La ONU conmemora el 8 de septiembre el “Día Internacional del Periodista”. Un día que, en nuestro país, se traslada al 24 de enero por tradición católica, al considerarse a San Francisco de Sales como patrón de periodistas y escritores. El Día Internacional del Periodista reconoce la labor de los informadores en todo el mundo y se recuerda a quienes han fallecido en el ejercicio de su trabajo, que está estrechamente relacionado con la preservación de los derechos fundamentales ligados a la democracia. De hecho, la propia ONU, a través de la Unesco, reserva otro día, el 3 de mayo, a la Libertad de Prensa.

Desde el punto de vista laboral, el trabajo de un periodista tiene muchas variantes. Podemos empezar por las tareas que a priori parecen más tranquilas, como desarrollar el trabajo en una redacción o en una agencia de comunicación, donde los riesgos laborales están ligados sobre todo al estrés, los riesgos psicosociales en general y los riesgos ergonómicos propios del sedentarismo; y terminar en la peligrosa profesión de corresponsal de guerra.

Entre ambos extremos, un enorme abanico de categorías de periodista o de comunicadores cuyo principal riesgo, a veces, es simplemente informar.

 

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