Orange ha anunciado un expediente de regulación de empleo (ERE) para 455 trabajadores, el 15,15% de la plantilla Orange España. La empresa lo justifica en causas técnicas, organizativas y de producción. Orange facturó en el primer trimestre del año un 7,4% menos, aunque alcanzó la cifra de 1.188 millones de euros de beneficios. A cierre de 2020, los beneficios fueron de 1.433 millones de euros.

Para José Pablo Félez, delegado de USO, “el ERE en Orange es inaceptable cuando estamos hablando de una empresa que obtiene beneficios. Rechazamos el ERE, nos oponemos frontalmente, porque no existen causas técnicas. Las causas son económicas, y como tal se justifican en el informe técnico que nos ha entregado la empresa. El objetivo es claro: quieren ganar más dinero a través de una reducción de costes de personal”.

El objetivo de la Sección Sindical de USO en Orange es buscar alternativas reales a los despidos planteados por la empresa. La experiencia del anterior ERE en Orange, en 2016, que afectó a 472 trabajadores, demostró que en los siguientes años se realizaron nuevas contrataciones que prácticamente cubrieron todas esas salidas. Y parece que este es el camino que seguirá a este nuevo expediente de regulación.

Orange España es una filial del grupo Orange. El trabajo de su plantilla ha logrado consolidarla como segundo operador en España.

Durante la pandemia, Orange ha sido catalogada como empresa de actividad esencial y ha recibido numerosas felicitaciones por continuar dando un servicio de excelente calidad. Sin embargo, este ERE se plantea en uno de los momentos más difíciles, en plena pandemia. “Cuando toda la plantilla ha realizado un esfuerzo considerable para ayudar a la sociedad en todo lo que ha podido. El esfuerzo realizado por toda la plantilla ha supuesto el mantenimiento de la conectividad, tan esencial en tales momentos; nuestra red ha seguido ofreciendo servicio con calidad”, defiende Félez.

Sin embargo, los directivos de la empresa quieren aprovechar las circunstancias para llevar a cabo un reciclaje de plantillas y precarizar el empleo. La llegada, en septiembre de 2020, de un nuevo CEO, Jean-François Fallacher, especialista en  realizar ajustes de personal y reducción de costes, preparaba el terreno para este ERE. Desde USO en Orange no se descartan otro tipo de ajustes en los próximos meses para continuar con la reducción de costes a través del establecimiento de empresas conjuntas de telecomunicaciones.

El periodo de consultas del ERE en Orange se inició el 1 de junio. La primera propuesta de la empresa es que la adscripción al ERE sea prioritariamente voluntaria. Aunque la realidad, según Félez, es que “el ERE es forzoso ya que no es totalmente voluntario; las condiciones indemnizatorias son absolutamente insuficientes, y porque existe derecho de veto por parte de la empresa. Se han identificado 161 puestos que no pueden acogerse al ERE y, en caso de que no se cubran los puestos voluntariamente, la empresa seleccionará a los trabajadores para ser incluidos en el ERE teniendo en cuenta una valoración de puestos que lleva sin realizarse alrededor de dos años”.

Las condiciones ofertadas por la empresa son significativamente peores que las del ERE aplicado en 2016. Se plantea una doble escalada de indemnización, de 33 y 45 días de carácter general, en función de la antigüedad, con un tope de 24 mensualidades, y una indemnización de 20 días para los trabajadores que se incorporaron desde 2018 y para los mayores de 65 años, con un tope también de 2 anualidades. Además, se plantea la posibilidad de establecer un plan de jubilación para la plantilla a partir de 55 años, con más de 10 años de antigüedad (actualmente son unos 120 trabajadores) con un 80% del salario fijo neto, a percibir hasta los 61 años, limitándolo a un máximo de 100 personas.

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