Aumentan un 18,3% los accidentes de trabajo de enero a mayo

Aumentan un 18,3% los accidentes de trabajo de enero a mayo

De enero a mayo se produjeron un total de 447.104 accidentes, un 18,3% más que en 2020, según la estadística de accidentes de trabajo USO reclama medidas urgentes frente a la siniestralidad

Tras el ciberataque de la web del Ministerio de Trabajo, continúa la publicación, con meses de retraso, de la Estadística de Accidentes de Trabajo, que sigue plasmando un aumento constante de la siniestralidad laboral.

De enero a mayo de 2021 se han producido un total de 447.104 accidentes de trabajo, un 18,3% más que en 2020. De estos, 222.692 fueron con baja, mientras que 224.412 no generaron baja. Si se comparan estos datos con respecto a 2020, los accidentes con baja aumentaron un 23% mientras que los accidentes sin baja lo hicieron en un 14%.

Del total de accidentes de trabajo con baja, 192.805 se produjeron en jornada de trabajo y 29.887, in itinere. Los primeros se incrementaron un 21,3% y los que tuvieron lugar in itinere, un 35,4%, respectivamente, con respecto al primer semestre de 2020. 209.222 accidentes se produjeron en asalariados y 13.470 en trabajadores por cuenta propia.

Los accidentes en jornada de trabajo tanto leves como graves aumentaron en un 21,5% y un 8,5%, respectivamente. En cuanto a los accidentes in itinere, los leves experimentaron un incremento del 35,8%, mientras que en el caso de los graves este incremento fue del 9,5%.

Con el aumento de la actividad se produce un peligroso aumento de los accidentes de trabajo en jornada e in itinere al iniciarse la vuelta a la presencialidad de quienes estuvieron teletrabajando. Este fenómeno no debiera ser una consecuencia lógica, ya que si las medidas preventivas fueran las adecuadas, el aumento de la actividad no conllevaría este aumento de la siniestralidad.

Además, las principales causas de accidentes (atrapamientos, caídas en altura, aplastamientos, impactos, etc.) denotan que se produjeron por falta de evaluación y medidas de prevención, así como por la precariedad laboral, la falta de formación y los ritmos de trabajo inasumibles.

De enero a mayo de 2021, 279 trabajadores perdieron la vida en accidentes de trabajo: 225 de estos accidentes mortales se produjeron en jornada (209 hombres y 16 mujeres) y 54, en el trayecto de ida y vuelta del trabajo (47 hombres y 7 mujeres).

La mortalidad en el trabajo se redujo en este período en 9 fallecimientos, lo que supone una reducción porcentual del 3,1% respecto de 2020.

Industria manufacturera, construcción y comercio y reparaciones de vehículos son los sectores económicos con mayor incidencia de muertes en el trabajo. Por comunidades, Andalucía, Cataluña y Madrid lideran estos trágicos accidentes laborales.

A pesar de la puntual reducción de la mortalidad en este período, las cifras de muertes en el trabajo siguen siendo inasumibles. Desde USO solicitamos un Pacto de Estado para luchar contra la siniestralidad laboral y las Enfermedades Profesionales, en el que se escuche a todos los actores implicados, con pluralidad. Seguimos denunciando, al igual que lo hicimos ante el Fiscal de Siniestralidad Laboral, que el hecho de que el trabajo cueste la salud o la vida no es una prioridad, ni un problema de Estado. Lamentablemente, Administraciones y sociedad han asumido que el precio a pagar por tener trabajo puede ser tu vida.

Desde USO exigimos que, para que se pueda realizar un trabajo coordinado y efectivo, debe de invertirse y reforzarse con recursos humanos tanto a Inspección de Trabajo como a los Institutos de Salud Laboral y a la Fiscalía de Siniestralidad Laboral.

 

USO te explica cuáles son los colectivos con más riesgo de sufrir accidentes de trabajo.

USO te explica cuáles son los colectivos con más riesgo de sufrir accidentes de trabajo.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo ha publicado un informe en el que se identifican los colectivos con mayor riesgo de sufrir accidentes de trabajo. Entre ellos, asistencia en residencias, industria alimentaria y metálica y construcción.

Bajo el título “Priorización de Actividades Económicas, según Siniestralidad Total y Grave-Mortal Ajustada por la Población Afiliada”, clasifica las actividades económicas, atendiendo únicamente al índice de incidencia de Accidentes de Trabajo con baja en jornada. De esta forma se detecta, a grandes rasgos, aquellos colectivos con mayor probabilidad de sufrir accidentes en el trabajo.

Este criterio, el índice de incidencia de accidentes con baja en jornada, podría ser de especial utilidad para detectar a los grupos más vulnerables, pudiendo orientar la planificación de recursos en materia de evaluación de riesgos o vigilancia de la salud específica.

Adicionalmente, existiría un criterio de clasificación más próximo al término de eficiencia. Es decir, considerando no sólo la probabilidad de que el accidente se materialice sino también analizando dónde se encuentra el mayor número de población en riesgo de sufrirlo. Este segundo criterio que aborda la cuestión desde una doble perspectiva, sería más útil en el diseño de planes que requieran una óptima gestión de recursos que garantice la consecución de programas preventivos eficientes.

Colectivos según accidentes de trabajo en jornada y afiliados del sector

El informe del INSST se centra en priorizar las actividades económicas en función de dos parámetros: el índice de incidencia de accidentes de trabajo en jornada y el número de trabajadores que desarrollan su trabajo en una actividad concreta.

Así, en una primera clasificación se considera el total de accidentes en jornada de trabajo con baja en 2019, referidos a la totalidad de la población afiliada con la contingencia de accidente de trabajo cubierta. Las ramas prioritarias en función de la siniestralidad y la población en riesgo son:

  • Asistencia en establecimientos residenciales.
  • Industria de la alimentación.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Construcción de edificios.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.

Una segunda clasificación se realiza excluyendo del cómputo los accidentes leves lo que hace que esta segunda jerarquización se centre en los accidentes de peor repercusión (graves, muy graves y mortales). Es decir, se priorizan las actividades más peligrosas.

Las ramas prioritarias en función del impacto de la siniestralidad, gravedad y la población en riesgo son:

  • Agricultura, ganadería, caza y servicios relacionados con las mismas.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.
  • Transporte terrestre y por tubería.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Construcción de edificios.

Teniendo en cuenta la perspectiva de género, las actividades con más riesgos de sufrir accidentes laborales entre los trabajadores son:

  • Industria de la alimentación.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.
  • Construcción de edificios.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Almacenamiento y actividades anexas al transporte.
  • Servicios a edificios y actividades de jardinería.

Entre las trabajadoras, las actividades con mayor probabilidad de sufrir accidentes laborales son:

  • Agricultura, ganadería, caza y servicios relacionados con las mismas.
  • Servicios a edificios y actividades de jardinería.
  • Actividades de servicios sociales sin alojamiento.
  • Industria de la alimentación.
  • Servicios de alojamiento.
  • Asistencia en establecimientos residenciales.
  • Actividades relacionadas con el empleo.

Desde USO pedimos que las campañas orientadas a disminuir los accidentes de trabajo estén coordinadas y diseñadas para actuar sobre el factor humano, menos modificable que el técnico, que produce el accidente. Actuando sobre las personas adecuadas se podrá ahorrar en los efectos y en los costes directos e indirectos que produce la incapacidad.

Baja la mortalidad, crecen los accidentes de trabajo de enero a abril

Baja la mortalidad, crecen los accidentes de trabajo de enero a abril

Baja la siniestralidad laboral del primer cuatrimestre reflejando un leve descenso de la mortalidad, pero un aumento de los accidentes de trabajo con y sin baja

Los datos de siniestralidad laboral reflejan que, en el acumulado entre enero y abril de 2021, el número de accidentes de trabajo con baja fue de 176.624 y el de accidentes de trabajo sin baja, de 162.694. Por lo tanto, con respecto al mismo cuatrimestre de 2020, han aumentado un 8,5% los que no requirieron baja y en un 16,9% los accidentes con baja. En total, se produjeron 152.263 accidentes en jornada de trabajo y 24.361 accidentes in itinere. Eso supone un aumento de 15,4% y 26,9%, respectivamente.

La peor cara de la siniestralidad laboral son sin duda los accidentes mortales. En ese período, han fallecido 211 personas. Supone una reducción del 4,3% con respecto a 2020, pero hay que matizar que, a pesar del parón de las semanas del estado de alarma, aún nos referimos a un período que incluye meses de 2020 en los que había mucha más actividad laboral de la que ha habido en enero-abril de 2021.

211 personas murieron por accidente de trabajo, aunque se registra un leve descenso de accidentes mortales

De las 211 personas que han perdido la vida en el trabajo, 176 han fallecido durante su jornada laboral. 160 eran hombres; 16, mujeres. Solo figuran 5 fallecimientos por covid-19 como accidente laboral. Recordemos que son muy pocas las profesiones donde se reconoce esta muerte como causa laboral y, en su mayoría, son colectivos vacunados. En USO seguimos clamando por un reconocimiento generalizado, pues no se puede demostrar que la enfermedad no se contrajese en el puesto de trabajo.

De los fallecidos en el puesto de trabajo, 192 tenían una relación de asalariados; 19 trabajaban por cuenta propia.

Bajan levemente los accidentes mortales, pero, por el contrario, suben los leves y los graves. Los primeros, en un llamativo 15,5%. En el caso de los graves, aumentan un 7,3%. La siniestralidad laboral sigue siendo en España una pandemia de raíces antiguas que solo se atajará con una apuesta decidida por la Prevención de Riesgos Laborales.

No volver del trabajo: 35 personas fallecieron en accidentes in itinere

In itinere han fallecido 35 personas. De ellas, 30 eran hombres y 5, mujeres. También aquí se ha registrado un descenso del 25,5%, que puede estar relacionado con una mayor implantación del teletrabajo en los primeros meses de 2021.

Del total de fallecimientos hacia o desde el trabajo, 30 han sido accidentes de tráfico; 3 por infartos, derrames cerebrales u otras causas naturales; y 2 por otras causas. En cuanto a la situación profesional, 34 eran personas asalariadas. Por el contrario, los accidentes leves y graves aumentan un 27,2 % y un 12,6%, respectivamente.

Accidentes mortales: distribución por sectores

Por sector de actividad, en Servicios aumentan los accidentes que se produjeron en jornada de trabajo en un 21,3%. Los descensos se distribuyen en un 44,4% en el sector agrario; 19% en Industria y 14,3% en Construcción.

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Gráfico 1. Elaboración propia. Fuente: MITRAMISS

Profundizando más por sector, sección y división, podemos observar que en el transporte terrestre y por tubería han fallecido 28 personas, 6 en servicios anexos y 2 en servicios postales; 4 en la industria de la alimentación, 5 en la fabricación de productos metálicos y 4 en la fabricación de hierro o acero; 17 en actividades de construcción especializada, 5 en construcción de edificios y 1 en obras de ingeniería civil. También debemos destacar las 8 personas que han fallecido en servicios a edificios y actividades de jardinería.

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Gráfico 2. Elaboración propia. Fuente: MITRAMISS

En cuanto al lugar donde se produce el accidente, 59.342 se dieron en zonas industriales; 20.175 en lugares de trabajo del sector servicios, oficinas, zonas de ocio; 19.467, en lugares públicos y medios de transporte; 15.842 en obras, construcción, cantera, minas a cielo abierto; 11.815 en emplazamientos agrícolas, ganaderos, forestales, de piscicultura; y 13.840, en centros sanitarios.

 

Gráfico 3. Elaboración propia. Fuente: MITRAMISS

En relación con la actividad física que estaba realizando la persona que sufrió el accidente, llama la atención que 32 personas fallecieron y 86 sufrieron accidentes con consideración de graves por estar presentes; hubo 35 personas fallecidas y 282 graves por andar, subir o correr; además de las 62 personas que han fallecido conduciendo. Por la forma en que se produjo el accidente, 67 personas han fallecido por infartos, derrames cerebrales y otras causas estrictamente naturales; 19 por caída desde altura y 10 por caerse un material sobre la persona.

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Gráfico 4. Elaboración propia. Fuente: MITRAMISS

En cuanto al covid-19, se han notificado 5.314 accidentes de trabajo, sin especificar su gravedad. La distribución por sexo es de 4.266 mujeres y 1.088 hombres. Por actividad económica, la más contagiada son las actividades sanitarias con 4.962 seguida de la asistencia en establecimientos residenciales con 221 contagios.

Análisis de la siniestralidad laboral: medidas y actuaciones contra la infradeclaración

En USO, consideramos que el pequeño descenso de la siniestralidad es una buena noticia demasiado relativa y agridulce, ya que ha bajado la mortalidad en un 8,7%, pero los accidentes leves y graves durante la jornada de trabajo aumentan un 15,5% y un 7,3%, respectivamente. En los accidentes in itinere, también se da un aumento de un 27,2 % en los calificados como leves y un 12,6%, en los graves.

Teniendo en cuenta la infradeclaración que realizan las mutuas, muchos de estos seguramente tengan realmente la consideración de graves; incluso se declaran sin período de incapacidad temporal, cuando es notorio que se necesita un reposo o rehabilitación antes de reincorporarse al puesto de trabajo después del accidente. Con esta actuación, evitan que la Inspección de Trabajo investigue las causas de los accidentes, algo que es obligatorio legalmente cuando son graves, muy graves o mortales.

Otra práctica, sobre todo en grandes plantillas, es la de extender permisos retribuidos para accidentes que no revistan mucha gravedad y poco tiempo de reposo. Se ahorran así todo el proceso de investigación y la implantación de nuevas medidas preventivas para evitar nuevos accidentes. La consideran como una situación transitoria de especial sensibilidad por el estado de salud tras el accidente, conforme al art. 25 LPRL.

Ante estas prácticas, es competencia de la representación preventiva vigilar que, en primer lugar, sea declarado como accidente de trabajo, por si hubiese recaída o agravamiento de enfermedades intercurrentes y no se pierdan derechos; y, en segundo lugar, comprobar que la gravedad está bien delimitada.

En caso contrario, debe denunciarse ante la ITSS, que ya conoce e investiga de oficio está infradeclaración, sobre todo en casos de accidentes leves, cuyos procesos han desembocado en solicitudes de incapacidades permanentes totales, que son las que inhabilitan para la profesión habitual de la persona trabajadora.

El INE publica el módulo de siniestralidad laboral de la EPA según el cual el 3,7% de los trabajadores sufrió algún accidente de trabajo en 2020

El INE publica el módulo de siniestralidad laboral de la EPA según el cual el 3,7% de los trabajadores sufrió algún accidente de trabajo en 2020

Desde USO os desgranamos los resultados y conclusiones de esta encuesta

Según el módulo de siniestralidad laboral de la EPA, publicada por el INE, el 3,7% de los trabajadores sufrió algún accidente de trabajo en 2020, en jornada o in itinere. Desde USO os desgranamos los resultados y conclusiones que extraemos de esta encuesta.

El 3,7% de los trabajadores sufrieron accidente de trabajo en 2020

El 3,7% de las personas trabajadoras de 16 a 74 años sufrieron algún tipo de accidente de trabajo durante su jornada laboral o in itinere, durante 2020. Por sexo, resultaron afectados el 4,1% de los hombres y el 3,3% de las mujeres.

Por edad, los mayores porcentajes de accidentes durante la jornada laboral o en el trayecto de ida o vuelta al trabajo se dieron en el grupo de 35 a 44 años en los hombres y en el de 55 y más años en las mujeres.

Si atendemos al sector económico, el 57,7% de los accidentes en jornada laboral se produjo en Servicios; el 16,8%, en Industria; el 8,9%, en Construcción y el 3,1%, en el sector agrario.

En función de la situación profesional de las personas que tuvieron algún accidente con lesión durante la jornada laboral, el 63,7% eran asalariados del sector privado; el 11,9% asalariados del sector público y el 10,9%, trabajadores por cuenta propia. Se deduce que la proporción de accidentes en los asalariados del sector privado, 73,7%, fue superior a su peso sobre el total de ocupados, 66,7%, al contrario de lo que sucedió en el resto de situaciones.

El 22,6% de quienes sufrieron algún accidente con lesión durante la jornada laboral no dejó de trabajar o se reincorporó el mismo día del accidente. Por su parte, casi un 16% dejó de trabajar por ese motivo y se reincorporó entre uno y tres meses después. La distribución del tiempo d baja se puede observar en el siguiente gráfico.

El 18,2% de los trabajadores sufrieron alguna enfermedad laboral

En cuanto a las enfermedades profesionales, el 18,2% de las personas de 16 a 74 años ocupadas o que trabajaron anteriormente tuvo alguna enfermedad en los 12 últimos meses. Por sexo, sufrieron alguna enfermedad el 17,2% de los hombres y el 19,2% de las mujeres.

Los porcentajes de personas que tuvieron alguna enfermedad se incrementan a medida que se avanza en el grupo de edad analizado. Así, se alcanzó el 25,3% en los hombres de 55 y más años y el 27% en las mujeres de ese mismo grupo de edad.

Los principales tipos de enfermedad fueron los problemas óseos, articulares o musculares que afectan principalmente a la espalda (26,4%); al cuello, los hombros, los brazos o las manos (19,9%), y a las caderas, las piernas o los pies (14,7%). Por detrás se situaron las enfermedades ligadas al estrés, depresión o ansiedad con un 14,6%.

Atendiendo al tiempo de ausencia del trabajo a causa de la enfermedad, el 39,4% no se ausentó o se reincorporó el mismo día. El 17% todavía no estaba trabajando, pero esperaba incorporarse de nuevo y el 13,4% se ausentó entre 9 y 12 meses. Por su parte, un 1,5% estuvo ausente del trabajo entre seis y nueve meses.

Salud mental

Del total de ocupados, el 53,4% declararon no haber estado expuestos a factores adversos para su bienestar mental. En el 24,4% de los casos, el factor negativo más grave fue tener “presiones de tiempo o sobrecarga de trabajo”, un 24,3% en los hombres y un 24,5% en las mujeres.

Por su parte, el 7,4% afirmó haber sufrido “trato difícil con clientes, pacientes, alumnos, etc.”. Este porcentaje se elevó al 9% en el caso de las mujeres.

Por otro lado, el 7,1% de los ocupados que declararon haber estado expuestos a factores adversos para su bienestar mental afirmó haber sufrido “inseguridad laboral”. Esto es 1.365.100 de personas. Este porcentaje aumentó hasta el 7,4% en el caso de los hombres y se redujo al 6,8% en el de las mujeres.

Percepción factores de riesgo psicosocial

De esta encuesta del INE sobre accidente de trabajo y enfermedad profesional destacamos que la percepción de los trabajadores sobre los factores de riesgo psicosocial están claramente descompensados sobre la organización del trabajo. Estos se sienten sobrecargados de trabajo o presionados por el tiempo de entrega. Estos factores de riesgo son fácilmente salvables con una eficiente gestión empresarial proactiva. Desde USO insistimos en que la acumulación de tareas es peligrosa para la salud, pues se puede traducir en incapacidades temporales.

Por otro lado, de esta encuesta destacamos también los resultados que arrojan las variables acoso y violencia. En el caso del acoso, un total de 259.200 personas entienden que podrían estar siendo acosadas o intimidadas. Por sexo, un 0,8% de mujeres y un 0,56% de hombres.

USO recuerda que todas las empresas, da igual el tamaño y la actividad, deben tener un protocolo de actuación frente a la violencia y los diferentes tipos de acoso. Si no estuviera elaborado, es competencia del delegado de prevención promover su articulación y, en el caso de que ya estuviera elaborado, transmitirlo a la plantilla para que se active en los casos en los que realmente se produzca un caso de acoso o violencia.

Sentencia que declara accidente laboral la angina de pecho tras comunicar un despido a un trabajador.

Sentencia que declara accidente laboral la angina de pecho tras comunicar un despido a un trabajador.

Por incapacidad temporal de un trabajador que sufrió una angina de pecho al serle comunicado su despido, se declara en una sentencia del Juzgado de lo Social nº1 de Cáceres, como accidente laboral.

El Juzgado de lo Social número 1 de Cáceres ha estimado la demanda interpuesta por un trabajador que sufrió una angina de pecho tras comunicarle que iba a ser despedido y declara que la incapacidad temporal del empleado deriva de accidente de trabajo.

La doctrina del Tribunal Supremo ha sido sintetizada con la innegable conclusión de que ha de calificarse como accidente de trabajo aquel en el que, de alguna manera, concurra una conexión con la ejecución de un trabajo, bastando con que se dé el nexo causal, indispensable siempre en algún grado, sin necesidad de precisar su alcance.

El juego de la presunción exigirá que, de negarse la causa laboral, se acredite la ruptura del nexo causal, bien porque se trate de enfermedad que por su propia naturaleza descarte o excluya la acción del trabajo como factor determinante o desencadenante.

En el caso concreto juzgado, el trabajador llevaba trabajando desde 1995 en la empresa. Al comunicarle su despido objetivo se le genera un proceso de ansiedad. La Mutua niega la contingencia como profesional lo que lleva al trabajador a demandar para que se determine si es común o profesional.

La sentencia determina que la Mutua, demandada directamente, y el INSS y la Tesorería General de la Seguridad Social de manera subsidiaria, deben responder de este accidente laboral. Es decir, que esa angina de pecho que sufre al serle comunicado el despido al trabajador es accidente laboral. También condena a la Mutua al abono de las prestaciones de desempleo, primero, por accidente laboral y, después, por enfermedad temporal, y no baja por desempleo.

Acompañamiento y apoyo Por parte de los representantes sindicales acompañamiento y apoyo

Desde el Gabinete de Seguridad y Salud de USO hacemos un llamamiento a nuestra representación en las empresas para que, si se encuentran con casos similares, actúen de manera proactiva en esas situaciones de tensión.

Todavía hay empresas que no saben gestionar comunicaciones tan importantes en la vida laboral de las personas como son los despidos. Está documentado que comunicar un despido un viernes, eleva exponencialmente el riesgo de suicidio. Por ello, es nuestra labor acompañar a las personas en esos momentos. No todas las personas reaccionamos igual ante la ruptura de una relación laboral: para algunas puede ser una liberación y para otras, el inicio de una crisis existencial.

Por tanto los representantes sindicales podemos ayudar a entender el porqué de la situación, haciendo hincapié en la forma y en el fondo de cómo se ha comunicado para poder conocer si se puede demandar el despido y transmitir a la persona una cierta tranquilidad, reafirmando nuestro apoyo emocional.

Como en el caso comentado, si percibimos que el estado de salud de la persona que estamos acompañando se ve debilitado tanto física como mentalmente, debemos de requerir al mando de la persona un volante para que sea atendida por la Mutua a la mayor brevedad posible. Si la Mutua decide que el origen de las alteraciones físicas o psíquicas no son las condiciones de trabajo, entonces se tendrá que iniciar el procedimiento para la determinación de la contingencia ante el INSS.

Hasta marzo aumentan los accidentes de trabajo

Hasta marzo aumentan los accidentes de trabajo

Hasta el mes de marzo de 2021, el número de accidentes de trabajo con baja fue 132.046 y el de accidentes de trabajo sin baja fue 128.378. Los primeros aumentaron un 0,3% mientras que los que no generaron baja disminuyeron en un 4,2%.

Del total de accidentes de trabajo con baja, se produjeron 112.814 accidentes en jornada (-1,4%) y 19.232 accidentes in itinere, que sufrieron un aumento del 11,5%.

162 trabajadores fallecidos en accidente de trabajo

De enero a marzo de 2021 han fallecido en el trabajo o en el camino de ida o vuelta de este un total de 162 personas. Durante la jornada de trabajo se han producido 137 fallecimientos (124 hombres y 13 mujeres), con un descenso del 4,9%, donde se incluyen 5 por covid-19. Por situación profesional, han perdido la vida 149 asalariados y 13 trabajadores por cuenta propia. Los accidentes leves y graves aumentaron un 0,5% y un 11,7%, respectivamente.

Como resultado de accidentes in itinere han fallecido 25 trabajadores (21 hombres y 4 mujeres), 12 menos que en el mismo periodo del año anterior, lo que supone un descenso del 32,4%. Veinte de estas muertes se han producido por accidentes de tráfico; 3 por infartos, derrames cerebrales u otras causas naturales y 2, por otras causas.

Por sector de actividad, en los accidentes laborales producidos durante la jornada de trabajo, el sector servicios es como siempre el más castigado, donde aumenta la siniestralidad laboral un 24,2%. Por otro lado, la siniestralidad en los sectores agrario, industria y construcción disminuyen un 50%, 10% y 26,7%, respectivamente.

Si tenemos en cuenta la forma o contacto por los que se produjeron los accidentes mortales, no existen variaciones importantes respecto al período comparado salvo en choque o golpes contra objeto en movimiento. Si bien, nos siguen inquietando las preocupantes cifras de personas que fallecen durante su jornada de trabajo.

Datos por ocupación y edad

En relación con la ocupación, las personas conductoras y operadoras de maquinaria móvil han sufrido 34 accidentes mortales; las personas trabajadoras cualificados de las industrias manufactureras, excepto operadores de instalaciones y máquinas, sufrieron 15 accidentes y los trabajadores cualificados de la construcción, 15.

Por lugar donde se ha producido el accidente mortal, 74 se han producido en el centro de trabajo habitual, 19 en otro lugar de trabajo y 44 en desplazamientos.

Por edad, la franja de 50 años hasta la edad de jubilación aglutina el 63,5% de los accidentes mortales siendo excesivamente llamativo que la franja de 60 a 64 años, con aproximadamente un tercio de los totales de la franja de 50 a 54 años, se diferencien en sólo un fallecimiento.

En cuanto al Covid-19, se han notificado 4.500 accidentes laborales, sin especificar la gravedad. La distribución por sexo es de 3.585 mujeres y 915 hombres. Por actividad económica, la más contagiada son las actividades sanitarias con 4.196, seguida de la asistencia en establecimientos residenciales (211 contagios).

Centrar la protección de la salud laboral en Servicios y trabajadores a partir de 50 años

USO continúa exigiendo a las empresas y organismos públicos autonómicos que aumenten sus recursos destinados a la protección de la salud laboral de las personas trabajadoras. Las empresas deben estudiar detalladamente las múltiples causas que originan los accidentes laborales para que no se vuelvan a repetir las cifras cada mes. Y los organismos públicos deben articular políticas y orientar recursos para la efectiva reducción de accidentes en las actividades económicas más castigadas y sobre los puestos y edades que más los sufren.

A la vista de los datos analizados, desde USO solicitamos una rápida actuación en el sector Servicios y en los grupos de trabajadores a partir de 50 años, que registran cifras de siniestralidad y mortalidad preocupantes.