se da al evaluar el alta médica que pone fin a la prestación y supone la obligación de la reincorporación al puesto de trabajo. Por este motivo, desde USO solicitamos una nueva modificación del procedimiento ya que se dan muchos casos, por ejemplo, en hospitales, en los que las personas requieren volver a su puesto de trabajo y no les dan el alta médica; otras que no pueden ser reubicadas en puestos de trabajo sin posible contacto y, otras que están vacunadas y tienen la patología subyacente compensada. Así, es necesario articular una nueva modificación del procedimiento que incluya a los vacunados y un protocolo de vigilancia de la salud para los efectos tardíos de la infección.

USO te explica como reforzar conductas seguras en el centro de trabajo.

USO te explica como reforzar conductas seguras en el centro de trabajo.

¿Qué es la Seguridad Basada en el Comportamiento?

¿Cómo reforzar conductas seguras en el centro de trabajo? USO te lo explica

El sistema asentado en la Seguridad Basada en el Comportamiento es una herramienta de gestión que se rige por la observación de las conductas seguras en el lugar de trabajo. Su finalidad es reforzar y mejorar el desempeño o comportamiento seguro de toda la plantilla de una organización.

En este sistema de gestión se considera a la persona como eje sobre el que se articulan la misión, visión y valores de la seguridad. Las empresas que anteponen la persona al proceso:

  • Evolucionan de los paradigmas de supervisión y control hacia los mecanismos de autocontrol, basados en la responsabilidad individual y la confianza.
  • Consideran a la persona como promotora de sistemas, protagonista activa del cambio cultural.
  • Cesan en su gestión por funciones, incorporando la gestión por procesos.
  • Abandonan el cumplimiento férreo de estándares, normativas y la estrecha supervisión desde la desconfianza: incorporan nuevas medidas de intervención, vigilancia y cuidado.

Las empresas en transición hacia un modelo de prevención centrado en las personas desarrollan un interés real por esas personas que la integran, su salud, seguridad y bienestar. Lo hacen desde un compromiso de la gerencia por la prevención, generando así cultura preventiva. Con ello, se fomentan la cooperación y la creatividad desde la contribución individual en la gestión de la prevención.

Listado de conductas seguras, hábitos saludables y otras variables

Para que una persona trabaje de forma segura, han de darse una serie de condiciones, que hacen referencia a la Triple Condición de la Conducta. Esto actúa sobre el factor humano vinculado con: “querer trabajar seguro”.

Para ello, debe elaborarse un documento tipo que incluya un listado de conductas seguras, hábitos saludables y otras variables no alineadas con la nueva visión preventiva. Estas se asocian con un “Recetario de Excelencia Preventiva” que incluye propuestas “saludables” relacionadas con nuevos recursos, distintos comportamientos o diferentes actitudes de receptores y ejecutores.

Es un instrumento que funciona a modo de hoja de ruta personalizada y que recoge las conductas específicas que cada individuo ha de modificar, incorporar o eliminar de su conducta habitual en materia preventiva.

La adquisición o fortalecimiento de las conductas preventivas y prácticas concretas identificadas como de mejora van encaminadas a generar un impacto directo en la persona y su entorno. El desarrollo de prácticas concretas saludables interviene en la consecución de los mismos, facilitando la evaluación del impacto y de los resultados en el conjunto de la organización.

La mejora continua, tarea de todos

Como todos los sistemas de gestión, la Seguridad Basada en el Comportamiento se apoya en la mejora continua, sin perder de vista que:

  • La actitud de mejora continua es tarea de toda la plantilla. Cualquier persona puede y debe proponer mejoras en materia preventiva que afecten a su ámbito de trabajo: una pieza de éxito en la cultura preventiva es la participación.
  • Esa mejora continua debe comenzar por uno mismo. Los avances no dependen únicamente de cambios en la organización o de los responsables directos.
    • El momento de la incorporación del hábito de trabajar con “el pensamiento de mejora continua” en materia preventiva todos los días es ahora.
    • El talento es un activo fundamental. Las competencias, la formación, la creatividad y la experiencia de las personas que forman la organización serán determinantes en la calidad de las aportaciones, soluciones saludables y seguras que se propongan.

Mejoras preventivas en las personas que practican estas buenas prácticas

Las personas que participan activamente en las empresas que ejecutan buenas prácticas preventivas, adquieren un mayor nivel de:

  • Autoconocimiento: de sus puntos fuertes, sus áreas de mejora, aquello que les motiva y lo que les produce incertidumbre.
  • Autoconfianza: aceptarse, valorarse en su justa medida, asumir riesgos.
  • Equilibrio emocional: asumir la responsabilidad y disponibilidad que requiere su puesto; tomar perspectiva sobre los problemas cotidianos y mantener la calma en situaciones de presión.
  • Automotivación: proponerse objetivos desafiantes, mantener una visión positiva y persistir a pesar de los obstáculos.
  • Valoración de los demás, apreciando la riqueza de la diversidad.
  • Empatía.
  • Pasión por el desarrollo de otros.
  • Flexibilidad mental: ayudar a pensar, descubrir nuevas perspectivas y soluciones, y practicar el sentido del humor.
  • Honestidad: guiarse por principios y valores éticos.
  • Compromiso: mostrar y generar identificación emocional con la visión, misión y valores del grupo.

Por qué no se apuesta por la Seguridad Basada en el Comportamiento

Muchas organizaciones temen abordar los riesgos psicosociales por el desconocimiento de las ventajas que pueden comportar. Creen que supone abrir la caja de posibles conflictos laborales.  Pero, al contrario, la práctica adecuada de la prevención de los riesgos psicosociales en un entorno basado en el diálogo, con la implicación y el compromiso de la dirección y de la representación sindical, así como de la plantilla, no solo ayudará a conciliar posturas, sino que también creará las condiciones para un nuevo sistema general de gestión empresarial en el que todos se sentirán copartícipes.

Las cuatro motivaciones más importantes para la prevención de riesgos laborales son la reducción de accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales; la satisfacción de la plantilla con el trabajo que desarrollan; la responsabilidad social, y el cumplimiento con la legislación. Las organizaciones con mayor nivel de excelencia preventiva otorgan mayor importancia relativa que el resto de empresas a la reducción de costes y al valor intangible que representa la mejora de la imagen empresarial.

En USO, estamos convencidos de que, si nos concentramos en cultivar hábitos preventivos esenciales, podemos producir cambios en nosotros mismos y en los demás. Nuestros delegados de prevención desarrollan su labor de observar el cumplimiento los dos primeros requisitos, el poder y el saber, y fomentan a diario la sensibilización del querer trabajar seguro.

Los accidentes de trabajo con baja, aumentan un 20%

Los accidentes de trabajo con baja, aumentan un 20%

Aumentan los accidentes de trabajo con baja un 20,7%. Los accidentes sin baja también se incrementan en un 10,5%. 467 trabajadores han perdido la vida por el trabajo

En el Avance de la Estadística de Siniestralidad Laboral, hasta agosto, el número de accidentes de trabajo con baja fue de 364.937 mientras que el de accidentes de trabajo sin baja fue de 365.587. Comparando las cifras con el mismo periodo del año anterior, los accidentes con baja experimentaron un aumento del 20,7% y del 10,5%, los accidentes sin baja.

Dentro de los accidentes con baja, se produjeron 318.030 accidentes en jornada de trabajo y 46.907, in itinere. La variación en relación al año anterior se situó en un 19% más para los accidentes en jornada y en el 33,9 % para accidentes in itinere. Por situación profesional, se produjeron 342.702 accidentes con baja en asalariados y 22.235, en trabajadores por cuenta propia.

Respecto a la gravedad de los accidentes, se han producido 384 muertes en jornada de trabajo, son 9 fallecimientos menos respecto al mismo período en 2020 (-2,3%). Por otro lado, en los accidentes de trabajo en jornada se ha producido un aumento de 50.580 en los leves y 198 graves; un 19,1% y un 8,8 % más, respectivamente.

En cuanto a los accidentes in itinere, se produjeron 83 fallecimientos, 5 más que en 2020; 537 accidentes considerados como graves y 46.287 como leves, con un aumento del 10,7% y el 34,3%, en cada nivel de gravedad.

467 trabajadores han muerto

En total, han perdido la vida en el trabajo hasta el mes de agosto 467 trabajadores, cuatro personas menos que hasta agosto de 2020.

Por sectores de actividad, el sector más castigado vuelve a ser el sector servicios con un aumento del 20,3% y donde más se ha conseguido reducir la mortalidad es en el sector agrario con un 47,3% menos.

 

La distribución por sexo de la persona fallecida se observa en el siguiente gráfico. En el caso de los accidentes en jornada, han fallecido 15 hombres menos (-4%), y 6 mujeres más (+30%). Por otro lado, 9 hombres más han fallecido en accidente in itinere (+14,5%), y se han reducido en 4 en el caso de las mujeres (-25%).

El colectivo de conductores y operadores de maquinaria móvil han registrado 103 muertes en e trabajo. En cuanto a las ocupaciones que sufren más fallecimientos durante la jornada, le siguen: trabajadores cualificados de la construcción (56 fallecidos); peones de la agricultura, pesca, construcción, industrias manufactureras y transportes (41 fallecidos) y los trabajadores cualificados de las industrias manufactureras (37 fallecidos).

Si el fallecimiento ha producido como consecuencia de un accidente in itinere, los peones de la agricultura, pesca, construcción, industrias manufactureras y transportes así como os trabajadores de los servicios de restauración y comercio, con 13 trabajadores fallecidos, respectivamente, son las ocupaciones con mayor incidencia de la mortalidad en el trabajo.

Teniendo en cuenta el lugar donde ha sucedido el accidente mortal, los datos absolutos se representan en el siguiente gráfico. Se puede observar que la mayoría de los accidentes mortales se producen en el propio centro de trabajo. Ahondando más sobre el lugar de trabajo, 67 personas han fallecido en líneas de producción, talleres o fábricas; 36, en áreas destinadas principalmente a almacenamiento, carga, descarga; 34, en obras de construcción de edificios, y 13, en obras de edificios en demolición, renovación o mantenimiento.

Entre las causas de fallecimientos, las más numerosas son: los infartos, derrames cerebrales y otras causas estrictamente naturales (146 fallecidos); en lugares públicos o medios de transporte (112) o por accidentes de tráfico (66). Por tanto sigue habiendo una gran incidencia de muertes provocadas por infartos y derrames cerebrales que, aunque no se puede discernir si se producen por causa de riesgos psicosociales, sí que una debida evaluación de estos y la puesta en marcha de medidas preventivas contribuirían a frenar esta negra tendencia.

Formación en PRL y refuerzo de Inspección para colaborar con los delegados de prevención

El 65% de los fallecimientos en el trabajo se producen en lugares donde debe existir un cumplimiento estricto de las normas preventivas. Y el 61% de las personas fallecidas en su lugar de trabajo eran personas trabajadoras que debían haber recibido una formación preventiva añadida, teórica y práctica, suficiente para minimizar los efectos de los riesgos laborales a los que estaban expuestas.

Así, a la luz de estos datos, USO reclama que las empresas cumplan con su obligación de formar en prevención de riesgos laborales a sus trabajadores, para que estos sean conocedores de los riesgos a los que están expuestos así como de las medidas preventivas para contribuir a proteger su salud laboral. Es obligación de las empresas integrar la prevención en el proceso productivo con el objetivo de instruir en la utilización los equipos de trabajo de forma segura, haciendo uso de las protecciones colectivas e individuales puestas a disposición de los trabajadores.

La siniestralidad laboral sigue en aumento constante, por lo que desde USO reiteramos nuestra exigencia al Ministerio de Trabajo y Economía Social para que refuerce a Inspección de Trabajo. Si se produce ese necesario refuerzo, Inspección de Trabajo podrá colaborar con los delegados de prevención en su labor diaria de denuncia de situaciones que incumplen con la prevención de riesgos laborales. Este refuerzo debe realizarse especialmente en zonas de trabajo industriales y obras de construcción donde se han contabilizado 164 fallecimientos este año, un 42%.

Campaña para reducir los accidentes laborales: Trabajos en cubiertas

Campaña para reducir los accidentes laborales: Trabajos en cubiertas

Trabajos en cubiertas: lo importante es bajar con vida, para reducir los accidentes de trabajo provocados por caídas. USO te resume su contenido

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo ha lanzado la campaña, `Trabajos en cubiertas: lo importante es bajar con vida´, con el objetivo de reducir los accidentes de trabajo provocados por caídas desde cubiertas y tejados. Estas caídas originan un elevado número de fallecimientos y lesiones graves. La campaña se dirige a empresas y trabajadores autónomos que realizan trabajos sobre cubiertas y a los titulares de los edificios que contratan estas actividades.

  • Elevada siniestralidad de los trabajos en cubiertas

El Grupo de Trabajo Construcción de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (CNSST) ha realizado un estudio en el que se constata la elevada siniestralidad laboral de los trabajos en cubiertas. Así, el estudio destaca que la mayor parte de los accidentes de trabajo en obras menores se producen por golpes tras una caída de altura. Concretamente, más del 60% de los accidentes en obras menores se originan por una caída de altura, de los cuales, y cerca de la mitad se producen desde una cubierta. En el período 2010 a junio de 2014, 80 trabajadores fallecieron o sufrieron consecuencias graves o muy graves por caída desde cubiertas.

Este mismo grupo de trabajo ha analizado también la siniestralidad en edificios ya construidos, identificando aspectos relacionados con las caídas de altura durante tareas de reparación y mantenimiento en cubiertas que se consideran críticos. Han concluido que hay una insuficiente aplicación de las medidas de seguridad, técnicas y organizativas, por lo que es necesario realizar una campaña de información y sensibilización sobre las medidas preventivas y conocimientos técnicos sobre la seguridad en trabajos en cubiertas.

Por otro lado, se ha corroborado que la mayor parte de estos accidentes tienen lugar en cubiertas no transitables, es decir, solo accesibles para personal cualificado y dotado con los equipos de protección. Por ello, se recomienda realizar comprobaciones en las Inspecciones Técnicas de los Edificios, o actuaciones equivalentes, para valorar el estado de las cubiertas de los edificios a efectos de la seguridad del personal que accede a ellas para su reparación y/o mantenimiento, así como la concesión de subvenciones para fomentar que los titulares de los edificios instalen los elementos de acceso y protecciones permanentes necesarias en las cubiertas.

En los proyectos de obra de edificaciones, se han identificado como punto crítico que en muchos de ellos no se considera la prevención de riesgos laborales a efectos de prever la seguridad frente al riesgo de caída de altura. Así, se recomienda como acciones prioritarias:

  • Incluir los principios generales de prevención en materia de seguridad y salud laboral en la elaboración del proyecto de obra.
  •  Desarrollar un estudio sobre la carga lectiva en PRL que se imparte en los distintos grados de titulaciones con atribuciones para proyectar y analizar con más detalle actuaciones concretas que se podrían plantear para mejorar esta circunstancia.
  • Desarrollar actividades de sensibilización.
  • Impulsar la revisión por parte de los inspectores de trabajo de los estudios de seguridad y salud, o en su caso estudios básicos de seguridad y salud, con el fin de comprobar que contemplan los elementos de seguridad e informaciones necesarias para los trabajos posteriores en cubiertas.

 

  • Medidas preventivas para evitar accidentes de trabajo en cubiertas

Existen distintas medidas preventivas que se pueden adoptar para evitar accidentes de trabajo en cubiertas. Para comenzar, lo ideal es que la cubierta cuente con protecciones permanentes para proteger frente a caídas y frente a rotura de los elementos frágiles que puedan existir.

Sin embargo, lo habitual es que no se disponga de protecciones permanentes. En estos casos, el contratista deberá instalar, o encargará a una empresa especializada, las protecciones colectivas temporales o permanentes, y seleccionará los EPI adecuados, cuando sean necesarios. Por lo general, se requerirán distintos tipos de protecciones para garantizar la seguridad de las personas frente al riesgo de caída tanto por el borde de la cubierta como a través de esta.

Las protecciones colectivas tienen prioridad frente al resto, por lo que la decisión de no utilizarlas debe estar justificada por cuestiones técnicas o de seguridad. Estas pueden ser:

  • Barandillas: protegen frente a caídas por el borde de la cubierta y por huecos horizontales, incluyendo traslúcidos y aberturas.
  • Redes: protegen frente a caídas por el borde y, si se sitúan sobre o bajo la cubierta, frente a caídas por rotura de la misma o de algún traslúcido.
  • Rejillas metálicas para proteger traslúcidos y aberturas.

Los sistemas de protección individual contra caídas de altura están diseñados para prevenir o detener las caídas libres. Constan de un dispositivo de prensión del cuerpo, arnés anticaídas, arnés de asiento o cinturón de sujeción y retención, que se conecta a un dispositivo de anclaje. La selección, instalación y comprobación de la resistencia del dispositivo de anclaje es compleja, por lo que debe ser realizada por personas con conocimiento técnico. Un error de elección, por ejemplo, utilizar como dispositivos de anclaje elementos de la cubierta no seguros, tales como chimeneas o antenas, o de cálculo, puede dar lugar a un accidente mortal.

Otros EPI que pueden utilizarse son: botas antideslizantes en función del material de la cubierta; casco con barboquejo que proteja de impactos y caídas de objetos, así como cualquier otro que se requiera considerando los riesgos de la tarea que se vaya a realizar.

  • Infórmate, planifica y adopta las medidas preventivas

El INSST insiste en tres puntos principales para trabajar de forma segura: información, planificación y adopción de las medidas preventivas oportunas.

La campaña `Trabajos en cubiertas: lo importante es bajar con vida´ insiste en cumplir una serie de normas básicas para evitar cualquier accidente de trabajo en cubiertas:

  • Sigue el procedimiento de trabajo establecido y conoce las características de la cubierta.
  • No trabajes solo. Cuenta con otro trabajador para que supervise tu tarea y te asista
  • Busca un medio de acceso seguro.
  • Asegúrate de que dispones de todas las protecciones necesarias contra caídas y utilízalas.
  • Confirma que la cubierta resiste el peso de las personas que accedan y el del material a utilizar.
  • No te acerques innecesariamente al borde de la cubierta o a huecos.
  • No pises directamente zonas frágiles, claraboyas o traslúcidos.
  • Delimita la zona de trabajo para evitar interferencias con otras actividades.
  • No trabajes en condiciones meteorológicas adversas.
  • Prevé cómo actuar en caso de emergencia.
  • Si se presenta alguna circunstancia imprevista que pueda suponer un peligro, notifícalo para que se adopten las medidas necesarias.

 

  • Vigilancia de los delegados de prevención

La labor de vigilancia por parte los delegados de prevención es muy importante también en los trabajos en cubiertas. Por ello, desde USO recordamos a los delegados que, dentro de sus competencias, observen y comprueben que:

  • Se proporcionan los equipos de trabajo en perfectas condiciones.
  • Se han antepuesto las medidas colectivas a las individuales.
  • Los equipos de protección individual son los que se han estipulado en la evaluación de riesgos.
  • Se ha nombrado un recurso preventivo para vigilar las tareas.
  • La planificación del trabajo a través de un procedimiento ad hoc con las tareas a realizar; quién que ejecutará los procesos; materiales a utilizar y las medidas de emergencia.
  • Realización de estudio previo sobre el tipo de cubierta; materiales de construcción; resistencia; protecciones o pasarelas; zonas traslúcidas o huecos y si se da concurrencia de actividades.
  • Se han delimitado correctamente las pausas y descansos en el procedimiento de trabajo.
  • Señalización de los riesgos de la zona de trabajo.
  • Comprobar que los trabajadores poseen el certificado médico de aptitud para trabajar en altura.
  • No se den órdenes ni instrucciones indebidas influidas por la premura en terminar las tareas de mantenimiento, conservación o reparación.
  • El trabajo no se desarrolla en condiciones meteorológicas adversas.
  • Se ha impartido la formación preventiva, teórica y práctica, suficiente. Las personas que no la hayan recibido no están autorizadas a trabajar en altura.

En caso de observar alguna deficiencia, los delegados de prevención deben ofrecer apoyo para paralizar la actividad. También deben requerir a la empresa la rápida corrección del incumplimiento.

Cerca de 2 millones de personas mueren cada año por causas relacionadas con el trabajo

Cerca de 2 millones de personas mueren cada año por causas relacionadas con el trabajo

OMS y la OIT publican un informe con estimaciones sobre enfermedades, lesiones y muertes en el lugar de trabajo.

Alrededor de dos millones de muertes al año se producen en el trabajo. Esta es una de la conclusiones que se extraen del informe realizado por la OMS y la OIT que recoge la estimaciones sobre enfermedades, lesiones y muertes en el lugar de trabajo.

El informe “Estimaciones conjuntas de la OMS y la OIT sobre la carga de morbilidad y traumatismos relacionados con el trabajo, 2000-2016: Informe de seguimiento mundial” destaca que las enfermedades y los traumatismos relacionados con el trabajo provocaron las muertes de 1,9 millones de personas en 2016.

Además, la mayoría de las muertes relacionadas con el trabajo se debieron a enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Las causas de muerte más comunes fueron la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (450.000 muertes); el accidente cerebrovascular (400.000 muertes) y la cardiopatía isquémica (350.000 muertes). Los traumatismos ocupacionales causaron el 19% de las muertes en el trabajo (360.000 muertes).

A nivel mundial, las muertes relacionadas con el trabajo se redujeron un 14% entre 2000 y 2016. Entre las causas de esta reducción pueden encontrarse la introducción de mejoras en materia de salud y seguridad en el lugar de trabajo. Pero, sin embargo, las muertes por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares por largas jornadas laborales aumentaron un 41% y un 19%, respectivamente. Esto refleja una tendencia creciente respecto de este factor de riesgo ocupacional relativamente nuevo y psicosocial.

Largas jornadas, principal factor de riesgo

La OMS y la OIT han tenido en cuenta 19 factores de riesgo ocupacional, como la exposición a largas jornadas laborales, a la contaminación del aire, a asmágenos, a sustancias carcinógenas, a riesgos ergonómicos y al ruido. Cada factor de riesgo está vinculado a un resultado sobre la salud específico, es decir, una enfermedad o lesión definida.

Las largas jornadas laborales son el riesgo principal para los trabajadores, según este informe. La exposición a largas jornadas laborales se vincula con unas 750.000 muertes en 2016. En España, el exceso de horas de trabajo fue la causa de 856 muertes, el 9,3% del total de muertes en el trabajo en 2016.

El exceso de horas de trabajo, que superan las 55 horas en algunos países, es el principal motivo de mortalidad laboral en el mundo. La OMS y la OIT defienden que para prevenir esta exposición a largas jornadas laborales se requiere un acuerdo sobre los límites máximos saludables del tiempo de trabajo.

Por otro lado, la exposición a la contaminación del aire (partículas en suspensión, gases y humos) provocó alrededor de 450.000 muertes en el trabajo. En el informe se recomienda que para reducir la exposición a la contaminación del aire en el trabajo, se deben activar medidas preventivas de control del polvo, ventilación y la utilización de los EPI.

Llamada de atención para proteger la salud y seguridad de los trabajadores

Los datos que recoge el informe conjunto de la OMS y la OIT alertan sobre las carencias existentes en cuanto a la protección de la salud de los trabajadores. Las cifras de muertes en el trabajo, de accidentes o de enfermedades profesionales deben servir como llamada de atención para que los países y empresas den a la salud y seguridad en el trabajo la importancia que merecen. Destinar recursos económicos y humanos, pero, sobre todo, proteger la salud de los trabajadores es fundamental y cada vez más necesario.

El informe recoge la necesidad de poner en marcha más medidas para garantizar lugares de trabajo más sanos, más seguros, más resilientes y más justos desde el punto de vista social. Para ello, la promoción de la salud en el lugar de trabajo y los servicios de salud ocupacional desempeñan un papel fundamental.

Desde USO instamos al Gobierno español a que refuerce con recursos económicos y humanos a Inspección de Trabajo y que se lleve a cabo una coordinación de todos los organismos implicados para que sean más eficaces en la vigilancia de las medidas de prevención. Consideramos, asimismo, totalmente necesario que se establezca un foro de debate que reúna a todas las partes afectadas en el diseño y puesta en marcha de medidas de prevención porque los datos son cada vez más alarmantes.

Ratificación de los convenios de la OIT contra el acoso laboral y por los derechos del trabajo a domicilio

Ratificación de los convenios de la OIT contra el acoso laboral y por los derechos del trabajo a domicilio

España ratificará el convenio 190 y 177 de la OIT

 

El Consejo de Ministros ha aprobado la ratificación de los convenios 190 (contra la violencia y el acoso laboral) y 177 (sobre los derechos de los trabajadores a domicilio) de la Organización Internacional del Trabajo, que serán remitidos a las Cortes.

USO lleva años reclamando que España ratifique el Convenio 190 de la OIT y celebramos que se lleve a cabo. Sin embargo, se desconoce cómo se articulará la dotación de recursos de prevención para luchar contra el acoso laboral y la violencia en el trabajo en nuestro país.

Por otro lado también es de relevancia que España vaya a adoptar el Convenio 177, sobre todo en el momento actual en el que el teletrabajo o trabajo a distancia va cobrando cada vez más importancia.

Ambas ratificaciones son una buenísima noticia para avanzar en la protección de los trabajadores, sin embargo, aún está pendiente de aprobación el Convenio 189, sobre Trabajo Decente para las Trabajadoras y Trabajadores Domésticos, y la Recomendación nº201, que lo complementa, que contribuiría a dignificar el empleo del hogar.

Convenio para eliminar la violencia y el acoso laboral

El convenio sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, conocido como Convenio 190 de la OIT, entró en vigor el 25 de junio de 2021, un año después después de que Uruguay y Fiyi lo ratificaran. Ese mismo día, USO reclamaba que España también lo hiciera. Argentina, Ecuador, Mauricio, Namibia y Somalia, también lo han ratificado pero aún no está en vigor, pues no han transcurrido aún esos doce meses.

El Convenio tiene como objetivo erradicar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo. Además, persigue la consecución del ODS nº8 por su relación con la promoción del empleo pleno y productivo y al trabajo decente para todos y, al mismo tiempo, propone un enfoque inclusivo de las consideraciones de género, contribuyendo a la consecución del Objetivo nº5 sobre igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas.

La existencia de un entorno de trabajo libre de violencia tiene un efecto positivo sobre la productividad y supone un elemento cohesionador para las relaciones laborales, que puede impulsar la recuperación económica tras la pandemia.

El Convenio 190 de la OIT consta de un preámbulo y 8 títulos, con 20 artículos. En él se recogen:

  • las definiciones de violencia y acoso en el mundo del trabajo así como la violencia y acoso por razón de género;
  • las personas a las que da protección: trabajadores, -independientemente de su tipo de contrato-, empleadores del sector público o privado y en la economía formal o informal, así como al espacio que se protege (lugar de trabajo u otro relacionado con la actividad laboral, los desplazamientos y las comunicaciones relacionadas con la actividad);
  • obligación de adoptar un enfoque inclusivo, integrado y con perspectiva de género; promover la libertad de asociación y el derecho a la negociación colectiva; eliminar el trabajo forzoso, el trabajo infantil y la discriminación laboral y garantizar la igualdad y no discriminación, específicamente para las personas y grupos más vulnerables.
  • los países que lo ratifican deben adoptar una legislación que defina y prohíba la violencia y el acoso;
  • garantizar el acceso a vías de recurso, quejas e investigación, mecanismos de solución de conflictos externos y en ámbito judicial y medidas de protección frente a represalias, entre otras;
  • aplicar el Convenio por medio de la legislación nacional y también a través de convenios colectivos.

Convenio 177 de la OIT sobre el trabajo a domicilio

El Consejo de Ministros también ha acordado remitir a las Cortes Generales el convenio sobre el trabajo a domicilio, para su ratificación.

El Convenio sobre el trabajo a domicilio -convenio 177 de la OIT-, y la Recomendación nº 184 de la Organización Internacional del Trabajo, fueron adoptados en la 83ª Reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, en junio de 1996.

Este convenio encaja complementa la norma nacional sobre el trabajo a domicilio, incidiendo en la mejora de la protección para este tipo de trabajadores y regulando este tipo de trabajo, en plena auge con la extensión del teletrabajo.

De los contenidos más relevantes de este Convenio 177 de la OIT destacamos:

  • la definición del trabajo a domicilio, como el que se realiza en locales distintos de los locales de trabajo del empleador, a cambio de una remuneración y de conformidad a las especificaciones del empleador.
  • la igualdad de trato de los trabajadores a domicilio con relación a otros trabajadores asalariados.
  • la aplicación al trabajo a domicilio de la legislación en materia de seguridad y salud en el trabajo.