El mayor uso de internet y la situación excepcional han hecho crecer el número de bulos y noticias falsas que se difunden en las redes sociales

Los bulos, las noticias falsas y los intentos de estafas por internet son la cara menos amable de nuestra hiperconectividad y el avance de las nuevas tecnologías. Hay franjas de edad o grupos sociales más propensos a caer en la trampa de creerse una noticia falsa, hoy llamada fake-news, pero cualquiera puede ser engañado.

En estos días de confinamiento, cuando el uso de internet, de WhatsApp y de las redes sociales se ha disparado, también se han multiplicado las noticias maliciosas. En casos extremos, pueden suponer un riesgo real para la seguridad de la población: se han extendido bulos, por ejemplo, como que el Ejército iba a rociar todas las ciudades en vuelos desinfectantes y que debíamos tener las ventanas cerradas para no envenenarnos.

¿Qué podemos hacer entonces frente a la creciente amenaza de no saber si lo que leemos es cierto o estamos ante noticias falsas? Las claves están en familiarizarse con las fuentes oficiales de información; en leer asiduamente la prensa escrita impresa o digital; y, sobre todo, en desarrollar nuestro sentido crítico.

El primer paso para detectar una noticia falsa: identificar la fuente

La mayoría de las noticias falsas proceden de portales “raros”, no de medios de comunicación serios. Todos conocemos cuáles son los principales medios de comunicación de nuestro país, de nuestra provincia o de nuestra ciudad. Los leemos habitualmente y le damos más o menos credibilidad. Pero no debemos confundir la línea editorial del medio, el ángulo desde el cual interpreta una noticia, con que esté contando un hecho que es mentira. En el caso de que esa noticia tan llamativa no proceda de un medio de comunicación que conozcamos, tenemos que empezar a desconfiar.

En cuanto a las referencias de la noticia, las fake-news nunca citan fuentes concretas: la policía, el Gobierno, las autoridades… pero rara vez ponen las palabras en boca de alguien con nombres y apellidos.

El antídoto: si se refieren a una noticia de tu ciudad, coteja si también está en tus periódicos de referencia. Lo mismo si se refiere a una noticia a nivel nacional o internacional: entra en la prensa nacional. Y, si se refiere a una orden de la policía, del Gobierno, de una marca en concreto… busca en sus perfiles. Si el Ministerio X implanta una nueva medida, el primer lugar en el que estará publicado será en sus cuentas de redes sociales o la web. Si la marca X va a implantar un nuevo servicio, también lo publicitará. En todo caso, una máxima: ningún organismo oficial ni banco ni tiendas online piden datos bancarios a través de un SMS o un correo electrónico.

Las atractivas teorías de la conspiración

Entre los adolescentes, el romanticismo y atractivo de las teorías conspiratorias se traslada también a su relación con los medios de comunicación. Nos gusta creer que nos ocultan información y “montarnos la película” real que tantas veces hemos visto en el cine. Sin embargo, grandes estafas, grandes mentiras… cualquier noticia de tales dimensiones, si fuera verdad, estaría en la portada de todos los medios digitales, no solo en un portal desconocido. Cuidado: seguramente estemos ante una noticia falsa.

El antídoto: cuanto más grande y antiguo sea un medio de comunicación, es más probable que cuente con esas “gargantas profundas”. Una noticia de ese calado puede ser una exclusiva, una filtración, a un medio de comunicación de referencia, no una página web sin ninguna credibilidad. Si queremos hacer una prueba más, podemos poner googlear el titular y pinchar en el apartado de “noticias” del buscador. Ahí comprobaremos si más medios han publicado esa noticia y, por lo tanto, es verosímil. Si era un bulo y se ha extendido mucho, en la propia página de noticias nos saldrán varias entradas con “la policía alerta sobre un bulo…”.

Compartir sin leer: el fallo de quedarse en el titular

Una noticia falsa tiene un titular atrayente, que llama a pinchar. “¿Qué se esconde detrás de…?”, “¿Qué no te han contado sobre…?”, Diez imágenes impactantes sobre…”. Sin embargo, cuando clicamos, en ocasiones vemos que ese titular no se corresponde con nuestras expectativas. A veces, aunque no sea en sí una noticia falsa, sí tiene un titular exagerado que puede llamar a engaños. Muchos portales de contenidos digitales viven de los clics, pues es el dato de audiencia que pueden presentarle a los anunciantes. Para financiarse con publicidad, la web tiene el valor de sus visitantes, al igual que los periódicos tienen los ejemplares vendidos.

“Quienes gestionamos redes sociales y páginas web, comprobamos que mucha gente comparte o retuitea noticias sin haberlas leído. Esto es fácil de verificar, pues en ocasiones una noticia ha sido compartida más veces que los clics que registran las analíticas de la web. Si esto ocurre con titulares meramente informativos, más aún con titulares llamativos. En ocasiones, pensamos que estamos haciendo un favor al difundirlo lo más rápido posible para alertar de algo que hay que hacer. Sin embargo, es mejor perder un minuto en leer la noticia completa”, advierte Laura Estévez, secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO.

El antídoto: debemos leer el contenido para saber si de verdad desarrolla el titular o solo era un señuelo.

Un bulo suele incluir una llamada a la acción

Las noticias falsas suelen usar un lenguaje muy directo, en segunda persona, imperativo o exclamativo. Apelan a que te ayudan, a que te alertan, a que tienes que actuar ya. El acto reflejo que pretenden conseguir y, en muchos casos consiguen, es el de compartir y difundir sin analizar el contenido. Así se ayuda a hacer crecer un bulo.

El antídoto: no compartir o no hacer aquello de lo que intentan convencernos hasta que no estemos seguros de que la noticia es cierta.

Los portales satíricos no deben confundirse con medios de noticias falsas

Hay un tipo de medios de comunicación con una reputación a sus espaldas en contenido satírico o humorístico que no debe confundirse con una noticia falsa. En nuestro país, la revista Jueves responde al primer tipo y elmundotoday.es, al segundo. Este tipo de portales no buscan difundir bulos, sino que crean contenido humorístico. El problema es que a veces hay noticias reales que parecen “sacadas de El mundo today”, como ya se ha familiarizado la expresión, y nos cuesta distinguir si es verdadera o falsa.

El antídoto: si una noticia parece increíble y tiene un toque de humor, pero no procede de ningún medio humorístico que identifiquemos, busquemos el medio. Bien en un apartado de “Conócenos” o “Quiénes somos” en la página; o buscando el medio en Google.

El audio, la foto y el vídeo: también son manipulables y falsificables

El audio y la imagen en la era digital son fácilmente manipulables, a veces simplemente usando un vídeo grabado en otro lugar o con otra fecha, sin necesidad siquiera de editarlo. Pensemos, en estos días: cualquier foto o vídeo que hayamos tomado o grabado un día en hora punta en el metro podemos publicarlo en redes con un titular como “¡Ojo al metro de Madrid! La gente hace caso omiso del estado de alarma y sigue llenando el metro sin guardar la distancia de seguridad”.

Los audios como medio de difusión de bulos son cada vez más usados porque parecen infundir más confianza. El patrón que siguen este tipo de bulos es muy similar: alguien que dice tener fuentes muy fiables o ser de ese colectivo advierte de algo que, normalmente, es peligroso o, al menos, anormal. Así era, por ejemplo, el audio que avisaba de que iban a rociar las ciudades desde el aire para desinfectarlas.

El antídoto: al igual que con los enlaces, los vídeos y las fotos las encontraríamos en medios de comunicación tradicionales. Además, si el audio alude a una orden del Ejército, la policía o cualquier otro organismo, debemos acudir a los canales oficiales de este para comprobar que no estamos ante noticias falsas.

El papel de los medios de comunicación durante la crisis del coronavirus

Los medios de comunicación han salido reforzados durante la crisis del coronavirus. Los programas informativos han crecido en audiencia y la población acude mayoritariamente a ellos o a sus cuentas oficiales para informarse.

“Hemos visto a los trabajadores de las televisiones con sus micrófonos plastificados, sin maquillar para no correr riesgo de contagio o dando paso a entrevistas por videoconferencia. Los medios también han tenido que aprender a convivir con la exposición al coronavirus y se han adaptado a informar gracias a esa tecnología que amenazaba el espacio que ocupaban. Desde USO, queremos reconocer la labor de estos trabajadores que han trasladado la información con rigurosidad en una crisis desconocida en nuestro país y han seguido trabajando de forma presencial y asumiendo riesgos para ello”, anima Estévez.

Los medios de comunicación, más que nunca, se han convertido en difusores de información y en fuentes de comprobación para no caer en las noticias falsas.

¿Cómo elaboramos la información en USO?

En USO también informamos. Nuestra web y nuestras redes sociales son nuestros propios medios de comunicación hacia el interno y también hacia el exterior. Durante esta crisis, también estamos recibiendo muchas noticias falsas o parciales sobre cambios legislativos que afectarán a los trabajadores. Para informar sobre ellos, utilizamos únicamente fuentes oficiales, análisis de legislación u otros textos elaborados por organismos públicos, y el texto de las nuevas leyes tal como se publican en el BOE y no antes.

“Los anuncios en ruedas de prensa nos dan una idea sobre el decreto que se aprobará, pero no todos los detalles de su aplicación. Ocurre que a veces se publican leyes, como la que regulaba en un principio el estado de alarma, que sufre posteriores ampliaciones o modificaciones porque no recogía todos los supuestos. En otras ocasiones, sí nos tenemos que hacer eco de que los propios organismos oficiales están confundiendo a su personal, como con las prestaciones del SEPE; y en otras, ni siquiera con el texto legal en la mano podemos dar toda la información porque el decreto no la contempla. Pero, en todos los casos, y con especial cuidado en un período de tanta sensibilidad, utilizamos solo los canales oficiales, aunque a veces suponga informar un poco más tarde que si lo hiciéramos a través de filtraciones”, concluye la secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO.