Las denuncias de violencia de género caen  a causa de la crisis sanitaria y el confinamiento

Las denuncias de violencia de género caen a causa de la crisis sanitaria y el confinamiento

Durante el año 2020 se han tramitado un 10,31% menos de denuncias por violencia de género en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer. Según los datos del CGPJ, se presentaron un total de 150.785 denuncias en estos juzgados. Son 17.325 denuncias menos que en 2019.

Tanto las vías de denuncia como el número en las órdenes de protección solicitadas se han mantenido en proporción a las cifras de 2019. Siete de cada 10 denuncias las presentaron las víctimas, y se acordaron el 70,52% de las órdenes de protección solicitadas. En 73 de cada 100 casos, la sentencia fue condenatoria para el agresor. En 2019, en 71 de cada 100.

El número total de víctimas de la violencia machista también disminuyó en 2020, siendo de 145.731, es decir, 15.647 víctimas menos que en 2019. Supone un descenso de un 9,69%.

Desde 2009 se han presentado 1.708.524 denuncias y se han registrado 1.280.998 víctimas.

El año pasado fueron asesinadas 45 mujeres, según las estadísticas oficiales. A 10 de marzo de 2021, han sido asesinadas 5 mujeres, cuatro de ellas en Madrid, y una en el País Vasco. Desde 2003, son 1.083 mujeres víctimas mortales de la violencia de género.

Órdenes de protección

También descendió el número de órdenes de protección, en un 11,94%, y el de mujeres que se acogieron a la dispensa del deber de declarar, que bajó un 12,66%.

Se mantuvo el porcentaje de órdenes de protección concedidas en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer con apenas variación (70,52% en 2020) y manteniéndose en el 77% en los juzgados de guardia.

En más de la mitad de las solicitudes de protección, se mantenía la relación de pareja (cónyuge o relación afectiva).

De las 41.568 sentencias dictadas en 2020, tanto en los juzgados de Violencia sobre la Mujer, de lo Penal y las Audiencias provinciales, el 73,01% fueron condenatorias. Son 2,47 puntos más que en 2019, confirmando la línea ascendente en este dato.

Menores, delitos y denuncias por comunidades autónomas

En 2020, el número de víctimas menores tuteladas ha sido de 261. Y se han decretado 609 órdenes y medidas de protección por los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, para mujeres menores de edad. No tenemos el dato de 2019, ya que es un indicador que comenzó a registrarse en el tercer trimestre de 2020.

En cuanto a los delitos instruidos en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, por lesiones y malos tratos en 2020, han caído un 9,09%, alcanzando el total de 106.131.

Las denuncias por violencia de género en este año 2020 han disminuido en todas las comunidades autónomas. Por encima de la disminución media de denuncias están Aragón (-22,79%); Cantabria (-16,77%); Madrid (-14,15%) y Cataluña (-11,02%). Por debajo, el resto de comunidades autónomas: Illes Balears (-10,09%); Extremadura (-9,99%); País Vasco (-9,71%); Castilla y León (-9,68%); Andalucía (-9,32%); Canarias (-8,79%); Castilla-La Mancha (-8,43%); Asturias (-8,27%); Comunitat Valenciana (-8,27%); Navarra (-8,23%); Galicia (-7,68%); La Rioja (-6,57%) y Murcia, con una disminución del -5.03%.

Por otro lado, en los 82 Juzgados de Menores de toda España se han enjuiciado a 256 menores por delitos de violencia de género. Supone un 17,94% menos que en 2019. De estos casos el 94% han tenido una imposición de medidas, que se equipara a una sentencia condenatoria.

Medidas necesarias para seguir luchando contra la violencia de género

La principal causa de estos descensos en los principales indicadores de violencia de género fue la crisis sanitaria provocada por el covid-19, y se notó, sobre todo, en los meses de confinamiento.

USO considera que se deben seguir trabajando en medidas que permitan un sistema de seguimiento de los casos desde los Ayuntamientos, una vez flexibilizadas las medidas de movilidad, pero que en algunos territorios siguen siendo restrictivas.

También siguen siendo necesarias campañas de sensibilización, educación, y movilización. No se puede retroceder ni un centímetro en esta lucha contra la mayor de las violencias, que es la violencia contra las mujeres en España y en el mundo.

Además, pueden implementarse infraestructuras de urgencia, de asistencia integral, mejorar la situación de los centros de acogida, que permitan por ejemplo que la mujer pueda ser acogida con sus hijos e hijas independientemente de su edad -a partir de los 12 años no pueden estar con ellas en el centro-. Estas son tareas pendientes que no pueden desaparecer de la agenda política.

Ley 1/2021, de 24 de marzo, de medidas urgentes en materia de protección y asistencia a las víctimas de violencia de género

Ante la inviabilidad de gestión, el Gobierno ha visto la necesidad de dar respuesta a las necesidades de protección de las víctimas de violencia de género. Esta Ley, que entró en vigor el 26 de marzo, adopta una serie de medidas destinadas al mantenimiento y adaptación de los servicios de asistencia integral y protección, estableciendo medidas organizativas para garantizar el adecuado funcionamiento de los servicios destinados a su protección, así como la adaptación de las modalidades de prestación de los mismos a las circunstancias excepcionales a las que se ve sometida la ciudadanía durante estos días.

De no mediar una urgente modificación normativa, una vez que se celebre la Conferencia Sectorial de Igualdad, los fondos del Pacto de Estado para 2020 no podrían transferirse de forma efectiva pues se descontarían los remanentes de los fondos transferidos en los ejercicios anteriores que no hubieran sido comprometidos. Para evitar ese descuento, se facilitará la ejecución de los fondos transferidos en los últimos trimestres del año, y se establece la necesidad de celebrar cuanto antes la Conferencia Sectorial de Igualdad, en la que se formalice la distribución de los fondos para 2020.

Medidas para garantizar el funcionamiento de los servicios de asistencia y protección integral a las víctimas de violencia de género

Se declaran servicios esenciales los servicios de información y asesoramiento jurídico 24 horas, telefónica y en línea; los servicios de teleasistencia y asistencia integral de las víctimas de violencia de género, a las mujeres y a sus hijos e hijas; los servicios de acogida a víctimas de violencia de género y otras formas de violencia contra las mujeres y el sistema de seguimiento por medios telemáticos del cumplimiento de las medidas cautelares y penas de prohibición de aproximación en materia de violencia de género.

Respecto de las medidas relativas al personal que presta servicios de asistencia social integral a víctimas que se deban prestar de forma presencial, se establece que se deben seguir las medidas de protección recomendadas por el Ministerio de Sanidad. Las Administraciones Públicas competentes y las empresas proveedoras de servicios tienen el deber de dotar a las personas trabajadoras de los equipamientos de protección individual.

También, para prevenir los impactos que el aislamiento domiciliario pueda tener en el incremento de casos de violencia de género y facilitar el acceso a los servicios de asistencia social integral, se elaborarán las oportunas campañas de concienciación.

Medidas urgentes para favorecer la ejecución de los fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género por las comunidades autónomas

Se prevé en la Ley la excepción de la aplicación de la regla Sexta del artículo 86.2 de la Ley 47/2003, de 26 de noviembre, para los fondos destinados a la financiación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Su objetivo es asegurar la implementación y prestación continuada durante los cinco años de vigencia del Pacto de Estado de los servicios de asistencia y protección de las víctimas de violencia de género.

Se habilita la financiación de los servicios puestos en marcha por las comunidades autónomas, para hacer frente a las necesidades en materia de violencia de género derivadas de la declaración del estado de alarma. Además, se garantiza una atención integral a víctimas de trata con fines de explotación sexual, que se hayan detectado durante el confinamiento; se reforzará la vigilancia a través de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y cuerpos autonómicos y se facilitará alojamiento alternativo y asistencia sanitaria y social a las víctimas que hayan contraído el covid-19.

Finalmente, el texto se cierra con una disposición transitoria que regula la aplicación de la excepción a la regla Sexta del artículo 86.2 de la Ley 47/2003, de 26 de noviembre, a los remanentes no comprometidos correspondientes al ejercicio presupuestario del año 2019.

Las nuevas tecnologías y las redes sociales se han convertido en una extensión del acoso sexual y la violencia de género a través de figuras como ciberacoso, stalking, sextortion, doxing y otras

Las nuevas tecnologías y las redes sociales se han convertido en una extensión del acoso sexual y la violencia de género a través de figuras como ciberacoso, stalking, sextortion, doxing y otras

Las redes sociales, aplicaciones, mensajería y otro tipo de usos de las nuevas tecnologías han desarrollado una peligrosa vertiente con instrumento para ejercer violencia de género y todo tipo de acoso, especialmente a mujeres y menores.

Las redes sociales se han convertido en vidas paralelas en las que parece que existe inmunidad para poder insultar, denigrar, amenazar y acosar, especialmente utilizando el sexo en sus diferentes vertientes. Existen diversas formas de lo que empieza a llamarse ciberviolencia contra mujeres y niñas. Algunas de ellas se ejercen también contra niños:

  • el ciberacoso o stalking.
  • la pornografía no consentida o “venganza pornográfica”.
  • tildar de prostituta.
  • la pornografía no solicitada.
  • la extorsión sexual.
  • las amenazas de violación y de muerte.
  • el doxing que consiste en reunir y difundir públicamente datos privados de alguien por internet, suplantar la personalidad de alguien en redes, crear perfiles falsos para desacreditar a alguien, etc.

Los datos siguen siendo escasos y es difícil saber el porcentaje de víctimas de la ciber violencia, muchas de estas situaciones siguen si ser delitos.

El ciberacoso o ciberviolencia entre parejas y exparejas

De este tipo de violencia, sabemos más cuando se da entre las parejas o exparejas. En muchas ocasiones, debido a que se da como extensión de un caso ya abierto por violencia “en la vida real”. En los procesos de violencia de género, una de las medidas de protección es que el agresor no mantenga contacto con la víctima por ningún medio: tampoco electrónico o por teléfono. Las formas de violencia en esta situaciones suelen darse a través de la tecnología mediante el ciberhostigamiento, el ciberacoso y la pornografía no consentida.

El control por parte de una pareja o expareja; el acoso sexual anónimo; la distribución de imágenes de contenido sexual o degradante; la creación de perfiles falsos de las víctimas; el cotilleo cibernético que puede hundir la reputación de alguien; e incluso el jaqueo de las comunicaciones son algunas de las formas que está adoptando la violencia hacia mujeres y niñas. Basta con revisar algunos grupos de WhatsApp para darnos cuenta que la violencia hacia las mujeres es algo “normal”.

Qué es el ciberacoso

El ciberacoso sería el delito que se comete a través de internet o medio electrónicos. En estos tiempos, principalmente a través del teléfono móvil. Estos delitos no aparecen en el Código Penal hasta su reforma de 2015. Por tanto, están tipificados como delito desde tiempos muy recientes. Antes, el acosador podía no obstante ser perseguido por otros delitos que se cometen al realizar el acoso, como son injurias, calumnias, coacciones o amenazas.

De este delito marco se derivan otros dos, que son el ciberacoso sexual y el ciberbullying. Estas son figuras reguladas ya en nuestra legislación.

El ciberacoso o stalking

El delito de ciberacoso o stalking se encuentra regulado en el artículo 172 ter a partir de 2015. Se imponen penas que pueden ir desde los 3 meses a 2 años de prisión, o multa de 6 a 24 meses. Si la víctima es especialmente vulnerable por razón edad, enfermedad, o situación, la pena será de 6 meses a 2 años de prisión.

Cuando el acoso se dé entre cónyuges o parejas afectivas, aun sin convivencia, o descendiente, ascendiente, hermano/a, o menores o personas con discapacidad, o cualquiera otra persona integrada en el núcleo de convivencia familiar, la pena será de 1 año a 2 años de prisión, o trabajos en beneficio de la comunidad de 60 a 120 días.

Será castigada la persona que acose a otra de forma insistente y reiterada, y sin estar legítimamente autorizado, con alguna de las conductas siguientes, alterando gravemente el desarrollo de la vida cotidiana de la persona acosada:

  • Vigilar, perseguir o buscar su cercanía física.
  • Establecer o intentar establecer contacto con ella a través de cualquier medio de comunicación, o por medio de terceras personas.
  • Adquirir productos o mercancías, o contratar servicios, mediante el uso indebido de datos personales. O hacer que terceras personas se pongan en contacto con ella.
  • Atentar contra la libertad o contra su patrimonio; o contra la libertad o patrimonio de otra persona próxima a ella.

Ciberacoso en el ámbito de la pareja o expareja

Estas situaciones son comunes en los casos de violencia entre parejas y exparejas. Por ello, una de las medidas de protección es la prohibición de comunicaciones por cualquier medio, lo que incluye las redes sociales, el móvil e internet. Es común también que se dé en cuentas de influencers, con millones de seguidores en redes sociales. Los insultos, humillaciones y amenazas a ellas, y a sus familias son diarios.

El ciberacoso es un crimen que afecta principalmente a las mujeres y jóvenes. Se calcula que un 18% de las niñas ya fueron víctimas de algún tipo de ciberacoso antes de cumplir los 16 años. En España, según datos recogidos en el INE en su Estadística de Violencia Doméstica y de Género de 2018, hubo un aumento de denuncias por ciberacoso en chicas menores de 18 años (18,7%).

Sexting o delito de ciberacoso sexual

El delito de ciberacoso sexual se encuentra regulado en el artículo 197.7 del Código Penal. Se castigará con 3 meses a 1 año de prisión o multa de 6 a 12 meses.

La pena se agravará; es decir, se impondrá en su mitad superior, cuando los hechos hubieran sido cometidos por el cónyuge o por persona que esté o haya estado unida a él por análoga relación de afectividad, aun sin convivencia. También si la víctima fuera menor de edad o una persona con discapacidad necesitada de especial protección, o si los hechos se hubieran cometido con una finalidad lucrativa.

El delito sanciona a cualquier persona que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda (envíe), a terceras imágenes (fotos) o grabaciones audiovisuales (vídeos, gifs…), de aquella que hubiera obtenido con su consentimiento en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal de esa persona.

¿Quién padece mayoritariamente el sexting?

Según datos recogidos por la ONG Save the Children en un informe al respecto de 2019, este delito “suele ocurrir a los 14 años por primera vez y la persona que con más frecuencia lo provoca es la chica o chico con quien salían”. Por su parte, el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España, Inteco, refleja que las víctimas que prevalecen son las chicas. Los chicos, en el otro lado, son los que mayoritariamente lo difunden.

Algunos casos de sexting pueden ser:

  • Sextortion o sextorsión. Se utilizan imágenes íntimas, tanto vídeos como fotos, para chantajear a una persona. Se la amenaza con difundirlas si no se obtiene alguna contrapartida: dinero, favores sexuales, ventajas profesionales, etc.
  • Slutshamming o tildar de prostituta. Es la práctica de criticar y/o culpabilizar a mujeres y niñas por portarse de una manera que algunos perciben como promiscua o fuera de los roles tradicionales de género. En los medios electrónicos, ese tipo de violencia puede ocurrir a través de las redes sociales e incluso ir asociada a la “venganza pornográfica”.

Pornografía no consentida, ciberexplotación o “venganza pornográfica”

Esta supone la distribución a través de internet, redes sociales, mensajes… de fotografías o vídeos sexualmente explícitos sin el consentimiento de la persona que aparece en las imágenes. El autor de estos actos suele ser una expareja que había obtenido las imágenes o los vídeos en el transcurso de la relación y que, con ellos, se propone avergonzar y humillar públicamente a la víctima como venganza por haber puesto fin a esa relación. No obstante, los autores no son necesariamente parejas o exparejas, y el motivo no siempre es la venganza.

Las imágenes también pueden obtenerse mediante la intrusión fraudulenta en el ordenador, en las cuentas de redes sociales o en el teléfono de la víctima. Y puede que pretenda infligir un daño efectivo en la vida de esta en el “mundo real”, como conseguir que despidan a la víctima de su trabajo, por ejemplo.

9 de cada 10 personas que sufren “venganza pornográfica” son mujeres

Según el estudio del Instituto Europeo de la Igualdad de Género, “La ciberviolencia contra mujeres y niñas”, de 2019, “hasta el 90% de las víctimas de la práctica de la venganza pornográfica son mujeres. Y la cifra de casos va en aumento”.

También se detecta un crecimiento en el número de sitios web dedicados a compartir actos de venganza pornográfica. En ellos, los usuarios pueden publicar imágenes, además de datos personales como la dirección de la víctima y la empresa donde trabaja, así como enlaces a perfiles en línea. Muchas de estas situaciones acaban con el suicido de la víctima. Es imprescindible que, si conoces un sitio de este tipo, aunque no seas víctima del delito, denuncies formalmente ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que también tramitan las denuncias on-line.

El estudio europeo señala otra tendencia con efectos devastadores para las víctimas: consiste en la retransmisión en directo de incidentes de agresión sexual y violación a través de las redes sociales. Uno de estos casos dio la vuelta al mundo en 2017. Ocurrió en Estados Unidos, y una menor retrasmitió en directo la violación de su amiga a través de una famosa red social en vivo. No solo obligó a revisar cláusulas legales, sino que puso sobre la mesa el debate de hasta dónde podemos permitir que llegue el poder de las redes sociales.

El ciberacoso sexual a menores o grooming

El ciberacoso sexual a menores, también llamado grooming, está regulado en el artículo 183 ter Código Penal.

La pena de prisión por contactar con menores de 16 años a través de la tecnología por medios como internet o el teléfono móvil con la intención de cometer cualquier delito de abuso sexual y/o pornografía infantil es de entre 1 y 3 años o una multa de 12 a 24 meses, más la suma del resto de delitos cometidos. Las penas se impondrán en su mitad superior si el acercamiento se obtiene mediante coacción, intimidación o engaño.

Contactar con un menor de 16 años y embaucarlo para obtener material pornográfico, u observar imágenes pornográficas donde aparezcan menores, se castiga con 6 meses de prisión.

Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado llevaban tiempo persiguiendo este tipo de comportamientos de adultos haciéndose pasar por menores para después cometer agresiones o abusos de carácter sexual a sus víctimas en la cita concertada hasta antes de que estuviera castigado por el Código Penal.

Datos recogidos por Save the Children en 2019 muestran que el 49,18% de las veces son las personas desconocidas quienes más abusan de esta práctica. También muestran que la edad media en la que más se sufre este acoso es 15 años.

Ciberbullying o ciberacoso en el ámbito escolar

Es un tipo de ciberacoso que se está desarrollando al mismo tiempo que avanzan las nuevas tecnologías y las formas de comunicación entre jóvenes menores. Y son por desgracia cada vez más comunes en el ámbito escolar. Según el III Estudio sobre Acoso Escolar realizado por la Mutua Madrileña y la Fundación ANAR, desde 2017 dos terceras partes de las víctimas del ciberbullying son mujeres. La edad media de la víctima recogida en el informe es de 13,5 años.

Muchas veces, este tipo de ciberacoso se ignora o se deja pasar y no se denuncia hasta que ocurren tragedias, como el suicidio de las víctimas. La prevención y persecución del bullying en los colegios debe ser prioritario: deben existir protocolos antibullying para proteger a los menores ante el mínimo indicio de acoso escolar y procurarles un ambiente seguro.

Qué hacer ante situaciones de ciberacoso u otro tipo de bullying

  1. Si se es menor, lo principal es contarlo a un familiar adulto. Son los que más van a ayudar.
  2. Recoger y mantener todas las pruebas posibles, como las capturas de los mensajes o los correos electrónicos por desagradables que sean para que puedan demostrar el acoso, la violencia, el chantaje, o los insultos, recibidos.
  3. Proteger las cuentas de desconocidos y evitar enviar contenido que puedan comprometer la dignidad de la persona.
  4. Vigilar los juegos on-line de los menores, son medios desconocidos a los que pueden acceder cualquier tipo de persona.
  5. Bloquear, ignorar las provocaciones del acosador y denunciar este comportamiento.

El control del móvil como control de la víctima

En la encuesta que USO realizó para la campaña #NoControles para el 25N de 2019, los resultados obtenidos revelaron que el 1% de los españoles justificaría cualquier tipo de violencia física o verbal contra su pareja en el caso de no querer mostrarle los mensajes del móvil o de sus redes sociales. El 18% de los encuestados afirmaba que debía saber las contraseñas de las redes sociales; y el 4%, que era una obligación mostrar los mensajes.

Aplicaciones como WhatsApp pueden ser medios para ejecutar cualquier tipo de violencia: a través de mensajes violentos, el control de la hora de envío, la exigencia de una respuesta inmediata, etc.

“Dejar en visto” también es un tipo de violencia psicológica en las relaciones tóxicas: la persona que lo envía y exige una respuesta inmediata, controlando de forma enfermiza a la otra persona; enviando mensajes insistentes hasta obtener una respuesta o, incluso, no responder a los mensajes para angustiar y maltratar a la otra persona.

A pesar de no haber golpes físicos, la víctima vive atemorizada por el control que ejerce su pareja desde el teléfono.

Este tipo de violencia se encuentra en la red. Internet es un arma al alcance de todos. Y en ella puede elegirse fomentar la violencia hacia las mujeres, niñas y niños. O, por el contrario, no tolerar, no enviar ni compartir, información que perjudique la integridad y dignidad de las víctimas. Denigrar a una persona no es gracioso, es delito. También cuando “solo” estamos compartiendo, no creando. Estamos colaborando a que el daño sea cada vez mayor.

La Fiscalía General del Estado ante la violencia de género a través de las redes sociales y otras tecnologías

La violencia de género es una gran lacra a nivel mundial, que atenta contra los derechos humanos. Es fundamental reconocer y rechazar todas estas prácticas de violencia que se ejerce contra las mujeres y niñas.

La Fiscalía General del Estado señala que “la irrupción de las nuevas tecnologías, TIC, incide directamente en nuevas manifestaciones de violencia, en cuanto que algunas herramientas digitales, amparándose en el anonimato, facilitan su ejercicio sobre las adolescentes con un efecto multiplicador muy dañino.

La evidencia de que las relaciones afectivas comienzan cada vez más precozmente sin convivencia y sin un proyecto en común y su desarrollo online de corta duración pero gran intensidad, nos enfrentan a múltiples y variadas situaciones de dominio, control y maltrato psicológico y físico del varón sobre la mujer –alimentadas por los estereotipos e ideas sexistas que circulan por las redes–, que constituyen la esencia de la VG, pero que difícilmente pue-den incluirse en el concepto de relación afectiva que exige nuestro CP. Ello impide incardinarlas en los tipos penales específicos que, por tanto, requieren una inmediata acomodación a esta nueva realidad social, estableciendo además sistemas eficaces de protección a las víctimas como las retiradas de contenidos o el bloqueo de páginas web”.

Caen las denuncias por violencia de género en el tercer trimestre de 2020

Caen las denuncias por violencia de género en el tercer trimestre de 2020

Desde 2009 hasta el tercer trimestre de 2020 se han tramitado 1.671.354 denuncias en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer. En lo que va de año se han presentado 113.615 denuncias en estos juzgados, según los datos del Consejo General del Poder Judicial.

Del total de denuncias en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, en los meses de julio, agosto y septiembre, asciende a 42.854. Son 2.268 denuncias menos que en el mismo periodo de 2019, un 5,03% de disminución.

Teniendo en cuenta las denuncias del segundo trimestre de 2020, coincidiendo con el confinamiento los meses de abril, mayo y junio, y las presentadas después del confinamiento se dio un aumento de las denuncias de 8.278, suponiendo un incremento del 23,94%. “Este dato confirma la dificultad con la que se encontraron las mujeres para la presentación de denuncias durante el periodo de confinamiento, el repunte de las mismas una vez finalizadas las limitaciones de movimiento, y el caos judicial que también se produjo durante el confinamiento”, apunta Dulce Moreno, secretaria de Formación Sindical e Igualdad de USO.

USO considera que deben tomarse en cuenta futuras medidas para hacer frente a los efectos que pudiera tener la pandemia, teniendo en cuenta la perspectiva de género, creando por ejemplo un sistema de seguimiento desde los Ayuntamientos, mejorar las vías de presentación de la denuncia, campañas de información para saber cómo se presenta una denuncia y los medios de prueba, y mayor difusión sobre la existencia de otras vías de denunciar la situación que permiten la protección de la mujer. Además, pueden implementarse infraestructuras de urgencia para traslados, mejorar la situación de los centros de acogida, que permitan por ejemplo que la mujer pueda ser acogida con sus hijos e hijas independientemente de su edad -a partir de los 12 años no pueden estar con ellas en el centro-, hacer que la burocracia a la que se enfrenta una mujer que decide denunciar sea más sencilla o campañas informativas a nivel nacional de las vías de salida en caso de confinamiento.

Evolución de las denuncias de violencia de género en 2020

El número de víctimas en los meses de julio, agosto y septiembre, ascendió a 41.513, con 1.862 víctimas menos que en el mismo periodo de 2019. Estos datos suponen un 4,29% de reducción.

En cuanto a las víctimas registradas en el segundo trimestre de 2020, coincidiendo con el confinamiento los meses de abril, mayo y junio, y las presentadas después del confinamiento, en los meses de julio, agosto y septiembre, se dio un aumento en el número de víctimas de 8.175, lo que supone un incremento del 24,52%

USO Servicios contra la violencia machista

USO Servicios contra la violencia machista

La Federación de Servicios de USO comprometida con la campaña del 25 N, Día Internacional Contra la Violencia a las Mujeres, se suma a la misma, con la elaboración y difusión de un vídeo realizado desde la secretaría de Igualdad de la federación.

Este día,  se conmemora anualmente para denunciar la violencia que se ejerce sobre las mujeres en todo el mundo.

Estos actos se inician por el movimiento feminista latinoamericano en 1981 en conmemoración a la fecha en la que fueron asesinadas, en 1960, las tres hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), en República Dominicana. En 1999 la jornada de reivindicación fue asumida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 54/134 el 17 de diciembre de 1999, entendiendo por violencia contra la mujer «todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada,» e invitando a gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales a convocar actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública sobre el problema de la violencia contra las mujeres.

La violencia contra las mujeres encuentra su origen en la falta de equidad en las relaciones entre hombres y mujeres en diferentes ámbitos y en la discriminación persistente hacia las mujeres. ​ Se trata de un problema social presente tanto en el ámbito doméstico, público o laboral, en diferentes vertientes: física, sexual, psicológica, económica, cultural y otras, y afecta a las mujeres desde el nacimiento hasta las mujeres de edad avanzada.

La forma más visible de violencia experimentada por mujeres a nivel mundial es la violencia física, lo que incluye mujeres golpeadas, obligadas a tener relaciones sexuales o víctimas de alguna otra forma de abuso. Entre las formas cotidianas de violencia contra las mujeres se encuentran también, entre otros, el tráfico de mujeres, la mutilación genital femenina y la violencia sexual en los conflictos bélicos.

Hasta el 70 por ciento de las mujeres experimentan violencia en el transcurso de su vida, datos vergonzosos en pleno siglo XXI.

 

25N Manifiesto. Que la pandemia no nos silencie

25N Manifiesto. Que la pandemia no nos silencie

Hoy, 25N, se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Han sido asesinadas 41 mujeres en lo que llevamos de año

Desde 2003, año en que se empezó a contabilizar este tipo de asesinatos, 1.070 mujeres han sido asesinadas y, desde 2013, han matado a 37 menores.

En la situación sanitaria actual que nos encontramos, queremos recordar a todas estas víctimas de la violencia machista y a las que no están en este contador pero la siguen sufriendo a diario. En estos momentos, más que nunca, necesitamos que la sociedad al completo deje de mirar hacia otro lado; que la difícil situación actual no nos silencie; que, ante cualquier acto de violencia contra la mujer que observemos en nuestro centro de trabajo, edificio, en nuestro barrio, etc., tratemos de frenarlo presentando denuncia ante las autoridades competentes. En estos casos, una llamada puede salvar vidas.

MANIFIESTO 25N

25N: USO analiza los efectos del confinamiento sobre la violencia de género

25N: USO analiza los efectos del confinamiento sobre la violencia de género

El estado de alarma encerró a las víctimas de violencia con su agresor e hizo del confinamiento una doble cárcel para miles de mujeres en España. Por ello, muchos de los indicadores de ayuda se dispararon durante esos meses. Las ayudas a las que podían tener acceso en un escenario de mayor control aún que en su vida cotidiana.

El teléfono, una creciente llamada de socorro desde el confinamiento

El teléfono 016, la línea habilitada para las denuncias de violencia de género, ha multiplicado sus usuarias. Así, al finalizar el tercer trimestre de 2020, el 016 ya había recibido casi tantas llamadas como en todo 2019. El año pasado, se contabilizaron 68.714 peticiones de ayuda a la línea. A 30 de septiembre de 2020, ya eran 63.437, 12.165 más que en la misma fecha del año anterior.

Una comparativa aún más gráfica es la que podemos hacer por incidencia mensual: las llamadas subieron un 23,1%. En 2019, la media de las que se recibieron cada mes fue de 5.726. En este año de pandemia, son 7.049.

Las llamadas al 016 llevaban una línea descendente desde el pico de la década, marcado en 2016. Sin embargo, el teléfono ha sido durante el estado de alarma el único altavoz al que tenían acceso las víctimas que pasaron el confinamiento con sus agresores.

Más de dos tercios de las llamadas, el 68%, las hacen las propias víctimas. Una cuarta parte proceden de familiares o allegados que ayudan a denunciar.