El acuerdo económico alcanzado por los líderes de la Unión Europea por el que España recibirá 140.000 millones de euros, no es para aplaudir tanto. En primer lugar porque este plan de recuperación europeo rebaja cuantiosamente las pretensiones iniciales planteadas, por lo que sólo se puede plantear un plan Marshall light, con una condicionalidad que obligará a posponer políticas o a dejar en la nevera reformas más que necesarias.

En segundo lugar, en el Marco Financiero Plurianual de este plan de recuperación europeo se han visto fuertemente reducidas importantes partidas en temas cruciales como el clima, la PAC o la cohesión, que se verán afectados. “Sí sirve -en parte- para mirar con mejores ojos hacia una Unión Europea que ya no receta solamente austeridad para afrontar una nueva crisis”, apunta Joaquín Pérez, secretario general de USO.

La Unión Europea se endeudará por primera vez para financiar la recuperación económica. “Pero recordemos que la deuda hay que devolverla y la UE deberá hacerlo antes de 2058, por lo que habrá también que hablar próximamente de nuevos ingresos, que nadie se frote las manos. Desde USO esperamos que no se mire al IVA ni al IRPF de los trabajadores como solución de manual”, reivindica Pérez.

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