La ventilación se ha convertido en la principal medida preventiva frente a la transmisión del coronavirus en los centros de trabajo. Por ello, el INSST ha publicado un documento en el que recoge los conceptos básicos de ventilación y que os resumimos a continuación.

Aerosoles en entornos laborales

Un aerosol es una suspensión de partículas sólidas o líquidas en un medio gaseoso, generalmente el aire, que, debido a su pequeño tamaño y bajo peso, pueden mantenerse en suspensión en el aire.

Un bioaerosol es un aerosol cuyas partículas tienen su origen en fuentes biológicas, vivas o muertas, como virus, protozoos, bacterias, hongos, algas, plantas, animales y fragmentos o productos derivados de los mismo.

En entornos laborales proceden de:

  • El aire exterior. Entran a través de puertas y ventanas o a través de los sistemas de ventilación y climatización, como esporas, fragmentos fúngicos, polen o bacterias ambientales.
  • Los materiales de construcción y del mobiliario del propio edificio, favorecidos por condiciones ambientales de alta humedad, temperatura y suciedad o material orgánico.
  • La presencia y actividad humana. Toda persona genera y expulsa gotitas al toser, estornudar o hablar, siendo esta la principal fuente de infección de SARS-CoV-2.

Estas transmisiones ocurren normalmente en espacios cerrados y con una ventilación inadecuada, donde las personas permanecen por un periodo de tiempo largo: desde 30 minutos a varias horas. Por tanto, el riesgo de exposición de los trabajadores a los aerosoles vendrá condicionado por el tamaño de los mismos. En gran medida es el diámetro aerodinámico de la partícula lo que determinará el tiempo que los aerosoles pueden mantenerse en suspensión, pudiendo darse exposiciones a corta o a larga distancia.

Ventilación en espacios cerrados

La ventilación es el proceso de renovación de aire de un local, es decir, consiste en proporcionar aire limpio exterior a un edificio o una habitación. El aporte de aire exterior es esencial para sanear el aire que se respira en un local y diluir los contaminantes que se originan.

Para que la ventilación sea eficaz, es necesario que la cantidad de aire limpio aportado sea adecuada y que ese flujo se distribuya de manera eficiente por todo el local, de manera que los contaminantes generados en las distintas partes del recinto se evacúen eficazmente. Una medida utilizada como indicador de la calidad del aire interior es emplear el nivel de la concentración de CO₂, ya que éste es un buen indicador de las emisiones de bioefluentes humanos.

La ventilación natural es aquella que se consigue por medios no mecánicos aprovechando las diferencias de presión que genera un gradiente, bien por temperatura, bien por acción del viento. La ventilación mecánica, por el contrario, controla las entradas y las salidas de aire permitiendo controlar el caudal introducido, aunque su instalación y mantenimiento sean más costosos. En el caso de que exista ventilación mecánica, se recomienda realizar regularmente una ventilación natural.

Filtración del aire si no es posible o suficiente la ventilación natural frente al coronavirus

Donde la ventilación natural no es suficiente, se debe optar por un tratamiento del aire que tenga como objetivo la eliminación o reducción de la concentración de las partículas presentes en el ambiente interior susceptibles de contener el virus. No recomiendan los sistemas de purificación que realizan sobre el aire un tratamiento fisicoquímico.

El sistema más eficaz para reducir las partículas presentes en el aire que puedan contener el virus es la filtración. Este proceso consiste en hacer pasar el aire susceptible de estar contaminado por un filtro, que retendrá las partículas contaminantes devolviendo el aire purificado. El filtro únicamente retendrá las partículas líquidas o sólidas en suspensión, y no los gases, por lo que no afectará al nivel de CO₂ presente.

A pesar de la importancia de la ventilación y la filtración para contribuir a disminuir la transmisión del coronavirus, estas medidas no son eficaces si la fuente de infección está demasiado cerca. Es decir, la ventilación no sustituye o exime del cumplimiento de las otras medidas de prevención como:

  • Utilizar mascarilla.
  • Minimizar el contacto entre personas, manteniendo una distancia de seguridad de, al menos, 1,5 metros.
  • Higiene de manos adecuada: con agua y jabón o gel hidroalcohólico.
  • Evitar el uso compartido de objetos, herramientas o equipos.
  • Evitar o reducir el tiempo de estancia en espacios cerrados, congestionados o que entrañen riesgo de contactos cercanos.
  • Limpiar y desinfectar habitualmente las superficies, los equipos y las herramientas de uso frecuente.
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