En el Día de los Derechos Humanos, que se celebra hoy, 10 de diciembre, con ocasión del aniversario de la aprobación de su Declaración Universal en las Naciones Unidas, USO llama la atención sobre su situación actual.

Aunque pareciera que, al nacer, todas las personas tienen los mismos derechos, en la práctica esto no es así. Aún en nuestros tiempos, muchas personas son apátridas por circunstancias ajenas. En concreto, hay refugiados que no tienen nacionalidad.

Desde otra perspectiva, el hecho de nacer mujer debería suponer tener la misma igualdad de oportunidades que los hombres para poder acceder a la educación, a la salud, al trabajo o a la previsión social, pero tampoco es así. Son derechos que no se cumplen para ellas en todo el mundo.

Contemporáneamente, hay 1.300 millones de niños sin cobertura social; 120 millones más de personas que sufren hambre. Estamos en el periodo histórico de mayores desigualdades: el 1% de la población tiene más del 50% de la riqueza mundial y la desigualdad crece. Ese 1% ha absorbido el 25% del crecimiento mundial, frente a sólo el 12% que ha ido al 50% de la población.

Por otro lado, debemos ser conscientes del crecimiento depredador de la naturaleza, del deterioro de la biosfera por la emisión de CO2 que ha provocado un apartheid climático. En Pakistán se han alcanzado por primera vez en la historia los 53,5ᵒC; la acidificación de los océanos y la pérdida de numerosos glaciares han sido constatadas, y ello está afectando sobre todo a las poblaciones más vulnerables ahora en el llamado Sur Global, donde los Estados son débiles, en muchos casos sin estructuras de servicios públicos. Pero la mancha de la vulnerabilidad está llegando también a las poblaciones del Norte, con sequías e inundaciones, y también con refugiados climáticos y con refugiados económicos.

Todos estos problemas que afectan a los derechos económicos y sociales de la ciudadanía se precipitan en la carencia de los derechos políticos, la falta de democracia, la persecución a los disidentes, y la persistencia de la tortura, el secuestro y los asesinatos. De forma idéntica, la libertad sindical, el derecho de huelga o el derecho de negociación colectiva son derechos humanos que resultan violentados en no pocos países.

La represión alcanza a numerosos estados. Entre ellos, para los sindicatos es muy deplorable la situación en Chile y en Filipinas. En Chile, durante las protestas sociales se han producido ya 27 muertos, casi 9.000 detenidos, y numerosos heridos de diversa gravedad.

En Filipinas, el pasado 31 de octubre, las redadas policiales detuvieron a numerosos niños a punta de pistola. Ese día, más de 40 personas fueron arrestadas por cargos falsos de posesión ilegal de armas, 21 de los cuales eran trabajadores de autobuses que asistían a una reunión de su sindicato. En los últimos tres años, 43 miembros y dirigentes sindicales fueron asesinados por violencia extrajudicial de las fuerzas del orden. Hasta la fecha, el gobierno no ha podido perseguir a los perpetradores. La CSI ha pedido una investigación independiente urgente sobre estos casos.

USO está comprometida con la defensa de los derechos humanos para todas las personas, hombres y mujeres, en todas partes, aquí y fuera de nuestras fronteras, tal y como se estableció en 1961 en su Carta Fundacional.

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