LA SINIESTRALIDAD LABORAL AUMENTA UN 1,7% EN 2019

LA SINIESTRALIDAD LABORAL AUMENTA UN 1,7% EN 2019

El número total de accidentes de trabajo con baja en 2019 de 600.622, de los que 517.404 se produjeron en jornada y 83.218, ocurrieron in itinere. La variación con respecto a 2018 se situó en el 1,7%, según la estadística del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

En cuanto a la gravedad, los accidentes considerados como leves por las Mutuas han supuesto un aumento del 1,7%, es decir, 8.633 accidentes más. En el caso de los graves y mortales, se da un descenso de 124 y 65 respectivamente.

En el mismo criterio de gravedad hay que relacionar los sectores con más resultados mortales. Así, el sector servicios ha descendido un 21,8%% y el sector agrario, un 25,2%. En el extremo opuesto, la industria sólo ha descendido un 1,2%. De igual forma, se han reducido 10 víctimas mortales en los accidentes in itinere, un 6,4%.

Desde USO consideramos que, a pesar del leve el descenso producido en algunas variables, las cifras de siniestralidad siguen creciendo día a día por lo que no son suficientes las medidas puestas en marcha para hacerla frente. De esta forma, pedimos a todas las partes implicadas una mayor colaboración e implicación, desde los diferentes niveles de responsabilidad, para que los lugares de trabajo sean lo menos peligrosos posibles.

El Gabinete de Salud Laboral de USO recuerda que, cuando se produce un accidente laboral con consecuencias trágicas, las personas que más sufren son los familiares y amigos de la víctima, por lo que antes de realizar una tarea os pedimos comprobar que sea segura y, si no lo es, requerir a la empresa la implantación de las medidas preventivas oportunas.

DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER

DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER

Desde el Gabinete de Seguridad y Salud de USO, conmemoramos el Día Mundial contra el Cáncer apostando por fortalecer las acciones dirigidas a reducir el impacto del cáncer mediante la reducción de los factores de riesgo, impulsando la detección temprana del cáncer y la mejora en el acceso al diagnóstico, tratamiento adecuado y cuidados paliativos.

Según la Organización Mundial de la Salud, al menos un tercio de todos los casos de cáncer pueden prevenirse. Reducir la exposición a factores de riesgo como el tabaco; la falta de actividad física; hábitos alimentarios inadecuados, obesidad y sobrepeso; el consumo de alcohol; la contaminación ambiental; carcinógenos ocupacionales o radiaciones, es un primer e importante paso. La prevención constituye la estrategia a largo plazo más eficaz para el control del cáncer.

Como sindicato, en este día debemos centrarnos en el cáncer profesional, causado por la exposición a cancerígenos en el trabajo y cuya aparición se produce de forma tardía después de la exposición. Este período de tiempo se llama “período de latencia”.

El riesgo a la exposición a los agentes cancerígenos se suele dar en aquellas personas que desempeñan tareas de producción, mantenimiento y reparación en la industria; en trabajadores de la construcción, así como personal de limpieza y gestión de residuos.

Una característica fundamental de esta exposición es la vía de entrada al organismo por la que tiene lugar. La evaluación de riesgos considerará que la exposición a agentes cancerígenos o mutágenos durante el trabajo puede producirse, tanto en condiciones normales como de forma accidental, por estas vías:

  • Por inhalación.
  • Por absorción a través de la piel.
  • Por contacto con la piel.
  • Por ingestión.

La vía de exposición más habitual y más significativa es la inhalatoria, y sus consecuencias son las más directas. Es menos habitual la exposición por ingestión dado que se da por un accidente o inadecuados hábitos personales.

La Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC) reconoce 433 agentes cancerígenos, de los que aproximadamente la mitad están presentes en entornos laborales. Entre ellos figuran el amianto, la sílice y el polvo de madera dura, los metales, los compuestos de arsénico, el cadmio y el níquel, el benceno, los alquitranes y los aceites minerales, el cloruro de vinilo (monómero), aminas aromáticas como la bencidina y la naftilamina y los plaguicidas, entre otros.

Otros cánceres como puede ser los de piel, siendo de los más frecuentes, no son reconocidos como enfermedad profesional, aunque miles de trabajadores del campo y de la construcción estén expuestos a la luz solar, el agente responsable de la mayoría de este tipo de cánceres.

La exposición de las personas trabajadoras a cancerígenos y otras sustancias tóxicas, como los disruptores endocrinos, no solo les afecta a ellos, puede afectar a sus hijos, lo que seguramente contribuye al incremento del cáncer infantil en España, lo que debería ser motivo de alarma para las autoridades sanitarias.

El RD 665/1997 sobre la protección de los trabajadores frente a agentes cancerígenos, una vez realizada la identificación y evaluación de riesgos, establece la obligación por parte del empresario de adoptar las siguientes medidas preventivas e higiénicas en el siguiente orden:

  • Sustitución siempre que sea técnicamente posible.
  • Uso en sistema cerrado (en caso de que no sea posible su sustitución).
  • Reducción de la exposición mediante limitación de cantidades del agente en el lugar de trabajo; rediseño de los procesos de trabajo; limitación del número de trabajadores expuestos; extracción localizada; limpieza adecuada de locales; delimitación de zonas de riesgo; etiquetado de envases y conducciones que contienen agentes cancerígenos; dispositivos de detección y alerta de exposición; medios que permiten la manipulación y transporte; recipientes herméticos y almacenamiento diferenciado, protegido y de acceso limitado, o programa de gestión de residuos con cancerígenos.

Según estimaciones de la OIT basadas en datos de 2010 y 2011, se producen 2,3 millones de fallecimientos anuales en el mundo atribuibles a la actividad laboral, de los cuales, el 29% (666.000) son debidos a cánceres ocupacionales. El cáncer es ya la principal causa de muerte “por las condiciones de trabajo” en Europa.

En España, por otro lado, los cánceres de origen laboral son invisibles tal y como demuestran los datos obtenidos de la última estadística publicada por el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social e Inmigración. De los 41 partes comunicados a lo largo de 2019, únicamente se han declarado 26 enfermedades profesionales causadas por agentes cancerígenos; de ellas, 13 son causadas por amianto, hay, por tanto, una clara infradeclaración de las mismas, lo que ocasiona un grave perjuicio no sólo para la persona trabajadora afectada y sus familias, sino para la sociedad en su conjunto.

Desde USO defendemos que se debe solicitar una determinación de contingencia al INSS ante la más mínima duda del origen de la enfermedad padecida. Con la inclusión del polvo de sílice como agente cancerígeno en el listado de enfermedades profesionales se deberían de haber cerrado más partes por este agente. De los 302 partes comunicados provocados por el agente polvo de sílice libre, sólo 3 han sido cerrados.

AUMENTAN UN 13,5% LAS ENFERMEDADES PROFESIONALES ENTRE LAS TRABAJADORAS EN 2019

AUMENTAN UN 13,5% LAS ENFERMEDADES PROFESIONALES ENTRE LAS TRABAJADORAS EN 2019

Desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones se ha publicado la estadística de enfermedades profesionales del año 2019. El pasado año se notificaron un total de 27.343 partes o expedientes de enfermedad profesionales de los que 14.146 eran de trabajadoras (52%), lo que supone un incremento de 13,5% respecto a 2018. De éstos, 12.934 fueron con período de Incapacidad Temporal, mientras que 14.409 fueron comunicados sin IT.

La franja de edad con más comunicaciones es la de 40-44 años, siendo en este caso mayor en los hombres que en las mujeres.

Conforme al grupo de enfermedad y al agente causante de la enfermedad, destacan por encima de todas las causadas por agentes físicos como las enfermedades provocadas por posturas forzadas y movimientos repetitivos en el trabajo. Los trastornos musculoesqueléticos supone el 85% de los partes comunicados.

Por ocupaciones, el código 92 “Otro personal de limpieza” destaca sobre las demás ocupaciones con 2.443 partes comunicados, de los cuales 2.219 son de trabajadoras; le siguen “operadores de instalaciones y maquinaria fijas”, con 1.858 partes, y trabajadores de la industria de la alimentación, bebidas y tabaco, con 1.812 partes comunicados.

En cuanto a la evolución del número y de la duración media de los partes cerrados como enfermedad profesional con baja durante 2019, fueron 11.229. A las mujeres les cierran el proceso con una media de 96,7 días y a los hombres con una media de 77,97 días.

En el año 2019 las empresas que superaron los límites de siniestralidad fueron 269, frente a las 244 empresas detectadas a lo largo del año 2018. Dichas empresas representan el 1,94% de las empresas con alguna enfermedad profesional.

MEDIDAS PREVENTIVAS PARA TRABAJADORES EN POSIBLE CONTACTO CON EL CORONAVIRUS

MEDIDAS PREVENTIVAS PARA TRABAJADORES EN POSIBLE CONTACTO CON EL CORONAVIRUS

El Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla de Madrid activó este martes el protocolo de actuación para recibir a los españoles repatriados desde Wuhan a consecuencia de la epidemia del coronavirus. El lugar designado por el Ministerio de Sanidad como la Unidad de referencia nacional de Infecciosos es la planta 22, donde han empezado a realizar simulacros de equipamiento de EPI´s.

Sin embargo, los trabajadores no han recibido una formación específica sobre el nuevo virus y su concreto protocolo de actuación. Lo que sí que han recibido es una caja de cartón que incluye los EPI´s: tres pares de guantes, tres mascarillas y tres batas y un folio con siete puntos que seguir ante casos sospechosos con síntomas respiratorios y/o fiebre que haya viajado o tenido contacto con personas que hayan viajado a China.

Ante el desconocimiento de las formas de transmisión de la enfermedad, no se está seguro de la transmisión de humano a humano, aunque el portador no presente sintomatología externa, los repatriados serán evaluados por Sanidad Externa y si no presentan síntomas deberán estar en cuarentena por un período de dos semanas, el máximo estipulado.

El Ministerio de Sanidad ha publicado el procedimiento de actuación frente a casos de nuevo coronavirus, en el que se pide investigar los casos que cumplan con criterios epidemiológicos (reciente viaje a la ciudad de Wuhan, China, o en contacto estrecho con un caso confirmado) y clínicos (infección respiratoria aguda grave, fiebre o antecedentes recientes de fiebre y clínica de infección respiratoria aguda).

En relación con las medidas preventivas y de control de la enfermedad, desde el Gabinete de Salud Laboral de USO aconsejamos seguir las indicaciones que marca el procedimiento: precauciones estándar, precauciones de contacto y precauciones de transmisión por gotas ya que los coronavirus se transmiten principalmente por las gotas respiratorias de más de 5 micras y por el contacto directo con las secreciones infectadas. También podrían transmitirse por aerosoles en procedimientos terapéuticos que los produzcan.

Así, las recomendaciones mínimas a seguir, por las personas trabajadoras en posible contacto con el virus, son:

  • El personal sanitario, de cualquier servicio, debe establecer de forma rápida si un paciente con Infección Respiratoria Aguda (IRA) cumple los criterios de caso en investigación de 2019-nCoV.
  • En los centros sanitarios, los pacientes que se identifiquen como casos en investigación deberán separarse de otros pacientes, se les pondrá una mascarilla quirúrgica y serán conducidos de forma inmediata a una zona de aislamiento. El personal que les acompañe hasta la zona de aislamiento llevará también mascarilla quirúrgica.
  • Los casos en investigación y confirmados que requieran ingreso hospitalario deberían ser ingresados en aislamiento de contacto y por gotas. En caso de situaciones en las que se prevé que se van a generar aerosoles, se recomiendan habitaciones con presión negativa.
  • El personal sanitario que atienda a casos en investigación o confirmados para infección por 2019-nCoV o las personas que entren en la habitación de aislamiento (familiares, personal de limpieza, etc.) deben llevar un equipo de protección individual para la prevención de infección por microorganismos transmitidos por gotas y por contacto que incluya bata impermeable, mascarilla, guantes y protección ocular de montura integral. Aunque por el momento no existe evidencia clara de transmisión aérea se recomienda como medida de precaución la utilización de mascarilla FFP2.
  • En los procedimientos médicos que generen aerosoles, que incluyen cualquier procedimiento sobre la vía aérea, como la intubación traqueal, el lavado bronco-alveolar, o la ventilación manual, se deberán reducir al mínimo el número de personas en la habitación y todos deben llevar mascarilla, protección ocular, guantes y batas impermeables de manga larga.
  • Cuando sea necesario realizar el transporte del paciente, se realizará en una ambulancia especialmente preparada, con la cabina del conductor físicamente separada del área de transporte del paciente. El personal que intervenga en el transporte deberá ser informado previamente y deberá utilizar equipo de protección individual adecuado. Una vez finalizado el transporte se procederá a la desinfección del vehículo y a la gestión de los residuos producidos.
  • Se deben seguir los protocolos de descontaminación, mantenimiento y eliminación de residuos utilizados habitualmente para otro tipo de microorganismos con el riesgo de propagación y mecanismo de transmisión similar. Los residuos se consideran residuos de Clase III o como residuos Biosanitarios Especiales, se considerarán como residuo Biosanitario Especial del Grupo 3, similar a la tuberculosis.
  • Estos virus se inactivan tras 5 minutos de contacto con desinfectantes normales como la lejía doméstica. El personal de limpieza utilizará equipo de protección individual adecuado al realizar la limpieza y desinfección de las superficies con las que ha estado en contacto el paciente.
LIPOATROFIA SEMICIRCULAR, ENFERMEDAD PROFESIONAL EN EDIFICIOS MODERNOS

LIPOATROFIA SEMICIRCULAR, ENFERMEDAD PROFESIONAL EN EDIFICIOS MODERNOS

Tras la aparición entre trabajadores de nuevos casos de lipoatrofia semicircular, enfermedad profesional que sufren los trabajadores en edificios modernos de oficinas, el Gabinete de Salud Laboral de USO explica qué es esta enfermedad, cómo se manifiesta y qué medidas preventivas deben aplicarse.

La lipoatrofia semicircular es un trastorno benigno del tejido subcutáneo, de causa desconocida. Se caracteriza por depresiones semicirculares en la cara anterolateral de los muslos. El hundimiento se debe a la atrofia del tejido graso subcutáneo sin afectar a los músculos y la piel.

La lipoatrofia produce zonas de depresión visibles a simple vista de 1 a 4 cm de espesor, con una profundidad de 1 a 10 mm y una longitud que oscila entre 5 y 20 cm a una altura de 71-72 cm desde el suelo. Tiene una forma semicircular abarcando la zona anterior y lateral de los muslos y puede aparecer igualmente en antebrazos y abdomen.

Se pueden identificar algunos factores relacionados con la aparición de lipoatrofia como son:

  • Trabajos en oficinas por presión continuada de la zona afectada con la mesa y otros elementos del puesto de trabajo.
  • Cambios de edificio o de mobiliario (materiales sintéticos).
  • Edificios inteligentes, es decir, edificios herméticos en los que se da una ventilación forzada ya que la ventilación natural por apertura de ventanas no es posible.
  • Edificios muy tecnificados con gran cantidad de ordenadores, impresoras, etc.
  • Trabajo en mesas metálicas, o con partes metálicas o con cableado integrado en ellas.
  • Exposición de condiciones termohigrométricas inadecuadas y otros factores físicos del ambiente de trabajo.

Los factores más frecuentes son microtraumatismos, la presencia de campos electromagnéticos y la baja humedad ambiental. Las descargas electrostáticas locales en la zona de los muslos, donde el cuerpo está más cercano a la base de la mesa de trabajo, puede explicar las modificaciones del tejido lipoatrófico. Los macrófagos activados pueden modificar la estructura del tejido adiposo.

Una vez confirmados los casos de lipoatrofia semicircular y puestos en marcha los protocolos de
actuación médica y técnica, deben implantarse una serie de medidas preventivas generales:

  • Debe ofrecerse a los trabajadores información sobre la patología, sobre los factores relacionados y sobre las medidas a implantar.
  • Deben establecerse, si fueran necesarios, los mecanismos de coordinación empresarial para la prevención.
  • Deben tomarse una serie de medidas prácticas relacionadas con los factores que hemos visto pueden estar relacionados con la aparición de la lipoatrofia semicircular.

Tras la implantación de las medidas, debe realizarse un seguimiento de las medidas preventivas puestas en marcha en el puesto y de la evolución de la incidencia de la patología.

Para prevenir la aparición de esta enfermedad deberemos vigilar, respecto del diseño del mobiliario, que tenemos espacio suficiente para las piernas debajo de la mesa; que el reposapiés no lo reduzca o que los bordes sean anchos y redondeados.

En cuanto a las posturas de trabajo deberemos vigilar el contacto continuado con los bordes de la mesa y la situación de los equipos con los que trabajamos para no forzar el choque o el roce continuo.

En cuanto a los campos magnéticos, eléctricos y a la electricidad estática deberemos estar atentos a la humedad relativa -por encima del 50%-; si existen tomas de tierra y si la instalación y el cableado de los equipos están, a simple vista, correctas.

Para terminar, desde USO queremos incidir en el carácter profesional de esta contingencia. La persona que crea padecer esta enfermedad debe acudir a la consulta del facultativo de la Mutua. Si es un caso de lipotrofia se activará el protocolo de actuación médica, en el que se investigarán más casos en la empresa para establecer la probabilidad de la etiología laboral.

Acto seguido, se activará el protocolo técnico, servicio de prevención, que evalúe las condiciones de la tarea y el diseño del puesto para valorar los factores de riesgo presentes. De forma coordinada, deberán diseñar e implantar las medidas preventivas necesarias.

RECOMENDACIONES CUANDO TRABAJAMOS CON CONDICIONES CLIMATOLÓGICAS ADVERSAS

RECOMENDACIONES CUANDO TRABAJAMOS CON CONDICIONES CLIMATOLÓGICAS ADVERSAS

La borrasca `Gloria´ está dejándose sentir en toda España, con nevadas, viento y lluvia, y ha puesto en alerta roja a Teruel, Castellón, Valencia, Barcelona, Tarragona y Girona, y en alerta naranja y amarilla a un total de 36 provincias y la ciudad autónoma de Melilla.

En esta situación, al trabajador le surge la duda sobre si debe acudir o no a su puesto de trabajo cuando se dan estas condiciones climatológicas adversas. Cuando la nieve cierra puertos y aísla pueblos, la imposibilidad parece más clara y demostrable, sin embargo, es igual de razonable y amparado por la ley el no poner en riesgo la vida para acudir al trabajo cuando se dan lluvias torrenciales.

Este supuesto no aparece recogido en nuestro ordenamiento jurídico, pero con todas las autoridades recomendando que no se debe circular en coche salvo extrema necesidad, en situación de alerta roja y con muchas carreteras cortadas o inundadas, bastaría con acreditar caso a caso la imposibilidad de acudir al puesto de trabajo o que el trayecto entraña un riesgo alto. Existe jurisprudencia dictada en este ámbito: en 2009, el Tribunal Supremo rechazó sancionar a una profesora que no acudió a su centro escolar por el mal estado de las carreteras debido a una gran nevada.

El hecho de que la ausencia sea o no justificada es relevante para que no compute a efectos de un despido disciplinario o cualquier otra sanción. Es decir, si al sumarse con otras faltas, la empresa decide actuar contra el trabajador, este podría defender ante los tribunales que las que tuvieron que ver con los días de lluvia no deben ser tenidas en consideración.

Si pese a eso la empresa exige que el trabajador acredite que se trata de una falta por causa mayor, este puede solicitar un justificante a la administración pública que corresponda, ya sea el Ayuntamiento del municipio en el que se hayan cerrado vías o a la comunidad autónoma que gestione los servicios de carreteras. En este mismo sentido, la justificación de la ausencia no implica por sí que la misma deba ser retribuida, y la inexistencia de prestación de servicios supone que por ese tiempo no trabajado no se devenga el salario correspondiente.

El artículo 47.3 ET prevé la posibilidad de suspender los contratos de trabajo por causa de fuerza mayor, que deberá ser constatada por la autoridad laboral, cualquiera que sea el número de los trabajadores afectados. Si la situación se va a dilatar en el tiempo, la parte empresarial tiene esta solución legal.

El procedimiento de suspensión se inicia mediante solicitud de la empresa, acompañada de los medios de prueba que estime necesarios, y simultánea comunicación a los representantes legales de los trabajadores. La resolución de la autoridad laboral se dictará en el plazo de cinco días desde la solicitud y deberá limitarse, en su caso, a constatar la existencia de la fuerza mayor alegada por la empresa, correspondiendo a ésta la decisión sobre la suspensión de los contratos, que surtirá efectos desde la fecha del hecho causante de la fuerza mayor.

Desde USO, queremos recordar que, en estos casos, lo mejor es utilizar la lógica y la prudencia, no sentirse coaccionados por ir a trabajar en situaciones completamente adversas y a hacer caso a las indicaciones de las autoridades para evitar mayores desgracias. De igual forma, se deben extremar las precauciones en caso de nevadas copiosas debido a las placas de hielo que se forman debajo, ya que producen la mayoría de los accidentes por resbalón o falta de adherencia.

Las medidas preventivas que nos recuerdan desde el Gabinete de Salud Laboral están relacionadas con el riesgo laboral de estrés térmico:

  • Reducción en la pérdida de calor: Abarca el uso de ropa de protección, protección de lugar de trabajo, aislamiento de las superficies en contacto con partes del cuerpo humano y control del tiempo de exposición.
  • Incremento de la producción interna de calor debido al trabajo muscular: es una medida complementaria y que debe ajustarse a los requerimientos del trabajo y a la capacidad individual.
  • Suministro de calor externo: un requerimiento imprescindible para los trabajos en situación de frío es el establecimiento de pausas para calentarse en una zona habilitada.
  • Mejora de los aspectos ergonómicos de los trabajos con frío, reduciendo o eliminando el efecto molesto del equipo de protección y el esfuerzo asociado.