El paro juvenil en España sigue siendo un grave problema. La pandemia ha afectado a la economía mundial, siendo comparable a la crisis de 2008. Todos los sectores se han visto afectados, en mayor o menor medida y, por tanto, aumentan las dificultades para que las personas encuentren empleo. Y este acceso al mercado de trabajo se nota especialmente en las personas jóvenes menores de 25 años.

Según analizan diferentes fuentes, el paro juvenil en España cada vez va a peor. A principios de año, Grecia lideraba el paro juvenil, pero a medida que la COVID-19 se ha ido asentando, España se sitúa ahora en la cima del desempleo entre los menores de 25 años.

En agosto, la tasa de desempleo juvenil en España se situaba en un 43,9%, mientras que la media en Europa era de un 17,6%, según cifras de Eurostat. Por tanto, las tasas de paro de menores de 25 años en España son 2,5 veces superiores a la media europea.

Esto se traduce en que en España hay 550.000 jóvenes menores de 25 años sin empleo, lo que significa, que el paro juvenil ha retrocedido cuatro años, con cifras similares a las de 2016.

 

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