Hoy, 29 de septiembre, se celebra el Día Mundial del Corazón. Ahora, más que nunca, debemos cuidar nuestro corazón y nuestros hábitos de vida para reducir la incidencia del coronavirus.

La pandemia ha provocado que pasemos mucho tiempo en casa, que nuestra actividad física se reduzca y que abusemos del tabaco, el alcohol y una alimentación con mayor aporte calórico y de azúcares. Por eso, debemos cuidar más nuestro corazón para estar más sanos y para frenar la incidencia cardiovascular del virus.

Las enfermedades cardiovasculares están originadas por múltiples factores. Al tabaquismo, diabetes, colesterol, presión arterial, obesidad e incluso la contaminación del aire, este año se añade un nuevo factor de riesgo: la covid-19.

Al inicio de la pandemia, el foco se dirigía al pulmón, siendo la neumonía bilateral la versión más grave de la infección. Pero las primeras autopsias empezaban a determinar que más del 25% de los fallecidos lo hacían por causas cardiológicas, constatando la dimensión cardiovascular.

Cuidar el corazón frente al COVID-19 es imprescindible. Si las personas con patologías cardiovasculares mantienen de forma estricta sus cuidados en cuanto a sus estilos de vida, control del peso, alimentación saludable, mínimo consumo de sal, ejercicio físico, nada de fumar y, además, cumplen perfectamente la adherencia a los tratamientos prescritos por su médico, tienen el mismo riesgo de contagio que la población general.

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