La escasez de diálogo social en el diseño de los planes de recuperación y resiliencia de los Estados miembros es abordada por los sindicatos europeos

Los sindicatos europeos han mantenido un encuentro virtual con el comisario de Empleo y Derechos Sociales, Nicolas Schmit, para analizar la escasez de diálogo social en el diseño de los planes de recuperación en los países europeos.

En este encuentro USO ha señalado que, a la falta de protagonismo de los sindicatos en el diseño de la recuperación, en España se le une la falta de pluralidad y representatividad al excluir de la negociación al resto de sindicatos, más allá de los dos denominados más representativos. A esto se suma el retraso en la puesta en marcha de los fondos y la amenaza de regreso de las políticas de austeridad, a las que USO se opone frontalmente.

Una oportunidad para transformar la economía

Los Planes de Recuperación y Resiliencia que debe diseñar y presentar cada Estado miembro a la Comisión Europea pueden suponer una oportunidad para transformar las economías. España hizo público hace una semana su Plan de Recuperación –España Puede– que presentará a lo largo de este mes ante la Comisión Europea y que cuenta con 70.000 millones de los fondos europeos a desplegar entre el 2021 y el 2023 para inversiones públicas. El grueso del montante irá principalmente a transición ecológica (39% del total) y digital (29%); educación y formación (10,5%) e investigación y desarrollo (7%). Sin embargo, sin un diseño que cuente con los actores sociales -incluyendo a todos los sindicatos- el plan de recuperación sufre el riesgo de convertirse en una lista de buenas intenciones que no cumpla con las expectativas de transformación que se requieren.

En el encuentro organizado por la Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión de la Comisión Europea, el comisario Nicolas Schmit valoró la situación en la que se encuentra la negociación de los planes. La mayoría de los países consultados, entre los que se encontraba España, expusieron la nula o escasa presencia de los sindicatos a la hora de ser tenidos en cuenta por los Gobiernos para planificar la recuperación. Schmit puso el acento en la necesidad de que estos planes sirvieran para mejorar las habilidades digitales de los trabajadores europeos y adaptarlos a las nuevas necesidades del mercado laboral, reduciendo la precariedad.

Preocupación sindical por la posible imposición de reformas

Para el secretario general de la CES, Luca Visentini, la consulta a los sindicatos está siendo escasa. El diálogo social no es de calidad y, en muchos casos, los contactos para el diseño de los planes de recuperación ni siquiera son formales. Para Visentini el aspecto más preocupante que deriva de la puesta en marcha de los fondos europeos es la imposición de reformas que puedan afectar al sistema de pensiones y a los derechos laborales.

Como señaló Visentini, existen en la Comisión Europea posturas cercanas a las que presentó la Troika en la anterior crisis de 2008 y que derivaron en las ya conocidas reformas austericidas. Una política que choca frontalmente con la postura que está adoptando EEUU con Joe Biden al frente, que pretende poner en marcha la recuperación sin condicionalidades macroeconómicas.

¿Viejas recetas para salir de la crisis?

La aprobación del Next Generation EU -un instrumento financiero temporal dotado con 750.000 millones de euros para los próximos 7 años en forma de subvenciones y préstamos-, representó un cambio de rumbo radical con respecto a las derivas anteriores de la UE. Esta movilización de recursos para reparar los daños económicos inmediatos de la pandemia y modernizar, al mismo tiempo, la economía volviéndola verde y digital, supuso un respiro para los países más afectados.

A pesar de esto, el FMI prevé que la ejecución de los fondos sea escasa este año y que el grueso de las ayudas se habilitará entre 2023 y 2024. Esto responde al complejo funcionamiento de la maquinaria de gobernanza de la UE. Casi la mitad de los países europeos todavía no han aprobado en sus parlamentos la decisión de dotar de recursos propios a la UE y, en el caso de Alemania, esta se ha topado con la paralización del Tribunal Constitucional. Todo esto demorará la puesta en marcha de los fondos, aumentando el endeudamiento de los países.

Por otro lado, los planes de recuperación que presentarán los países a lo largo de las próximas semanas, deberán pasar al Consejo Europeo una vez que los apruebe la Comisión. Ahí, los países se deberán pronunciar sobre los mismos y existe el riesgo de que los frugales (Holanda, Dinamarca, Austria y Suecia) impongan reformas estructurales a los países que en España se centran principalmente en dos ámbitos: el mercado laboral y el sistema de pensiones.

Para USO la vuelta a las políticas de austeridad es inadmisible en un momento como el actual. Para revertir la crisis social generada es necesario apostar por el empleo decente y de calidad. Las últimas reformas laborales precarizaron gravemente el empleo, comprometiendo el presente de miles de trabajadores; a los que se les quiere comprometer el futuro con una reforma de las pensiones.

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