Hemos  participado en el acto de Alto Nivel para debatir acerca de la transformación estructural que precisa la Europa del futuro

USO ha asistido al acto de Alto Nivel que ha celebrado la Confederación Europea de Sindicatos (CES) para abordar los debates que están teniendo lugar en el seno de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. En él han intervenido distintos representantes de la Unión Europea, así como eurodiputados y sindicalistas.

Desde el sindicalismo europeo se ha puesto el acento en la necesidad de una transformación profunda y estructural de la Unión Europea, que sitúe las necesidades de los trabajadores como una prioridad. Entre las principales reivindicaciones está la necesidad de cambiar los tratados de la UE para proteger los derechos sociales. Entre otros aspectos, el movimiento sindical viene demandando desde hace tiempo la inclusión de un protocolo de progreso social, de forma que se garantice que los derechos sociales tienen prioridad sobre las libertades económicas en caso de conflicto.

La Conferencia sobre el Futuro de Europa, ¿un trámite burocrático?

En 2019 la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, asumió su cargo y, con él, el compromiso de organizar una Conferencia sobre el Futuro de Europa. En enero de 2020, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que definía su postura sobre esta. La resolución contenía aspectos positivos, como la exigencia de que las cuestiones sociales figuren entre las prioridades de la Conferencia, y la inclusión de representantes de los interlocutores sociales en el pleno. En marzo de 2021, el presidente del Parlamento Europeo, la presidenta de la Comisión Europea y el primer ministro de Portugal -que ostenta la presidencia del Consejo de la UE hasta el 30 de junio-, firmaron una declaración conjunta para poner en marcha la celebración de la Conferencia sobre el Futuro de Europa.

Esta declaración mencionaba la necesidad de fortalecer el diálogo social, abordar las desigualdades y asegurar que “la economía de la UE sea justa, sostenible, innovadora y competitiva, y no deja a nadie atrás”. La Conferencia debería adoptar una serie de conclusiones para la primavera de 2022 y, para ello, debían llevarse a cabo una serie de eventos y debates en los cuales se contara con la participación de los sindicatos como interlocutores sociales.

También podrían participar los interlocutores sociales en el Comité Ejecutivo de la Conferencia, en calidad de observadores. Sin embargo, la CES denuncia que no está garantizada su presencia en todas las reuniones, lo que debilita la posibilidad de alcanzar unas conclusiones ambiciosas en materia de derechos sociales y laborales.

Reforzar la democracia como salida a la crisis

La UE está viviendo una crisis interna desde hace años cuyas consecuencias se han podido apreciar con la salida del Reino Unido o, actualmente, con las tensas relaciones con algunos estados miembros cuyas políticas atentan contra los derechos fundamentales (como ejemplo la reciente aprobación en el parlamento de Hungría de una ley antiLGTBI que ha provocado el rechazo de numerosos dirigentes europeos).

A esto hay que añadirle el auge de los nacionalismos y populismos de extrema derecha en muchos países de Europa occidental, que suponen una amenaza a la construcción de una Unión Europea social y solidaria. El crecimiento de la desafección y la desconfianza en las instituciones europeas asoma de nuevo como un peligro en un contexto en el que, entre otros problemas, han crecido las desigualdades y los ataques a los trabajadores y al sindicalismo.

La Conferencia sobre el Futuro de Europa puede suponer una oportunidad para cambiar el modelo europeo o para, simplemente, llevar a cabo un trámite burocrático que sirva para revestir de participativa una UE cuyas decisiones más trascendentales para la clase trabajadora se adoptan de forma unilateral y antidemocrática.

La CES ha presentado 15 propuestas que reflejan las preocupaciones de los trabajadores europeos, que van desde el aumento de los salarios hasta el respeto del derecho a la negociación colectiva, pasando por una transición climática justa para los trabajadores de los sectores afectados. Entre las propuestas también se incluye un protocolo de progreso social para garantizar que las libertades de las empresas no vuelvan a estar por encima de los derechos sociales de los trabajadores, como ocurrió en los tristemente célebres casos Laval y Viking, que abrieron la puerta al dumping social en toda Europa.

Es urgente cambiar los tratados de la UE

En su intervención, el secretario general de la CES, Luca Visentini, ha señalado la necesidad de llevar a cabo cambios en los tratados de la UE. En primer lugar, para “desbloquear la parálisis de la unanimidad y la obsesión de la subsidiariedad. Pasar a una UE más integrada y ambiciosa que requiera la votación por mayoría cualificada en cuestiones más cruciales, incluidas las de política económica y social”.

El cambio en los tratados posibilitaría el protocolo de progreso social, para dar prioridad a los derechos sociales sobre las libertades económicas. En el pasado, los conflictos entre estos dos niveles de derechos eran enormes y, desgraciadamente, los derechos sociales siempre eran derrotados o colocados en una posición secundaria.

Desde USO nos sumamos a la campaña de la CES por un cambio de paradigma en la UE, para que esta no siga basándose en una unión de mercado que solo tiene en cuenta el crecimiento del PIB, mientras abandona a la clase trabajadora y a los más vulnerables.

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