El INE ha publicado la Estadística Anual de Violencia Doméstica y Violencia de Género para el año 2020. Según las cifras oficiales, el número de mujeres víctimas de violencia de género disminuyó en un 8,4%. La tasa de víctimas de violencia de género fue de 1,4 por cada 1.000 mujeres de 14 y más años. Y el número de víctimas de violencia doméstica creció un 8,2%.

Las víctimas contabilizadas de violencia de género en el año 2020 disminuyeron un 8,4%. En total, 29.215 mujeres fueron víctimas de violencia de género. Según los expertos, este descenso no se debe a una disminución real de la violencia sino a una mayor dificultad para denunciar. La principal prueba de ello es que el descenso de órdenes de protección y medidas cautelares, mucho más pronunciado durante el confinamiento domiciliario, vino acompañado de un significativo aumento en las consultas telemáticas por teléfono al 016 y correo electrónico, un 41,4% y un 450,5% respectivamente con respecto al mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio de Igualdad.

Menos víctimas, no menos violencia de género

Los datos cuantitativos que publica el INE, que a su vez provienen del Ministerio de Justicia, no conforman toda la realidad. Una menor cantidad de víctimas registradas no significa necesariamente menos violencia de género. Por el contrario, la situación derivada de la covid-19 ha sido un impedimento para muchas mujeres que sufren violencia de este tipo. Algo en lo que coindicen la mayoría de los expertos en materia de género y que hemos oído directamente de mujeres. No solo el 016 no ha dejado de sonar. Por ejemplo, el teléfono andaluz de atención a mujeres recibió un récord histórico durante el estado de alarma con más de 18.000 llamadas y se han derivado a 215 mujeres a casas de acogida.

Por otro lado, si bien los datos publicados por las diferentes instituciones con competencias en materia de género pueden servirnos de utilidad para identificar ciertas tendencias (la cantidad de denuncias, denuncias por territorio, perfiles de víctimas y agresores…etc.), debemos entender su limitación. Un problema tan complejo como es la violencia de género, que hasta hace no mucho se confundía con violencia doméstica, no debe ser entendido desde un único punto de vista. La interpretación debe realizarse a partir del conjunto, por lo que la coordinación entre las diferentes instituciones públicas y entre estas y asociaciones de la sociedad civil debe ser óptima.

Desde USO, a través de nuestra CRS seguimos mostrando nuestro apoyo a las mujeres víctimas de violencia de género por invalidez o fallecimiento, en el caso de que los sistemas oficiales fallasen. Además, desde la negociación colectiva es posible tomar medidas que protejan a las mujeres trabajadoras víctimas de violencia de género, así como medidas que les faciliten el poder salir de esa situación poniéndoselo más fácil en el entorno laboral. Por ejemplo, facilitando bonos o permisos para ir a psicólogos, cambios de centro de trabajo y de horarios, uso del parking de empresa, etc.

Violencia doméstica

Al contrario que la violencia de género, la violencia que sucede dentro de la familia, ya sea ejercida por hombre o mujer, es decir, la violencia doméstica ha aumentado el pasado año.

Esta aumentó un 8,2% y se registraron 8.279 víctimas. Del total de víctimas, el 61,4% fueron mujeres y el 38,6% restante, hombres.

A %d blogueros les gusta esto: