La OIT acaba de presentar el informe “El trabajo a domicilio. De la invisibilidad al trabajo decente”, en el que analiza la implantación y condiciones laborales de los trabajadores que desarrollan el trabajo en su domicilio.

En España, cuando pensamos en teletrabajo lo relacionamos con desarrollar nuestra actividad con herramientas informáticas y reuniones por videoconferencia, olvidando que en la mayor parte del mundo cuando se habla de trabajo a domicilio se trata de manufactura industrial o artesanal con condiciones laborales muy precarias.

Este informe analiza los datos del año 2019, por lo que urge que en cuanto se tengan datos consolidados se analice la repercusión del covid-19 en esta modalidad de trabajo, si tenemos en cuenta que sólo en España la práctica habitual del trabajo a distancia se ha multiplicado por 7 durante el confinamiento: desde un 4,8% de los trabajadores en 2019 a un 34% en estado de alarma. Es de suponer que a nivel mundial las cifras y las condiciones de realización de este tipo de trabajo se habrán disparado y precarizado.

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