Han pasado cuatro meses largos desde las primeras medidas tomadas para hacer frente al coronavirus, pero siguen sin tenerse en cuenta la conciliación y el cuidado de los menores. Unos días antes del inicio del estado de alarma, comenzó el goteo de cierre de colegios en diferentes provincias. Una decisión sin precedentes que dejaba desprotegidas a miles de familias con ambos progenitores trabajando. Muchos de ellos tuvieron que improvisar, algunos tuvieron “suerte” al poder cambiar a modalidad de teletrabajo y otros muchos tuvieron que decidir, tal y como USO lleva denunciando desde entonces, entre trabajar o cuidar a sus hijos. Una decisión en este caso, que recae muy mayoritariamente sobre la mujer.

Los primeros días de incertidumbre enlazaron con tres meses de estado de alarma y cierre de colegios. Y, después, con las vacaciones escolares. Los que se aferraron a adelantar sus vacaciones, permisos acumulados u otras opciones han terminado por agotar las posibilidades. Ahora, afrontan el verano sin la capacidad de maniobra que otras vacaciones escolares les permiten.

Ya hay decreto de “nueva normalidad”, pero no contempla el agujero de la conciliación de estos tres meses en la economía familiar.

A %d blogueros les gusta esto: