La crisis del coronavirus ha supuesto un boom desconocido de la implantación del teletrabajo o trabajo a distancia como práctica generalizada para mantener la actividad productiva y proteger la salud de los trabajadores, pero sigue faltando una ley adecuada a esta modalidad. De esta forma, su práctica habitual se ha multiplicado por 7 durante el confinamiento: desde un 4,8% de los trabajadores en 2019 a un 34% en estado de alarma. El teletrabajo se ha convertido en una realidad generalizada.

El Real Decreto Ley 8/2020 de 17 de marzo, en su Artículo 5, estableció el carácter preferente del teletrabajo. El trabajo a distancia debía ser prioritario frente a otras medidas, como la cesación temporal o la reducción de la actividad.

La regulación de esta modalidad de trabajo es escasa, y consideramos que, para una ley de teletrabajo, debe trasladarse, como mínimo, el contenido básico del Acuerdo Marco Europeo sobre el Teletrabajo, de 16 de Julio de 2002.

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