La primera ola de calor del verano de la pandemia agrava el riesgo de golpe de calor y estrés térmico en el trabajo por el uso obligatorio de la mascarilla

Primera ola de calor de nuestro verano de pandemia y los riesgos de sufrir un golpe de calor o estrés térmico aumentan por el uso obligado de la mascarilla en el trabajo. Unas precauciones parecen no llevarse bien con las otras, pero es necesario cumplir con todas.

La llegada del verano afectaba especialmente a las condiciones de trabajo de algunas profesiones, en ambientes especialmente sobrecalentados o en exteriores con altas temperaturas. Antes, solo en algunos puestos era necesario el uso de mascarilla por la propia idiosincrasia de la actividad, pero ahora el uso obligado se extiende a toda nuestra vida profesional y particular.

La mascarilla, más allá de la obvia incomodidad, provoca un exceso de sudoración y, por lo tanto, más deshidratación; además de vaho y empañamiento de cristales de gafas que pueden entorpecer los movimientos y causar otro tipo de accidentes diferentes a los efectos del calor.

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