USO te explica cuáles son los colectivos con más riesgo de sufrir accidentes de trabajo.

USO te explica cuáles son los colectivos con más riesgo de sufrir accidentes de trabajo.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo ha publicado un informe en el que se identifican los colectivos con mayor riesgo de sufrir accidentes de trabajo. Entre ellos, asistencia en residencias, industria alimentaria y metálica y construcción.

Bajo el título “Priorización de Actividades Económicas, según Siniestralidad Total y Grave-Mortal Ajustada por la Población Afiliada”, clasifica las actividades económicas, atendiendo únicamente al índice de incidencia de Accidentes de Trabajo con baja en jornada. De esta forma se detecta, a grandes rasgos, aquellos colectivos con mayor probabilidad de sufrir accidentes en el trabajo.

Este criterio, el índice de incidencia de accidentes con baja en jornada, podría ser de especial utilidad para detectar a los grupos más vulnerables, pudiendo orientar la planificación de recursos en materia de evaluación de riesgos o vigilancia de la salud específica.

Adicionalmente, existiría un criterio de clasificación más próximo al término de eficiencia. Es decir, considerando no sólo la probabilidad de que el accidente se materialice sino también analizando dónde se encuentra el mayor número de población en riesgo de sufrirlo. Este segundo criterio que aborda la cuestión desde una doble perspectiva, sería más útil en el diseño de planes que requieran una óptima gestión de recursos que garantice la consecución de programas preventivos eficientes.

Colectivos según accidentes de trabajo en jornada y afiliados del sector

El informe del INSST se centra en priorizar las actividades económicas en función de dos parámetros: el índice de incidencia de accidentes de trabajo en jornada y el número de trabajadores que desarrollan su trabajo en una actividad concreta.

Así, en una primera clasificación se considera el total de accidentes en jornada de trabajo con baja en 2019, referidos a la totalidad de la población afiliada con la contingencia de accidente de trabajo cubierta. Las ramas prioritarias en función de la siniestralidad y la población en riesgo son:

  • Asistencia en establecimientos residenciales.
  • Industria de la alimentación.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Construcción de edificios.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.

Una segunda clasificación se realiza excluyendo del cómputo los accidentes leves lo que hace que esta segunda jerarquización se centre en los accidentes de peor repercusión (graves, muy graves y mortales). Es decir, se priorizan las actividades más peligrosas.

Las ramas prioritarias en función del impacto de la siniestralidad, gravedad y la población en riesgo son:

  • Agricultura, ganadería, caza y servicios relacionados con las mismas.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.
  • Transporte terrestre y por tubería.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Construcción de edificios.

Teniendo en cuenta la perspectiva de género, las actividades con más riesgos de sufrir accidentes laborales entre los trabajadores son:

  • Industria de la alimentación.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.
  • Construcción de edificios.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Almacenamiento y actividades anexas al transporte.
  • Servicios a edificios y actividades de jardinería.

Entre las trabajadoras, las actividades con mayor probabilidad de sufrir accidentes laborales son:

  • Agricultura, ganadería, caza y servicios relacionados con las mismas.
  • Servicios a edificios y actividades de jardinería.
  • Actividades de servicios sociales sin alojamiento.
  • Industria de la alimentación.
  • Servicios de alojamiento.
  • Asistencia en establecimientos residenciales.
  • Actividades relacionadas con el empleo.

Desde USO pedimos que las campañas orientadas a disminuir los accidentes de trabajo estén coordinadas y diseñadas para actuar sobre el factor humano, menos modificable que el técnico, que produce el accidente. Actuando sobre las personas adecuadas se podrá ahorrar en los efectos y en los costes directos e indirectos que produce la incapacidad.

Para frenar la transmisión aérea, USO pide nuevos estándares de ventilación

Para frenar la transmisión aérea, USO pide nuevos estándares de ventilación

La  principal medida de prevención contra el covid-19 en espacios cerrados es la ventilación, necesita nuevos estándares, centrados en no propagar infecciones

La ventilación se ha convertido en la principal medida preventiva frente a la transmisión del covid-19 en los centros de trabajo. Una tarea imprescindible por la vuelta a los centros de trabajo de la plantilla al completo o porque estos reabren tras haber sufrido las prohibiciones de las restricciones por la pandemia. O, en estos meses, porque tengamos la tentación de cerrar puertas y ventanas para poner el tan necesario aire acondicionado.

Desde USO, os ofrecemos algunas medidas preventivas en este sentido, a la par que denunciamos la falta de protocolos y criterios comunes en este sentido, adaptados a cada tipo de centro de trabajo.

Una de las claves para combatir las enfermedades de transmisión aérea es regular la ventilación

Un grupo internacional de 40 especialistas en virología, medicina, aerosoles, calidad del aire y ventilación de 14 países han firmado un artículo en la revista Science en el que llaman a mejorar la regulación de la ventilación para combatir las enfermedades de transmisión aérea, como la Covid-19.

Los firmantes piden que se cambien o elaboren normas para regular la ventilación igual que se aplicaron en los siglos XIX y XX otras para eliminar los patógenos del agua potable y para evitar las infecciones en los alimentos. Exhortan a lograr un cambio de paradigma en la lucha contra patógenos transmitidos por el aire, exigiendo el reconocimiento universal de que las infecciones se pueden prevenir mejorando los sistemas de ventilación interior.

En España, es necesario que se apliquen normas y certificaciones obligatorias al respecto para oficinas, restaurantes, espectáculos, transporte público u otros entornos en los que haya una masificación de personas, donde no se puedan respetar las normas de distanciamiento.

Entre marzo y junio del 2020, este equipo científico internacional pidió a la Organización Mundial de la Salud que reconociese la necesidad de controlar el riesgo de la transmisión aérea de infecciones respiratorias y publicó un artículo en Environment International con recomendaciones para reducir el riesgo de transmisión aérea del covid-19.

En esencia, se solicitaba que los estándares obligatorios de ventilación de los edificios incluyesen:

  • un mayor flujo de aire.
  • tasas de filtración.
  • monitores que permitan al público observar la calidad del aire en los espacios interiores compartidos.

La actual ventilación se orienta a olor, CO2, temperatura y humedad, no infecciones

La mayoría de los estándares mínimos de ventilación fuera de las instalaciones de investigación y atención médica especializadas solo controlan el olor, los niveles de CO2, la temperatura y la humedad. Según los investigadores, dadas las pruebas de que la transmisión por el aire propaga infecciones, debería haber estándares nacionales e internacionales de ventilación para controlar los patógenos.

Si bien aún no se ha realizado un análisis económico detallado, las estimaciones sugieren que las inversiones necesarias en sistemas de ventilación mecánica podrían ser menos del 1% del coste de construcción de un edificio estándar. Pero se puede obtener un ahorro mucho mayor al reducir los costes sociales de las infecciones.

Donde la ventilación no es suficiente, se debe optar por un tratamiento del aire que tenga como objetivo la eliminación o reducción de la concentración de las partículas presentes en el ambiente interior susceptibles de contener el virus. No se recomiendan los sistemas de purificación que realizan sobre el aire un tratamiento fisicoquímico.

Hay Métodos alternativos para la filtración del aire

Hasta ahora, creíamos que el sistema más eficaz para reducir las partículas presentes en el aire que puedan contener el virus era la filtración. Este proceso consiste en hacer pasar el aire susceptible de estar contaminado por un filtro, que retendrá las partículas contaminantes, devolviendo el aire purificado. El filtro únicamente retendrá las partículas líquidas o sólidas en suspensión, y no los gases, por lo que no afectará al nivel de CO₂ presente.

Sí hemos encontrado un sistema que ha formado parte de programas espaciales con la misión de reducir elementos contaminantes del aire en las estaciones y transbordadores espaciales. Este sistema combina hasta cuatro tecnologías basadas en la naturaleza que trabajan juntas para tratar el aire en interiores:

  • el uso de dos tipos de ionización para reducir las partículas.
  • los rayos UV.
  • un catalizador para crear el oxígeno.
  • y el hidrógeno para reducir oxidantes contaminantes microbianos.

Estos actúan, en lugar de esperar a que el aire entre en un equipo pasivo para luego filtrarlo.

Desde USO, alentamos a la representación preventiva a que propongan el estudio de la implantación de estas medidas en situaciones donde haya una ventilación nula y el grado de ocupación de la estancia sea elevado. De igual forma, nos posicionamos en favor de una regulación europea y su obligada transposición a la normativa española que incluya todos los parámetros necesarios para controlar la transmisión de patógenos infecciosos por vía aérea.

Cómo trabajar con temperaturas altas y un EPI que las multiplica

Cómo trabajar con temperaturas altas y un EPI que las multiplica

Ante la llegada de la primera ola de calor del verano, desde USO os recordamos que el cuerpo necesita entre 5 y 7 días para adaptarse a temperaturas más altas y poder afrontar el calor en el trabajo. El primer día de trabajo en entornos calurosos tendremos más tensión y aflicción que el segundo y posteriores, debido a que la temperatura del cuerpo, el número de pulsaciones y la incomodidad en general aumentan notablemente. Una vez transcurra ese plazo de adaptación, tampoco debemos confiarnos, aunque notemos menos agobio o tensión.

Este año, nos vamos a referir a la obligación de portar equipos de protección individual, ya que se tienen más probabilidades de sufrir estrés térmico. Explicamos en qué consiste, a qué síntomas debemos estar atentos y cómo prevenirlo.

Es necesario determinar la ropa de trabajo adecuada a la temperatura en la que se va a desarrollar el trabajo y los EPI que han de proteger de los riesgos inherentes a la actividad. En este sentido, la prenda laboral debe prestar especial atención a su aislamiento térmico, a la refrigeración por evaporación del sudor y la protección ante quemaduras.

Uno de los últimos avances para la temperatura corporal los Chalecos refrigerantes:

Un grupo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Radboud, en los Países Bajos, ha probado unos chalecos refrigerantes, originalmente diseñados para deportistas de élite, en el personal de enfermería que realiza turnos largos en las salas de pacientes covid con EPI.

Los chalecos se almacenan en un refrigerador antes de uso y se ponen a disposición del personal de las salas a través de una nevera portátil. Cuentan con 36 bolsillos que contienen un material almacenado en carcasas de poliuretano termoplástico.

El personal utiliza los chalecos sobre su uniforme, pero debajo de los equipos de protección. Su efecto sobre la temperatura corporal es mínimo, pero las participantes en el ensayo reportaron frecuencias cardiacas más bajas mientras trabajaban, lo que sugiere un descenso de los niveles de estrés. Estos chalecos se podrían utilizar en puestos donde el estrés térmico es habitual durante todo el año u ocasionalmente en verano.

Avances en calzado y guantes refrescantes

En el calzado de seguridad, también ha habido avances. Se han diseñado plantillas para la recirculación del aire. Al andar, la presión sobre el talón empuja el aire hacia delante, eliminando la humedad. El aire caliente y húmedo es empujado hacia delante, eliminando el calor interno y manteniendo el pie seco. De igual forma, la utilización de una puntera no metálica más ligera, elástica, amagnética y termoaislante, puede garantizar un mayor confort térmico.

En cuanto a los guantes, se han desarrollado soluciones que permiten una mejor ventilación. En las manos poseemos un 83% más de glándulas sudoríparas que en otras partes del cuerpo. Pero el incremento de la temperatura dentro de este guante hace que se libere un agente para mantener la mano seca y fresca. Este agente no actúa sobre la termorregulación corporal.

Hay personas que necesitan usar durante todo o parte del tiempo de trabajo una faja guardaespaldas. Estas tienen como característica general incrementar el calor en la zona para prevenir lesiones lumbares. Han de ser de material transpirable y, en verano, sin tirantes, para no provocar mayor incomodidad térmica. Se deben usar solo cuando la tarea lo precise: por ejemplo, en la manipulación de cargas, pero quitándosela cuando se realice el conteo.

EPI en la cabeza: diseños para disminuir el calor

Para cuando es necesario el uso simultáneo de casco y protección ocular, sobre todo para personas que utilizan gafas graduadas, se han desarrollado cascos que integran la protección ocular y que pueden provocar menor malestar térmico. Las gafas graduadas permanecen cubiertas por la pantalla de protección sin perder su capacidad correctora. Incluso han llegado a innovar cascos que aúnan protección respiratoria, ocular, térmica y auditiva, lo cual aumenta considerablemente la protección de la persona al no interferir unos EPI con otros.

Se han incorporado a los cascos sistemas que ofrecen protección frente a radiaciones solares o a altas temperaturas.

  • Las cubrenucas consisten en accesorios textiles ligeros acoplables al casco que protegen de los rayos ultravioleta con un factor de protección UPD 50+, bloqueando el 98 % de la radiación ultra violeta.
  • Los sistemas de enfriamiento se fundamentan en complementos que se acoplan al casco y consiguen disminuir significativamente la temperatura. Refrigeran la cabeza y la nuca del trabajador y evitan el estrés térmico en esa zona.
  • Los sistemas húmedos de enfriamiento funcionan por un mecanismo de evaporación, tras sumergir el accesorio en agua.
  • Por su parte, los sistemas secos de enfriamiento también funcionan por un mecanismo de evaporación, pero el accesorio no se sumerge en agua. En este caso, el agua se almacena entre dos membranas: la capa exterior es semipermeable y deja pasar el vapor de agua; la capa interior, en cambio, es impermeable y mantiene la piel del usuario seca. Desde USO, es el sistema que recomendamos.

Es imprescindible reforzar la acción preventiva, ante una ola de calor.

Por último, recordamos la necesidad y obligación, a pesar del estrés térmico que producen a altas temperaturas, que tienen las personas de utilizar los arneses y anclajes de seguridad. Una de las causas más frecuentes de los accidentes de trabajo son las caídas en altura por no utilizarlos.

En USO, solicitamos a nuestra representación preventiva que requiera a sus empresas la implantación de medidas de prevención colectivas. Y, si esto no fuera posible, la utilización de EPI más avanzados tecnológicamente, que cumplan con su certificación correspondiente, para paliar los efectos adversos del calor, que, en última instancia, puede provocar la muerte por sufrir un golpe de calor.

El exceso de calor también agrava otras patologías, como las cardiovasculares o neurológicas, aumenta la mortalidad por párkinson y demencia, e influye en las enfermedades de carácter renal. Por ello, debe promoverse la realización de los reconocimientos médicos para detectar las patologías que pudieran estar descompensadas.

Uso analiza el informe de Inspección de Trabajo: 357.035 actuaciones en 2019

Uso analiza el informe de Inspección de Trabajo: 357.035 actuaciones en 2019

La Inspección de Trabajo y Seguridad Social en su informe de actividad de 2019 incide en el hecho de que la prevención no está integrada en la gestión empresarial. USO lleva años denunciando esta realidad así como que las evaluaciones de riesgos son genéricas para cumplir con los aspectos formales que estipula la normativa. Es decir, se hace “prevención de papel”.

Trabajadores temporales sufren más inseguridad e infradeclaración de accidentes laborales

Además, Inspección de Trabajo ha detectado que los trabajadores temporales no pueden llegar a ejercer los derechos en materia de prevención de riesgos laborales. La información que reciben sobre sus riesgos laborales es meramente formal y rutinaria y no reciben formación específica adecuada al puesto de trabajo. Además, en muchas ocasiones, ni se les garantiza una adecuada vigilancia de la salud, de ahí que sean quienes sufren más accidentes laborales.

Inspección de Trabajo también hace hincapié en la infradeclaración de los accidentes de trabajo y en la necesidad de desarrollar actuaciones inspectoras acerca de las condiciones preventivas concurrentes en los accidentes de trabajo inicialmente calificados como leves en los que posteriormente se comprueba que la gravedad era mayor.

Desde USO volvemos a exigir más recursos económicos y humanos para que la Inspección de Trabajo y Seguridad Social pueda llevar a cabo su labor de forma eficiente. El trabajo conjunto de representantes sindicales e Inspección es fundamental para denunciar y atajar los incumplimientos o malas prácticas en materia de PRL. La diferencia entre actuar o no puede ser la vida de una persona.

Actuaciones inspectoras en 2019

Durante el año 2019, último periodo del que se conocen los datos, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha finalizado en materia de prevención de riesgos laborales un total de 121.855 órdenes de servicio. Como consecuencia, se han llevado a cabo 357.035 actuaciones. Del total de las actuaciones realizadas en materia de prevención de riesgos laborales durante 2019, el 41% se produjo en Servicios; el 35%, en Construcción; el 18,5%, en Industria y un 5,5%, en Agricultura.

En cuanto a la distribución de las actuaciones por materias se observa que un 64,2% del total se refieren a aquellas que son de mayor trascendencia para la salud y seguridad en el trabajo:

  • 21,2% del total de actuaciones se han dedicado a la inspección de las condiciones de seguridad en los lugares y centros de trabajo.
  • 8,4% a la formación e información a los trabajadores.
  • 6,7% en relación con la evaluación de riesgos.
  • 6,8% a la vigilancia de la salud.
  • 4,2% corresponde a comunicación y apertura de centros de trabajo.
  • 6,4% a la vigilancia de los medios de protección personal.
  • 6,3% al control de las medidas de seguridad de máquinas y equipos de trabajo.
  • 4,2% en relación a la planificación de la acción preventiva.

En el total de accidentes investigados -10.314 en 2019, siendo 10.057 accidentes con baja durante la jornada y 257, in itinere– se detectaron 5.457 infracciones en prevención de riesgos laborales. El importe de las sanciones propuestas ascendió a 19.244.184 euros.

Se formularon también 4.095 propuestas de recargo en prestaciones económicas de la Seguridad Social, por considerar que esos accidentes laborales se produjeron por falta de medidas de seguridad.

También durante el año 2019 se investigaron un total de 697 enfermedades profesionales, que supusieron 115 infracciones, por importe de 506.865 euros y se formularon 152 requerimientos. Se han formulado también 148 propuestas de recargo en prestaciones económicas de la Seguridad Social en este sentido.

Los riesgos psicosociales son los segundos en número de actuaciones de Inspección de Trabajo en 2019, encabezando la lista los trastornos musculoesqueléticos, muy relacionados con los psicosociales.

USO reclama que los riesgos psicosociales se incluyan en el cuadro de enfermedades profesionales

USO reclama que los riesgos psicosociales se incluyan en el cuadro de enfermedades profesionales

En el 2020 se notificaron 27.292 partes de enfermedades profesionales, sobre todo, en el sector servicios. USO reclama que los riesgos psicosociales se incluyan en el cuadro de Enfermedades Profesionales

Las enfermedades profesionales son las contraídas a consecuencia del trabajo por cuenta ajena. Deben producirse en las actividades que se especifiquen en el cuadro aprobado por las disposiciones de aplicación y desarrollo. Y tienen que estar provocadas por la acción de los elementos o sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional recogida en el RD 1299/2006.

USO reclama la inclusión de los riesgos psicosociales en el listado de enfermedades profesionales, ya que los daños producidos por este tipo de riesgos no están reconocidos como tal. Por tanto, las dolencias que provocan pasan a ser contingencias comunes. Esto conlleva un doble perjuicio: para la persona afectada (menor cuantía económica, cobertura y seguimiento); y para el resto de sus compañeros y compañeras en la empresa, porque una enfermedad profesional no reconocida no se previene.

La falta de reconocimiento de los trastornos psicosociales y cómo deriva en una enfermedad condena a estas enfermedades a una infradeclaración absoluta. El mismo camino que recorre el reconocimiento del cáncer con origen profesional, como veremos más adelante. La infradeclaración es el primer escollo para prevenir una enfermedad profesional. Si no se declaran, parecen no existir, y no se previene lo que no existe.

27.292 partes de enfermedades profesionales en 2020

Durante 2020, se notificaron, a través del sistema CEPROSS, un total de 27.292 partes. De ellos, 14.035 son de mujeres, lo que supone un aumento de 3.210 con respecto al año 2018.

De estos partes, 12.877 fueron con período de Incapacidad Temporal, mientras que 14.415 fueron comunicados sin IT. De la distribución por sectores y sexo, se desprende que el sector servicios es el que más notifica. Por su parte, el sector agrario es el más equilibrado en cuanto al sexo.

¿Qué produce una enfermedad profesional?

Las enfermedades profesionales se distribuyen por grupos conforme al agente que las produce. De esta forma, se representan en el siguiente gráfico, de donde se desprende que el cáncer laboral no existe, o bien no se declara como tal.

Prevalencia de los trastornos musculoesqueléticos o TME

Teniendo en cuenta el grupo de enfermedad y al agente causante de la enfermedad, destacan, por encima de todas, las causadas por agentes físicos que provocan los trastornos muscoloesqueléticos:

  • Enfermedades provocadas por posturas forzadas y movimientos repetitivos en el trabajo: enfermedades por fatiga e inflamación de las vainas tendinosas, de tejidos peritendinosos e inserciones musculares y tendinosa con 13.584. De ellos, 6.405 han requerido período de IT. Más de la mitad, 3.597, han correspondido a hombres.
  • Enfermedades provocadas por posturas forzadas y movimientos repetitivos en el trabajo: parálisis de los nervios debidos a la presión, con 7.889 partes. 3.697 han derivado en una IT. En este caso son las mujeres las que concentran más de la mitad: 2.506.
  • Enfermedades osteoarticulares o angioneuróticas, provocadas por las vibraciones mecánicas, con 230. 107 han requerido un período de IT.

Por ocupaciones, destaca el código 92, “Otro personal de limpieza”. Supone 2.593 de los partes comunicados. Lo sigue “81, Operadores de instalaciones y maquinaria fijas”, con 2.077; y “77, Trabajadores de la industria de la alimentación, bebidas y tabaco”, con 1.893 partes comunicados.

Se puede observar que la política gubernativa para controlar el ascenso de las enfermedades profesionales, que se realiza a través del Sistema de Alertas, no ha funcionado, pues se constata un aumento en estas ocupaciones con respecto al año anterior.

En cuanto a la evolución del número y de la duración media de los partes cerrados como Enfermedad Profesional con baja durante 2019, fueron 11.048, con una duración media de 87,49 días.

Covid-19, enfermedad profesional para sanitarios

A través del Real Decreto-ley 3/2021, de 2 de febrero, se aprobó la declaración de la Covid-19 como enfermedad profesional para los sanitarios. Desde USO, celebramos este reconocimiento para el personal sanitario y sociosanitario, pero creemos que se produce un agravio comparativo importante.

En primer lugar, hacia los trabajadores y trabajadoras de empresas auxiliares que desarrollan su trabajo en centros sanitarios y sociosanitarios. Personas que han llevado a cabo labores de seguridad, limpieza, mantenimiento, etc.

En segundo lugar, consideramos que ese reconocimiento debe hacerse extensivo al resto de trabajadores que, desde el momento en que se desencadenó la crisis sanitaria, han estado en primera línea, trabajando presencialmente, exponiéndose a la enfermedad y, en muchos casos, contrayendo el virus, enfermando y muriendo.

Estos trabajadores han tenido el reconocimiento como situación asimilada a accidente de trabajo exclusivamente para la prestación económica de incapacidad temporal. Pero no les da cobertura en caso de fallecimiento, ni se va a reconocer el origen laboral de las posibles secuelas que puedan padecer tras enfermar.

El Gabinete de Salud Laboral de USO te explica qué es una enfermedad profesional

El Gabinete de Salud Laboral de USO te explica qué es una enfermedad profesional

¿Qué es una enfermedad profesional?

Una enfermedad profesional es la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena o por cuenta propia en las actividades que se especifiquen en el cuadro de enfermedades profesionales.

Si la enfermedad que padecemos por realizar nuestro trabajo no está incluida en ese cuadro, se considerará como accidente de trabajo.

En el RD 1299/2006, de 10 de noviembre, se recoge el cuadro de enfermedades profesionales.

¿Cómo se protegen especialmente estas contingencias?

No se requiere de un período mínimo de cotización y se presume que las personas que lo sufran están dadas de alta.

¿Cuál es el porcentaje del subsidio por incapacidad temporal?

Es el 75% de la base reguladora y se abona desde el día siguiente.

¿Qué sucede en caso de muerte y supervivencia?

Además de la prestación que corresponda se reconoce una indemnización a tanto alzado, 6 meses de la base reguladora que sirva para calcular la pensión de viudedad y 1 mes para la orfandad.

¿Cómo se calculan las pensiones?

Sobre el salario real de la persona.

¿Qué sucede si hay incumplimiento empresarial de las medidas de seguridad e higiene en el trabajo?

La cuantía a percibir se podrá ver aumentada entre un 30 y un 50%.

¿Quién efectúa la calificación de la enfermedad común o profesional que motiva la baja médica?

La calificación como enfermedad profesional la realiza el personal facultativo de la entidad gestora responsable de la prestación.

Se puede solicitar la modificación de esta calificación a través del procedimiento administrativo de determinación de la contingencia.

¿Quién puede iniciar el procedimiento?

Se podrá iniciar, a partir de la fecha de emisión del parte de baja médica:

  • De oficio, por propia iniciativa del Instituto Nacional de la Seguridad Social, o como consecuencia de petición motivada de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, del servicio público de salud competente para gestionar la asistencia sanitaria de la Seguridad Social, o a propuesta del Instituto Social de la Marina.
  • A instancia del trabajador o su representante legal.
  • A instancia de las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social o de las empresas colaboradoras, en aquellos asuntos que les afecten directamente.
¿Qué órgano es el encargado de elaborar el informe?

El equipo de valoración de incapacidades (EVI) emitirá un informe preceptivo, que elevará al director provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social. En él se pronunciará sobre la contingencia que ha originado el proceso de dicha incapacidad.

¿Qué deberá contener la resolución dictada por el Instituto Nacional de Seguridad Social?

La resolución que se dicte deberá pronunciarse sobre:

  • Determinación de la contingencia, común o profesional, de la que derive la situación de incapacidad temporal y si el proceso es o no recaída de otro anterior.
  • Efectos que correspondan, en el proceso de incapacidad temporal, como consecuencia de la determinación de la contingencia causante, cuando coincidan en el tiempo dolencias derivadas de distintas contingencias.
  • Sujeto responsable de las prestaciones económicas y sanitarias.
En el siguiente cuadro, se explica cuál es el esquema del procedimiento:

¿Se acaba el proceso con esta resolución?

No. Las resoluciones emitidas por la entidad gestora, podrán considerarse dictadas con los efectos atribuidos a la resolución de una reclamación previa, anterior a la demanda en la jurisdicción social.

¿Qué obligación tiene la empresa respecto de las personas que ocupan un puesto con riesgo de enfermedad profesional?

Se debe formar e informar sobre los agentes de riesgo, las posibles patologías que se pueden derivar, los protocolos de vigilancia de la salud que se aplican, las medidas de prevención y los planes de eliminación de los agentes.

¿Es obligatoria la realización de reconocimiento médico en un puesto donde se puede desarrollar una enfermedad profesional? ¿Cuándo se debe realizar?

Sí, según se recoge en el artículo 22.1 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, para evaluar los efectos de las condiciones de trabajo sobre la salud de la persona trabajadora.

La realización de reconocimiento médico se debe realizar al inicio de la relación, de forma periódica e, incluso, una vez terminada la relación en aquellos casos en los que los efectos así lo aconsejen.

Si existe sospecha de una posible enfermedad profesional, ¿Qué sucede con el contrato?

Se suspende por los períodos de observación por enfermedad profesional en los que se prescriba la incapacidad temporal durante los mismos, con una duración máxima de seis meses, prorrogables por otros seis cuando se estime necesario para el estudio y diagnóstico de la enfermedad.

¿Qué sucede cuando se diagnostica una enfermedad profesional incompatible con el puesto?

La empresa deberá adaptar el puesto de trabajo estableciendo las medidas de protección necesarias para evitar la desfavorable evolución de la enfermedad. Si no es posible la adaptación del puesto, se debe cambiar de puesto al trabajador y, si no es posible, se debe suspender el contrato por incapacidad temporal.