El Gobierno ha aprobado el “ingreso mínimo vital” de al menos 461 euros para las 850.000 familias que se calcula que están en riesgo de pobreza. El ingreso aumentará por tramos en función de los menores a cargo, hasta llegar casi a 1.000 euros las familias más numerosas. Se estima que el ingreso atenúe el efecto del coronavirus en más de dos millones de personas y podrá empezar a cobrarse en junio. Efectos que se unen a la pobreza ya existente.

“La medida es positiva, desde USO llevamos años pidiéndola y llevándola en nuestras resoluciones, y es oportuno que se tome en este momento, cuando ha crecido y crecerá aún más la pobreza en los hogares. Pero no debemos escudarnos en el coronavirus. Agudiza la situación, pero no puede ser la excusa universal: el empleo y su deterioro está detrás del empobrecimiento de la sociedad”, señala Joaquín Pérez, secretario general de USO.

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