Tanto los accidentes de trabajo con baja como los que no generaron IT aumentan, un 20,4% y un 10,6%, respectivamente. La siniestralidad laboral sigue incrementándose.

Continúa el incremento de la siniestralidad laboral en España. De enero a julio, el número de accidentes de trabajo con baja fue 317.258 mientras que el de accidentes de trabajo sin baja fue 317.804. En total, se produjeron 635.062 accidentes de trabajo. Comparando las cifras con el mismo periodo del año anterior, los accidentes con baja experimentaron un aumento del 20,4% y del 10,6%, los accidentes sin baja.

Dentro de los accidentes con baja, se produjeron 275.901 en jornada de trabajo y 41.357, in itinere. La variación en relación al año anterior se situó en un 18,7% más para los accidentes en jornada y en el 33,3% para accidentes in itinere. Por situación profesional de los accidentes con baja, se produjeron mayoritariamente entre asalariados (297.978 accidentes).

406 muertes en el trabajo

En los siete primeros meses de 2021 la siniestralidad laboral con resultado de muerte ha descendido un 2,9%. sin embargo, estamos aún ante cifras escandalosas con 406 personas muertas en el trabajo.

De estos accidentes mortales en el trabajo, 329 se produjeron en jornada, 17 fallecimientos menos que en el mismo periodo de 2020. El resto, 77 se produjeron in itinere, 5 más que en 2020, lo que supone un aumento del 6,9%.

En todos los sectores productivos se produce un descenso de la mortalidad en el trabajo, salvo en el sector servicios, en el que se han producido un 12,9% más.

Si atendemos a la gravedad de los accidentes de trabajo en jornada de enero a julio, han aumentado hasta los 43.317 los accidentes leves (18,8%) y hasta los 197 los graves (un 10% más). En el caso de los accidentes in itinere, 471 han sido considerados como graves y 40.809 como leves, con un aumento de un 10,6% y 33,7%, en cada nivel de gravedad.

Infartos y derrames, causas de accidente de trabajo

Si atendemos a la forma o contacto en la que se produjo el accidente laboral, se puede comprobar que los registrados como infartos o derrames suponen el 38% de los mismos.

Aunque no se pueden controlar todos los factores que causan enfermedades cardiovasculares, como la edad o características hereditarias, sí se puede prevenir la aparición de las patologías promoviendo un estilo de vida saludable dentro de la empresa y controlando los factores de riesgo específicos a través de los reconocimientos médicos.

Por tanto, se debe vigilar:

  • Que la presión arterial sea la correcta. Una elevada presión arterial aumenta el riesgo de padecer infartos cerebrales y de miocardio, insuficiencia renal e insuficiencia cardíaca.
  • El colesterol: cuando las células son incapaces de absorber todo el colesterol que circula por la sangre, el sobrante se deposita en la pared de las arterias y contribuye a su progresivo estrechamiento originando la arterosclerosis.
  • El sedentarismo, que contribuye a acentuar los efectos de otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión o el colesterol.
  • El riesgo de la obesidad. Aquella que se acumula en el abdomen es la que afecta en mayor medida al corazón.
  • La frecuencia cardíaca, que debe oscilar entre 50 y 100 latidos por minuto en las personas adultas.
  • El tabaquismo acelera la frecuencia cardíaca, contrae las arterias principales y puede ocasionar alteraciones en el ritmo de los latidos del corazón.
  • La salud bucodental, tiene una relación estrecha con la salud cardiovascular.
  • La diabetes mellitus es una enfermedad que se produce cuando el páncreas no puede fabricar insulina suficiente o cuando ésta no logra actuar en el organismo porque las células no responden a su estímulo.
  • El estrés es una respuesta fisiológica del organismo frente a lo que cada uno puede considerar una agresión externa. Aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentando la necesidad de oxígeno del corazón. De la misma forma, aumenta la concentración de factores de coagulación en sangre, aumentando así el riesgo de que se forme un coágulo. Los coágulos pueden obstruir totalmente una arteria ya parcialmente obstruida por placa y ocasionar un ataque al corazón.

En USO, estamos convencidos de que los esfuerzos preventivos para reducir la siniestralidad laboral deberían pasar por monitorizar a las personas que posean más de un factor de riesgo concurrente para que se actualice una patología cardiovascular. Con el objetivo de actuar sobre las condiciones de trabajo se podría promover la implantación de un programa de salud específico, dirigido a una parte de la plantilla, a través del Comité de Seguridad y Salud.

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