Los accidentes de trabajo con baja, aumentan un 20%

Los accidentes de trabajo con baja, aumentan un 20%

Aumentan los accidentes de trabajo con baja un 20,7%. Los accidentes sin baja también se incrementan en un 10,5%. 467 trabajadores han perdido la vida por el trabajo

En el Avance de la Estadística de Siniestralidad Laboral, hasta agosto, el número de accidentes de trabajo con baja fue de 364.937 mientras que el de accidentes de trabajo sin baja fue de 365.587. Comparando las cifras con el mismo periodo del año anterior, los accidentes con baja experimentaron un aumento del 20,7% y del 10,5%, los accidentes sin baja.

Dentro de los accidentes con baja, se produjeron 318.030 accidentes en jornada de trabajo y 46.907, in itinere. La variación en relación al año anterior se situó en un 19% más para los accidentes en jornada y en el 33,9 % para accidentes in itinere. Por situación profesional, se produjeron 342.702 accidentes con baja en asalariados y 22.235, en trabajadores por cuenta propia.

Respecto a la gravedad de los accidentes, se han producido 384 muertes en jornada de trabajo, son 9 fallecimientos menos respecto al mismo período en 2020 (-2,3%). Por otro lado, en los accidentes de trabajo en jornada se ha producido un aumento de 50.580 en los leves y 198 graves; un 19,1% y un 8,8 % más, respectivamente.

En cuanto a los accidentes in itinere, se produjeron 83 fallecimientos, 5 más que en 2020; 537 accidentes considerados como graves y 46.287 como leves, con un aumento del 10,7% y el 34,3%, en cada nivel de gravedad.

467 trabajadores han muerto

En total, han perdido la vida en el trabajo hasta el mes de agosto 467 trabajadores, cuatro personas menos que hasta agosto de 2020.

Por sectores de actividad, el sector más castigado vuelve a ser el sector servicios con un aumento del 20,3% y donde más se ha conseguido reducir la mortalidad es en el sector agrario con un 47,3% menos.

 

La distribución por sexo de la persona fallecida se observa en el siguiente gráfico. En el caso de los accidentes en jornada, han fallecido 15 hombres menos (-4%), y 6 mujeres más (+30%). Por otro lado, 9 hombres más han fallecido en accidente in itinere (+14,5%), y se han reducido en 4 en el caso de las mujeres (-25%).

El colectivo de conductores y operadores de maquinaria móvil han registrado 103 muertes en e trabajo. En cuanto a las ocupaciones que sufren más fallecimientos durante la jornada, le siguen: trabajadores cualificados de la construcción (56 fallecidos); peones de la agricultura, pesca, construcción, industrias manufactureras y transportes (41 fallecidos) y los trabajadores cualificados de las industrias manufactureras (37 fallecidos).

Si el fallecimiento ha producido como consecuencia de un accidente in itinere, los peones de la agricultura, pesca, construcción, industrias manufactureras y transportes así como os trabajadores de los servicios de restauración y comercio, con 13 trabajadores fallecidos, respectivamente, son las ocupaciones con mayor incidencia de la mortalidad en el trabajo.

Teniendo en cuenta el lugar donde ha sucedido el accidente mortal, los datos absolutos se representan en el siguiente gráfico. Se puede observar que la mayoría de los accidentes mortales se producen en el propio centro de trabajo. Ahondando más sobre el lugar de trabajo, 67 personas han fallecido en líneas de producción, talleres o fábricas; 36, en áreas destinadas principalmente a almacenamiento, carga, descarga; 34, en obras de construcción de edificios, y 13, en obras de edificios en demolición, renovación o mantenimiento.

Entre las causas de fallecimientos, las más numerosas son: los infartos, derrames cerebrales y otras causas estrictamente naturales (146 fallecidos); en lugares públicos o medios de transporte (112) o por accidentes de tráfico (66). Por tanto sigue habiendo una gran incidencia de muertes provocadas por infartos y derrames cerebrales que, aunque no se puede discernir si se producen por causa de riesgos psicosociales, sí que una debida evaluación de estos y la puesta en marcha de medidas preventivas contribuirían a frenar esta negra tendencia.

Formación en PRL y refuerzo de Inspección para colaborar con los delegados de prevención

El 65% de los fallecimientos en el trabajo se producen en lugares donde debe existir un cumplimiento estricto de las normas preventivas. Y el 61% de las personas fallecidas en su lugar de trabajo eran personas trabajadoras que debían haber recibido una formación preventiva añadida, teórica y práctica, suficiente para minimizar los efectos de los riesgos laborales a los que estaban expuestas.

Así, a la luz de estos datos, USO reclama que las empresas cumplan con su obligación de formar en prevención de riesgos laborales a sus trabajadores, para que estos sean conocedores de los riesgos a los que están expuestos así como de las medidas preventivas para contribuir a proteger su salud laboral. Es obligación de las empresas integrar la prevención en el proceso productivo con el objetivo de instruir en la utilización los equipos de trabajo de forma segura, haciendo uso de las protecciones colectivas e individuales puestas a disposición de los trabajadores.

La siniestralidad laboral sigue en aumento constante, por lo que desde USO reiteramos nuestra exigencia al Ministerio de Trabajo y Economía Social para que refuerce a Inspección de Trabajo. Si se produce ese necesario refuerzo, Inspección de Trabajo podrá colaborar con los delegados de prevención en su labor diaria de denuncia de situaciones que incumplen con la prevención de riesgos laborales. Este refuerzo debe realizarse especialmente en zonas de trabajo industriales y obras de construcción donde se han contabilizado 164 fallecimientos este año, un 42%.

Campaña para reducir los accidentes laborales: Trabajos en cubiertas

Campaña para reducir los accidentes laborales: Trabajos en cubiertas

Trabajos en cubiertas: lo importante es bajar con vida, para reducir los accidentes de trabajo provocados por caídas. USO te resume su contenido

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo ha lanzado la campaña, `Trabajos en cubiertas: lo importante es bajar con vida´, con el objetivo de reducir los accidentes de trabajo provocados por caídas desde cubiertas y tejados. Estas caídas originan un elevado número de fallecimientos y lesiones graves. La campaña se dirige a empresas y trabajadores autónomos que realizan trabajos sobre cubiertas y a los titulares de los edificios que contratan estas actividades.

  • Elevada siniestralidad de los trabajos en cubiertas

El Grupo de Trabajo Construcción de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (CNSST) ha realizado un estudio en el que se constata la elevada siniestralidad laboral de los trabajos en cubiertas. Así, el estudio destaca que la mayor parte de los accidentes de trabajo en obras menores se producen por golpes tras una caída de altura. Concretamente, más del 60% de los accidentes en obras menores se originan por una caída de altura, de los cuales, y cerca de la mitad se producen desde una cubierta. En el período 2010 a junio de 2014, 80 trabajadores fallecieron o sufrieron consecuencias graves o muy graves por caída desde cubiertas.

Este mismo grupo de trabajo ha analizado también la siniestralidad en edificios ya construidos, identificando aspectos relacionados con las caídas de altura durante tareas de reparación y mantenimiento en cubiertas que se consideran críticos. Han concluido que hay una insuficiente aplicación de las medidas de seguridad, técnicas y organizativas, por lo que es necesario realizar una campaña de información y sensibilización sobre las medidas preventivas y conocimientos técnicos sobre la seguridad en trabajos en cubiertas.

Por otro lado, se ha corroborado que la mayor parte de estos accidentes tienen lugar en cubiertas no transitables, es decir, solo accesibles para personal cualificado y dotado con los equipos de protección. Por ello, se recomienda realizar comprobaciones en las Inspecciones Técnicas de los Edificios, o actuaciones equivalentes, para valorar el estado de las cubiertas de los edificios a efectos de la seguridad del personal que accede a ellas para su reparación y/o mantenimiento, así como la concesión de subvenciones para fomentar que los titulares de los edificios instalen los elementos de acceso y protecciones permanentes necesarias en las cubiertas.

En los proyectos de obra de edificaciones, se han identificado como punto crítico que en muchos de ellos no se considera la prevención de riesgos laborales a efectos de prever la seguridad frente al riesgo de caída de altura. Así, se recomienda como acciones prioritarias:

  • Incluir los principios generales de prevención en materia de seguridad y salud laboral en la elaboración del proyecto de obra.
  •  Desarrollar un estudio sobre la carga lectiva en PRL que se imparte en los distintos grados de titulaciones con atribuciones para proyectar y analizar con más detalle actuaciones concretas que se podrían plantear para mejorar esta circunstancia.
  • Desarrollar actividades de sensibilización.
  • Impulsar la revisión por parte de los inspectores de trabajo de los estudios de seguridad y salud, o en su caso estudios básicos de seguridad y salud, con el fin de comprobar que contemplan los elementos de seguridad e informaciones necesarias para los trabajos posteriores en cubiertas.

 

  • Medidas preventivas para evitar accidentes de trabajo en cubiertas

Existen distintas medidas preventivas que se pueden adoptar para evitar accidentes de trabajo en cubiertas. Para comenzar, lo ideal es que la cubierta cuente con protecciones permanentes para proteger frente a caídas y frente a rotura de los elementos frágiles que puedan existir.

Sin embargo, lo habitual es que no se disponga de protecciones permanentes. En estos casos, el contratista deberá instalar, o encargará a una empresa especializada, las protecciones colectivas temporales o permanentes, y seleccionará los EPI adecuados, cuando sean necesarios. Por lo general, se requerirán distintos tipos de protecciones para garantizar la seguridad de las personas frente al riesgo de caída tanto por el borde de la cubierta como a través de esta.

Las protecciones colectivas tienen prioridad frente al resto, por lo que la decisión de no utilizarlas debe estar justificada por cuestiones técnicas o de seguridad. Estas pueden ser:

  • Barandillas: protegen frente a caídas por el borde de la cubierta y por huecos horizontales, incluyendo traslúcidos y aberturas.
  • Redes: protegen frente a caídas por el borde y, si se sitúan sobre o bajo la cubierta, frente a caídas por rotura de la misma o de algún traslúcido.
  • Rejillas metálicas para proteger traslúcidos y aberturas.

Los sistemas de protección individual contra caídas de altura están diseñados para prevenir o detener las caídas libres. Constan de un dispositivo de prensión del cuerpo, arnés anticaídas, arnés de asiento o cinturón de sujeción y retención, que se conecta a un dispositivo de anclaje. La selección, instalación y comprobación de la resistencia del dispositivo de anclaje es compleja, por lo que debe ser realizada por personas con conocimiento técnico. Un error de elección, por ejemplo, utilizar como dispositivos de anclaje elementos de la cubierta no seguros, tales como chimeneas o antenas, o de cálculo, puede dar lugar a un accidente mortal.

Otros EPI que pueden utilizarse son: botas antideslizantes en función del material de la cubierta; casco con barboquejo que proteja de impactos y caídas de objetos, así como cualquier otro que se requiera considerando los riesgos de la tarea que se vaya a realizar.

  • Infórmate, planifica y adopta las medidas preventivas

El INSST insiste en tres puntos principales para trabajar de forma segura: información, planificación y adopción de las medidas preventivas oportunas.

La campaña `Trabajos en cubiertas: lo importante es bajar con vida´ insiste en cumplir una serie de normas básicas para evitar cualquier accidente de trabajo en cubiertas:

  • Sigue el procedimiento de trabajo establecido y conoce las características de la cubierta.
  • No trabajes solo. Cuenta con otro trabajador para que supervise tu tarea y te asista
  • Busca un medio de acceso seguro.
  • Asegúrate de que dispones de todas las protecciones necesarias contra caídas y utilízalas.
  • Confirma que la cubierta resiste el peso de las personas que accedan y el del material a utilizar.
  • No te acerques innecesariamente al borde de la cubierta o a huecos.
  • No pises directamente zonas frágiles, claraboyas o traslúcidos.
  • Delimita la zona de trabajo para evitar interferencias con otras actividades.
  • No trabajes en condiciones meteorológicas adversas.
  • Prevé cómo actuar en caso de emergencia.
  • Si se presenta alguna circunstancia imprevista que pueda suponer un peligro, notifícalo para que se adopten las medidas necesarias.

 

  • Vigilancia de los delegados de prevención

La labor de vigilancia por parte los delegados de prevención es muy importante también en los trabajos en cubiertas. Por ello, desde USO recordamos a los delegados que, dentro de sus competencias, observen y comprueben que:

  • Se proporcionan los equipos de trabajo en perfectas condiciones.
  • Se han antepuesto las medidas colectivas a las individuales.
  • Los equipos de protección individual son los que se han estipulado en la evaluación de riesgos.
  • Se ha nombrado un recurso preventivo para vigilar las tareas.
  • La planificación del trabajo a través de un procedimiento ad hoc con las tareas a realizar; quién que ejecutará los procesos; materiales a utilizar y las medidas de emergencia.
  • Realización de estudio previo sobre el tipo de cubierta; materiales de construcción; resistencia; protecciones o pasarelas; zonas traslúcidas o huecos y si se da concurrencia de actividades.
  • Se han delimitado correctamente las pausas y descansos en el procedimiento de trabajo.
  • Señalización de los riesgos de la zona de trabajo.
  • Comprobar que los trabajadores poseen el certificado médico de aptitud para trabajar en altura.
  • No se den órdenes ni instrucciones indebidas influidas por la premura en terminar las tareas de mantenimiento, conservación o reparación.
  • El trabajo no se desarrolla en condiciones meteorológicas adversas.
  • Se ha impartido la formación preventiva, teórica y práctica, suficiente. Las personas que no la hayan recibido no están autorizadas a trabajar en altura.

En caso de observar alguna deficiencia, los delegados de prevención deben ofrecer apoyo para paralizar la actividad. También deben requerir a la empresa la rápida corrección del incumplimiento.

Cerca de 2 millones de personas mueren cada año por causas relacionadas con el trabajo

Cerca de 2 millones de personas mueren cada año por causas relacionadas con el trabajo

OMS y la OIT publican un informe con estimaciones sobre enfermedades, lesiones y muertes en el lugar de trabajo.

Alrededor de dos millones de muertes al año se producen en el trabajo. Esta es una de la conclusiones que se extraen del informe realizado por la OMS y la OIT que recoge la estimaciones sobre enfermedades, lesiones y muertes en el lugar de trabajo.

El informe “Estimaciones conjuntas de la OMS y la OIT sobre la carga de morbilidad y traumatismos relacionados con el trabajo, 2000-2016: Informe de seguimiento mundial” destaca que las enfermedades y los traumatismos relacionados con el trabajo provocaron las muertes de 1,9 millones de personas en 2016.

Además, la mayoría de las muertes relacionadas con el trabajo se debieron a enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Las causas de muerte más comunes fueron la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (450.000 muertes); el accidente cerebrovascular (400.000 muertes) y la cardiopatía isquémica (350.000 muertes). Los traumatismos ocupacionales causaron el 19% de las muertes en el trabajo (360.000 muertes).

A nivel mundial, las muertes relacionadas con el trabajo se redujeron un 14% entre 2000 y 2016. Entre las causas de esta reducción pueden encontrarse la introducción de mejoras en materia de salud y seguridad en el lugar de trabajo. Pero, sin embargo, las muertes por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares por largas jornadas laborales aumentaron un 41% y un 19%, respectivamente. Esto refleja una tendencia creciente respecto de este factor de riesgo ocupacional relativamente nuevo y psicosocial.

Largas jornadas, principal factor de riesgo

La OMS y la OIT han tenido en cuenta 19 factores de riesgo ocupacional, como la exposición a largas jornadas laborales, a la contaminación del aire, a asmágenos, a sustancias carcinógenas, a riesgos ergonómicos y al ruido. Cada factor de riesgo está vinculado a un resultado sobre la salud específico, es decir, una enfermedad o lesión definida.

Las largas jornadas laborales son el riesgo principal para los trabajadores, según este informe. La exposición a largas jornadas laborales se vincula con unas 750.000 muertes en 2016. En España, el exceso de horas de trabajo fue la causa de 856 muertes, el 9,3% del total de muertes en el trabajo en 2016.

El exceso de horas de trabajo, que superan las 55 horas en algunos países, es el principal motivo de mortalidad laboral en el mundo. La OMS y la OIT defienden que para prevenir esta exposición a largas jornadas laborales se requiere un acuerdo sobre los límites máximos saludables del tiempo de trabajo.

Por otro lado, la exposición a la contaminación del aire (partículas en suspensión, gases y humos) provocó alrededor de 450.000 muertes en el trabajo. En el informe se recomienda que para reducir la exposición a la contaminación del aire en el trabajo, se deben activar medidas preventivas de control del polvo, ventilación y la utilización de los EPI.

Llamada de atención para proteger la salud y seguridad de los trabajadores

Los datos que recoge el informe conjunto de la OMS y la OIT alertan sobre las carencias existentes en cuanto a la protección de la salud de los trabajadores. Las cifras de muertes en el trabajo, de accidentes o de enfermedades profesionales deben servir como llamada de atención para que los países y empresas den a la salud y seguridad en el trabajo la importancia que merecen. Destinar recursos económicos y humanos, pero, sobre todo, proteger la salud de los trabajadores es fundamental y cada vez más necesario.

El informe recoge la necesidad de poner en marcha más medidas para garantizar lugares de trabajo más sanos, más seguros, más resilientes y más justos desde el punto de vista social. Para ello, la promoción de la salud en el lugar de trabajo y los servicios de salud ocupacional desempeñan un papel fundamental.

Desde USO instamos al Gobierno español a que refuerce con recursos económicos y humanos a Inspección de Trabajo y que se lleve a cabo una coordinación de todos los organismos implicados para que sean más eficaces en la vigilancia de las medidas de prevención. Consideramos, asimismo, totalmente necesario que se establezca un foro de debate que reúna a todas las partes afectadas en el diseño y puesta en marcha de medidas de prevención porque los datos son cada vez más alarmantes.

En Julio sigue aumentando la siniestralidad laboral

En Julio sigue aumentando la siniestralidad laboral

Tanto los accidentes de trabajo con baja como los que no generaron IT aumentan, un 20,4% y un 10,6%, respectivamente. La siniestralidad laboral sigue incrementándose.

Continúa el incremento de la siniestralidad laboral en España. De enero a julio, el número de accidentes de trabajo con baja fue 317.258 mientras que el de accidentes de trabajo sin baja fue 317.804. En total, se produjeron 635.062 accidentes de trabajo. Comparando las cifras con el mismo periodo del año anterior, los accidentes con baja experimentaron un aumento del 20,4% y del 10,6%, los accidentes sin baja.

Dentro de los accidentes con baja, se produjeron 275.901 en jornada de trabajo y 41.357, in itinere. La variación en relación al año anterior se situó en un 18,7% más para los accidentes en jornada y en el 33,3% para accidentes in itinere. Por situación profesional de los accidentes con baja, se produjeron mayoritariamente entre asalariados (297.978 accidentes).

406 muertes en el trabajo

En los siete primeros meses de 2021 la siniestralidad laboral con resultado de muerte ha descendido un 2,9%. sin embargo, estamos aún ante cifras escandalosas con 406 personas muertas en el trabajo.

De estos accidentes mortales en el trabajo, 329 se produjeron en jornada, 17 fallecimientos menos que en el mismo periodo de 2020. El resto, 77 se produjeron in itinere, 5 más que en 2020, lo que supone un aumento del 6,9%.

En todos los sectores productivos se produce un descenso de la mortalidad en el trabajo, salvo en el sector servicios, en el que se han producido un 12,9% más.

Si atendemos a la gravedad de los accidentes de trabajo en jornada de enero a julio, han aumentado hasta los 43.317 los accidentes leves (18,8%) y hasta los 197 los graves (un 10% más). En el caso de los accidentes in itinere, 471 han sido considerados como graves y 40.809 como leves, con un aumento de un 10,6% y 33,7%, en cada nivel de gravedad.

Infartos y derrames, causas de accidente de trabajo

Si atendemos a la forma o contacto en la que se produjo el accidente laboral, se puede comprobar que los registrados como infartos o derrames suponen el 38% de los mismos.

Aunque no se pueden controlar todos los factores que causan enfermedades cardiovasculares, como la edad o características hereditarias, sí se puede prevenir la aparición de las patologías promoviendo un estilo de vida saludable dentro de la empresa y controlando los factores de riesgo específicos a través de los reconocimientos médicos.

Por tanto, se debe vigilar:

  • Que la presión arterial sea la correcta. Una elevada presión arterial aumenta el riesgo de padecer infartos cerebrales y de miocardio, insuficiencia renal e insuficiencia cardíaca.
  • El colesterol: cuando las células son incapaces de absorber todo el colesterol que circula por la sangre, el sobrante se deposita en la pared de las arterias y contribuye a su progresivo estrechamiento originando la arterosclerosis.
  • El sedentarismo, que contribuye a acentuar los efectos de otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión o el colesterol.
  • El riesgo de la obesidad. Aquella que se acumula en el abdomen es la que afecta en mayor medida al corazón.
  • La frecuencia cardíaca, que debe oscilar entre 50 y 100 latidos por minuto en las personas adultas.
  • El tabaquismo acelera la frecuencia cardíaca, contrae las arterias principales y puede ocasionar alteraciones en el ritmo de los latidos del corazón.
  • La salud bucodental, tiene una relación estrecha con la salud cardiovascular.
  • La diabetes mellitus es una enfermedad que se produce cuando el páncreas no puede fabricar insulina suficiente o cuando ésta no logra actuar en el organismo porque las células no responden a su estímulo.
  • El estrés es una respuesta fisiológica del organismo frente a lo que cada uno puede considerar una agresión externa. Aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentando la necesidad de oxígeno del corazón. De la misma forma, aumenta la concentración de factores de coagulación en sangre, aumentando así el riesgo de que se forme un coágulo. Los coágulos pueden obstruir totalmente una arteria ya parcialmente obstruida por placa y ocasionar un ataque al corazón.

En USO, estamos convencidos de que los esfuerzos preventivos para reducir la siniestralidad laboral deberían pasar por monitorizar a las personas que posean más de un factor de riesgo concurrente para que se actualice una patología cardiovascular. Con el objetivo de actuar sobre las condiciones de trabajo se podría promover la implantación de un programa de salud específico, dirigido a una parte de la plantilla, a través del Comité de Seguridad y Salud.

Aumentan un 18,3% los accidentes de trabajo de enero a mayo

Aumentan un 18,3% los accidentes de trabajo de enero a mayo

De enero a mayo se produjeron un total de 447.104 accidentes, un 18,3% más que en 2020, según la estadística de accidentes de trabajo USO reclama medidas urgentes frente a la siniestralidad

Tras el ciberataque de la web del Ministerio de Trabajo, continúa la publicación, con meses de retraso, de la Estadística de Accidentes de Trabajo, que sigue plasmando un aumento constante de la siniestralidad laboral.

De enero a mayo de 2021 se han producido un total de 447.104 accidentes de trabajo, un 18,3% más que en 2020. De estos, 222.692 fueron con baja, mientras que 224.412 no generaron baja. Si se comparan estos datos con respecto a 2020, los accidentes con baja aumentaron un 23% mientras que los accidentes sin baja lo hicieron en un 14%.

Del total de accidentes de trabajo con baja, 192.805 se produjeron en jornada de trabajo y 29.887, in itinere. Los primeros se incrementaron un 21,3% y los que tuvieron lugar in itinere, un 35,4%, respectivamente, con respecto al primer semestre de 2020. 209.222 accidentes se produjeron en asalariados y 13.470 en trabajadores por cuenta propia.

Los accidentes en jornada de trabajo tanto leves como graves aumentaron en un 21,5% y un 8,5%, respectivamente. En cuanto a los accidentes in itinere, los leves experimentaron un incremento del 35,8%, mientras que en el caso de los graves este incremento fue del 9,5%.

Con el aumento de la actividad se produce un peligroso aumento de los accidentes de trabajo en jornada e in itinere al iniciarse la vuelta a la presencialidad de quienes estuvieron teletrabajando. Este fenómeno no debiera ser una consecuencia lógica, ya que si las medidas preventivas fueran las adecuadas, el aumento de la actividad no conllevaría este aumento de la siniestralidad.

Además, las principales causas de accidentes (atrapamientos, caídas en altura, aplastamientos, impactos, etc.) denotan que se produjeron por falta de evaluación y medidas de prevención, así como por la precariedad laboral, la falta de formación y los ritmos de trabajo inasumibles.

De enero a mayo de 2021, 279 trabajadores perdieron la vida en accidentes de trabajo: 225 de estos accidentes mortales se produjeron en jornada (209 hombres y 16 mujeres) y 54, en el trayecto de ida y vuelta del trabajo (47 hombres y 7 mujeres).

La mortalidad en el trabajo se redujo en este período en 9 fallecimientos, lo que supone una reducción porcentual del 3,1% respecto de 2020.

Industria manufacturera, construcción y comercio y reparaciones de vehículos son los sectores económicos con mayor incidencia de muertes en el trabajo. Por comunidades, Andalucía, Cataluña y Madrid lideran estos trágicos accidentes laborales.

A pesar de la puntual reducción de la mortalidad en este período, las cifras de muertes en el trabajo siguen siendo inasumibles. Desde USO solicitamos un Pacto de Estado para luchar contra la siniestralidad laboral y las Enfermedades Profesionales, en el que se escuche a todos los actores implicados, con pluralidad. Seguimos denunciando, al igual que lo hicimos ante el Fiscal de Siniestralidad Laboral, que el hecho de que el trabajo cueste la salud o la vida no es una prioridad, ni un problema de Estado. Lamentablemente, Administraciones y sociedad han asumido que el precio a pagar por tener trabajo puede ser tu vida.

Desde USO exigimos que, para que se pueda realizar un trabajo coordinado y efectivo, debe de invertirse y reforzarse con recursos humanos tanto a Inspección de Trabajo como a los Institutos de Salud Laboral y a la Fiscalía de Siniestralidad Laboral.

 

USO te explica cuáles son los colectivos con más riesgo de sufrir accidentes de trabajo.

USO te explica cuáles son los colectivos con más riesgo de sufrir accidentes de trabajo.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo ha publicado un informe en el que se identifican los colectivos con mayor riesgo de sufrir accidentes de trabajo. Entre ellos, asistencia en residencias, industria alimentaria y metálica y construcción.

Bajo el título “Priorización de Actividades Económicas, según Siniestralidad Total y Grave-Mortal Ajustada por la Población Afiliada”, clasifica las actividades económicas, atendiendo únicamente al índice de incidencia de Accidentes de Trabajo con baja en jornada. De esta forma se detecta, a grandes rasgos, aquellos colectivos con mayor probabilidad de sufrir accidentes en el trabajo.

Este criterio, el índice de incidencia de accidentes con baja en jornada, podría ser de especial utilidad para detectar a los grupos más vulnerables, pudiendo orientar la planificación de recursos en materia de evaluación de riesgos o vigilancia de la salud específica.

Adicionalmente, existiría un criterio de clasificación más próximo al término de eficiencia. Es decir, considerando no sólo la probabilidad de que el accidente se materialice sino también analizando dónde se encuentra el mayor número de población en riesgo de sufrirlo. Este segundo criterio que aborda la cuestión desde una doble perspectiva, sería más útil en el diseño de planes que requieran una óptima gestión de recursos que garantice la consecución de programas preventivos eficientes.

Colectivos según accidentes de trabajo en jornada y afiliados del sector

El informe del INSST se centra en priorizar las actividades económicas en función de dos parámetros: el índice de incidencia de accidentes de trabajo en jornada y el número de trabajadores que desarrollan su trabajo en una actividad concreta.

Así, en una primera clasificación se considera el total de accidentes en jornada de trabajo con baja en 2019, referidos a la totalidad de la población afiliada con la contingencia de accidente de trabajo cubierta. Las ramas prioritarias en función de la siniestralidad y la población en riesgo son:

  • Asistencia en establecimientos residenciales.
  • Industria de la alimentación.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Construcción de edificios.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.

Una segunda clasificación se realiza excluyendo del cómputo los accidentes leves lo que hace que esta segunda jerarquización se centre en los accidentes de peor repercusión (graves, muy graves y mortales). Es decir, se priorizan las actividades más peligrosas.

Las ramas prioritarias en función del impacto de la siniestralidad, gravedad y la población en riesgo son:

  • Agricultura, ganadería, caza y servicios relacionados con las mismas.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.
  • Transporte terrestre y por tubería.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Construcción de edificios.

Teniendo en cuenta la perspectiva de género, las actividades con más riesgos de sufrir accidentes laborales entre los trabajadores son:

  • Industria de la alimentación.
  • Fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo.
  • Construcción de edificios.
  • Actividades de construcción especializada.
  • Almacenamiento y actividades anexas al transporte.
  • Servicios a edificios y actividades de jardinería.

Entre las trabajadoras, las actividades con mayor probabilidad de sufrir accidentes laborales son:

  • Agricultura, ganadería, caza y servicios relacionados con las mismas.
  • Servicios a edificios y actividades de jardinería.
  • Actividades de servicios sociales sin alojamiento.
  • Industria de la alimentación.
  • Servicios de alojamiento.
  • Asistencia en establecimientos residenciales.
  • Actividades relacionadas con el empleo.

Desde USO pedimos que las campañas orientadas a disminuir los accidentes de trabajo estén coordinadas y diseñadas para actuar sobre el factor humano, menos modificable que el técnico, que produce el accidente. Actuando sobre las personas adecuadas se podrá ahorrar en los efectos y en los costes directos e indirectos que produce la incapacidad.