Un año de pandemia. Trabajadores esenciales en la calle frente al  covid

Un año de pandemia. Trabajadores esenciales en la calle frente al covid

Cuando el covid-19 transformó la normalidad a la que estábamos acostumbrados, también cambió el día a día de muchos trabajadores esenciales que desarrollan su labor en la calle. Es el caso de conductores de transporte de viajeros, limpieza viaria y Policía Local que tuvieron que continuar con su trabajo con la incertidumbre y el miedo de los primeros días y que, a día de hoy, siguen en primera línea.

Recopilamos los testimonios de nuestros delegados al frente de distintos servicios para la ciudadanía que no pudieron parar hace un año. Estos trabajadores actualmente se enfrentan a la “nueva normalidad” del covid dando lo mejor de sí.

El transporte de viajeros no paró

Jon Alcántara es conductor de autobuses en Bizkaia. Su actividad laboral no se vio paralizada por la pandemia. Al contrario, formó parte del grupo de trabajadores esenciales cuando se decretó el estado de alarma, y no ha dejado de acudir a su puesto de trabajo.

Aunque actualmente se conocen las medidas necesarias para reducir los contagios, Alcántara nos recuerda que el 13 de marzo del año pasado, la situación era complicada. “Al principio todo era un poco caótico, porque la información que se daba era contradictoria. En primer lugar se decía a los conductores que no hacía falta llevar mascarilla, incluso desde la empresa se aconsejó a un compañero que se la quitara, ya que estaba creando un estado de alarma entre los viajeros”, recuerda.

El temor entre los viajeros era la tónica de esos primeros días. Había mucho miedo al contagio. Los viajeros tomaron muchas precauciones. Al poco tiempo llegaron las mascarillas y el gel hidro alcohólico, pero la incertidumbre seguía ahí. “El volumen de viajeros bajó bastante, ya que a las restricciones de movilidad se le sumaba el aumento en el uso de vehículo propio por el temor al contagio”, explica Alcántara, pero ellos, los trabajadores esenciales frente al covid-19 tenían que seguir en primera línea.

Tras los primeros días, se comenzaron a tomar medidas desde la Diputación de Bizkaia, como la desinfección de los vehículos al final de recorrido, la eliminación del pago en efectivo o regular la entrada y salida de viajeros por la puerta trasera, así como la instalación de elementos de separación junto a la cabina de los conductores.

Continúan las medidas de protección un año después

Alcántara nos explica que, en estos momentos, el volumen de viajeros ha subido y las medidas de protección continúan. “Nos han puesto una mampara en el puesto de conducción, aunque en algunos vehículos estas mamparas no son muy idóneas por el tema de reflejos y nos impiden la visión del espejo exterior derecho. Hemos denunciado esta situación a Inspección de Trabajo y la Diputación ha anunciado que van a tomar medidas”, nos explica.

Además, los trabajadores reciben mascarillas FPP2 o NK95. “Nos están dando 7 mascarillas para todo el mes de trabajo, y creemos que son insuficientes”, expone Alcántara.

En cuanto al ritmo de vacunación, Alcántara es crítico. “La vacunación en Bizkaia va muy lenta. Antes de vacunarnos a nuestro colectivo están los compañeros del transporte sanitario, que están en primera línea y han tenido que ir a unos paros para exigir que se les vacune cuanto antes”, reivindica Alcántara-

Trabajadores de limpieza viaria, desinfectando las calles durante la pandemia de covid

Los trabajadores de limpieza viaria también fueron esenciales frente al covid cuando la pandemia irrumpió en nuestras vidas. Ellos también tuvieron que dar lo mejor de sí mismos en los inicios más duros.

Es el caso de Rosa María Carrera, delegada de USO en ESMASA Alcorcón. Echa la vista atrás y se confiesa muy orgullosa de cómo toda la plantilla no tuvo problema en adaptar su trabajo y hacer lo que correspondía en ese momento, que era desinfectar las calles. “Cambió un poco la forma de trabajar, porque el trabajo se enfocó a la desinfección. La carga de trabajo aumentó pero respondimos por todos nosotros y por los compañeros que no pudieron acompañarnos en ese trabajo por ser personal de riesgo”, relata Carrera.

Rosa confiesa que el miedo estaba presente en algunos momentos, pero en otros no tanto. El inicio de la desescalada fue complicado porque al comenzar la salida de los ciudadanos de las casas “aunque parecíamos esenciales, también parecía que no existíamos, porque algunos vecinos no cumplían las medidas de seguridad”, apunta la delegada de USO en ESMASA, aunque reconoce que por parte de la empresa se entregaron en todo momento los EPI y el material necesario, al inicio y en la actualidad.

Tras los primeros meses, poco a poco ha ido volviendo la normalidad a su trabajo. “Hemos vuelto a realizar nuestras labores normales, y la desinfección se ha repartido entre trabajadores que se han contratado en especial para ello”, explica Carrera.

Un año después, la plantilla de ESMASA en Alcorcón continúa con su trabajo, con todos los materiales y equipos de protección que requieren, pero sí reclaman que sean considerados colectivo prioritario para su vacunación al desarrollar el trabajo al aire libre y estar en contacto con toda clase de residuo orgánico, como las mascarillas.

Policía Local, trabajando duro desde el inicio de la pandemia

Jorge Rayón es agente de Policía local en la localidad cántabra de Comillas, otro de los colectivos de trabajadores que siguieron trabajando a pesar del covid-19. Durante los meses de marzo y abril del pasado año no solo tuvo que seguir en su puesto de trabajo, sino que para poder realizar su servicio correctamente vio como su turno laboral pasó de 7 a 14 horas.

“La situación laboral cambió completamente en esas fechas. Pasamos de hacer turnos de 7 a 14 horas. Este Cuerpo de Policía Local tiene una plantilla pequeña de 5 agentes y lo que se hizo fue hacer dos grupos para estar siempre con el mismo compañero y así limitar los contactos”, recuerda Rayón. Reconoce que desde el inicio, no les ha faltada material de autoprotección como sí han sufrido otros cuerpos.

Su trabajo, fundamentalmente en contacto con los ciudadanos, ha ido transformándose desde el inicio de la pandemia. A pesar del miedo inicial de la ciudadanía, reconoce que “a medida que ha pasado el tiempo, las personas se han relajado bastante. La prueba la tuvimos en verano. Comillas fue una las localidades más visitadas de España. Y veías a las personas, jóvenes y mayores, como si no pasara nada, como si la pandemia ya se hubiera acabado”, critica Rayón.

Actualmente, el trabajo ha aumentado respecto a otros años anteriores, “ya que hay que hacer que se cumplan las medidas sanitarias vigentes en cada momento”.

El estado de alarma cambió nuestras vidas hace un año

El estado de alarma cambió nuestras vidas hace un año

Cuando el 14 de marzo del año pasado toda España se congregó frente a la televisión, como no ocurría desde hacía años, para escuchar al mismo tiempo un mensaje institucional, no podíamos imaginarnos que tres palabras, «estado de alarma», nos cambiarían la vida y seguirían en nuestro día a día un año después. La vida de todos dio un vuelco y vivimos, aunque hoy nos parezca hasta natural, una situación extrema en democracia: un confinamiento domiciliario, un «arresto» frente a un enemigo invisible. Entraba en vigor nada más aprobarse, aunque, por lo insólito de la medida, tal día como hoy, un lunes, se convertía en el primer día real de una España sin actividad «no esencial».

Confinamiento, estado de alarma, servicios esenciales, permiso recuperable… y, después, fases, desescalada, pandemia, PCR, perimetrar… Vocabulario que no habíamos escuchado nunca o casi nunca y que, de repente, pasó a formar parte de nuestra vida cotidiana. Lo leíamos o pronunciábamos una docena de veces al día. Nos convertimos en aprendices de virólogos y de prevencionistas de la noche a la mañana. Nos acostumbrarnos a no vernos, a no tocarnos, a no abrazarnos. Un año después, la «nueva normalidad» no ha llegado. Un año después, seguimos en estado de alarma.

La USO respondió y dio la talla, demostró para qué sirve un sindicato

Hace un año ya que el coronavirus covid-19 comenzó a extenderse de forma imparable por nuestro país. Un hecho sin duda histórico por su incidencia y consecuencias, y por lo que ha evidenciado y ha manifestado al conjunto de la sociedad. «Su impacto en nuestro país ha sido brutal. Se ha sumado a un escenario laboral ya precarizado, de muy baja calidad y con un diálogo social de florero; se ha sumado a un ambiente político embarrado por la crispación y el histrionismo; a una capacidad empresarial y un modelo productivo carcomidos; y a los posos de una anterior crisis de la que aún se empezaba a salir, aunque fuera de mala manera», resume Joaquín Pérez, secretario general de USO.

El máximo dirigente de la Unión Sindical Obrera recalca que «el impacto del virus y de esta crisis ha sido y es generalizado. Esta vez no se salva nadie. La pandemia y sus efectos son un reto sin precedentes también para nuestra organización. Desde el inicio, en USO hemos tenido que darlo todo y mucho más; en cada puesto de trabajo, en cada centro, en cada sector. El sindicato ha ofrecido su mejor versión en el peor escenario desde la Transición».

Pérez rememora que «podría contar mil y una anécdotas de sindicalistas con conductas que podemos calificar de heroicas, en atención e información; de teléfonos, ordenadores y sedes echando humo; de raza, de cómo se ha respondido a esta alarma que también ha sido sindical. En definitiva, de lo que somos y para qué estamos».

Y, como no puede ser de otra manera, Joaquín Pérez recuerda que «hemos dado la talla también en lo referente a demandas, reivindicaciones o posicionamientos. Con la crítica y las manos libres; con el respaldo de ser tercera fuerza sindical, pero con una independencia y pluralidad que nos dan licencia para manifestar sin cortapisas lo que se ha hecho bien, regular, mal y, la mayoría de las veces, lo que no se ha hecho».

Cómo el covid cambió la forma de ofrecer asesoramiento laboral

Desde la Secretaría de Acción Sindical y Salud Laboral, Sara García recuerda que «desde que arrancó la emergencia sanitaria y se tomaron las primeras medidas, desde USO tuvimos que reaccionar y adaptar nuestra forma de trabajo ante una situación que exigía redoblar nuestra actividad en el asesoramiento laboral, el análisis de una normativa cambiante de un día para otro. Un asesoramiento laboral que incluía una lucha sin precedentes por velar por la salud y seguridad de las personas trabajadoras en un escenario excepcional que nos impedía usar nuestras herramientas y modos de trabajo habituales».

«La USO se adelantó a la declaración del estado de alarma en la adopción de medidas internas para salvaguardar la salud de los trabajadores y trabajadoras del sindicato, y también reaccionamos rápidamente para elaborar protocolos de PRL y recomendaciones ante el covid-19, en exigir permisos para los progenitores ante el cierre de los centros escolares, etc.», rememora García aquellos días de mitad de marzo.

Tras la declaración del estado de alarma y el confinamiento domiciliario, «nuestra actividad sindical se multiplicó e intentamos, a pesar de tener que trabajar a distancia y cerrar sedes, que nuestra atención y asesoramiento llegasen a la afiliación, a los centros de trabajo y a la sociedad en general. Se hicieron guardias para atender consultas, para revisar hora a hora un Boletín Oficial del Estado que nos daba continuos sobresaltos de lunes a domingo. Para, rápidamente, analizar y enviar toda la información, novedades normativas y recomendaciones a toda la organización», añade Sara García.

Velar por la seguridad laboral sin una base de cultura de prevención de riesgos

«Esenciales» fue una de las palabras de los primeros días de estado de alarma. Mucho se encumbraba a las personas de los sectores esenciales, pero poco o nada se las protegía. «Nada más decretarse el estado de alarma, exigimos al Gobierno que, en los sectores no esenciales, se paralizase la actividad, que se aprobasen medidas extraordinarias como el permiso retribuido para progenitores de menores escolarizados, ahora en casa. Y también que se facilitara negociar los ERTE o implantar otras medidas de flexibilidad, así como ayudas a las empresas para mantener el empleo y que no se vean abocadas a enfrentar despidos colectivos», enumera Sara García.

Nunca como entonces la salud laboral cobró tanto protagonismo. «Por ello, exigimos que las personas que debían trabajar en servicios básicos o imprescindibles para el abastecimiento pudieran tener unas condiciones seguras, que se cumplieran a rajatabla las medidas de prevención de riesgos laborales. El objetivo era evitar su contagio y la propagación del virus. Para ellos, también exigimos el reconocimiento del covid-19 primero como accidente de trabajo, tanto la convalecencia como el fallecimiento, y luego, como enfermedad profesional. Aún hoy nuestra petición sigue desatendida», apunta la secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral de USO.

Recuerda que la Prevención de Riesgos Laborales «era la gran olvidada por la mayoría de las empresas y las Administraciones Públicas. Estalló la necesidad de implantar protocolos de actuación y medidas de protección. Esto dejó en clara evidencia la nula cultura preventiva que hay en nuestro país y nos obligó, en algunos casos, al extremo de tener que acudir a las Fuerzas de Seguridad del Estado para paralizar la actividad ante un riesgo grave e inminente para la salud».

La necesaria respuesta inmediata a las preguntas de los trabajadores

Transmitir ese análisis y esos protocolos adquirió un cariz de inmediatez sin precedentes. «Nada más que el presidente del Gobierno estaba anunciando una medida en rueda de prensa, ya teníamos decenas de consultas acumuladas por todas las vías, especialmente en redes sociales. Y aún no se habían publicado los detalles en el BOE. Teníamos la doble responsabilidad de responder rápido y de no equivocarnos ni en una coma explicando una legislación en términos desconocidos hasta entonces», explica Laura Estévez, secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO.

La información laboral nunca había sido tan necesaria y tan esperada. «Nada más publicarse cada análisis de un decreto en la web, las estadísticas de visitas se disparaban. Por un lado, teníamos la satisfacción de poner un granito de arena que tranquilizase a las personas que al día siguiente no sabían si tenían que trabajar o no. Pero, por otro, te daba vértigo pensar que tanta gente estuviera pendiente de saber qué iba a ser de su vida en una hora», añade Estévez.

Más que nunca, «los flujos de información se distribuían por canales diferentes. En función de las consultas, nos dábamos cuenta de que era necesario adaptar los mensajes a cada potencial medio de comunicación, por pequeño que pareciera a priori. Se trataba de no dejar fuera a nadie», sintetiza la secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO.

Un año después, seguimos en estado de alarma, pero faltos de soluciones

El primer estado de alarma nos llevó hasta el verano. Pero a la vuelta, la realidad nos golpeó de nuevo. Comenzó un nuevo estado de alarma que, por el momento, tiene fecha de fin en 9 de mayo. No es tan drástico, no volvimos a nuestras casas. Mas el problema sigue ahí, el enemigo invisible está fuera. ¿Es lo único que queda por resolver?

«A trazo gordo, los grandes pactos de Estado y las grandes políticas de futuro esperanzador siguen en la UCI. En materia de empleo, seguimos sin cambios significativos: ni para incrementar su calidad ni la cantidad. No hay un proyecto de país ni de cambio de modelo productivo. Se sigue sin apostar por la innovación y el desarrollo tecnológico, por un tejido empresarial con capacidad competitiva. Carecemos de un plan por el futuro de la industria, del desarrollo científico y de desarrollo sostenible, junto a otras cuestiones de sostenibilidad y protección social que siguen en la cuerda floja. La jugada maestra, aún en cuarentena, parece una macedonia con fondos europeos, vacunas, playa, sol y ladrillo», reprocha el secretario general de USO.

Y, mientras tanto, «el Congreso, a lo suyo. Discursos de lápices afilados, postureos, polémicas y debates que no tocan. Y mucha falta de responsabilidad. Una soberanía de decepción constante. Los vemos incapaces de salir de su espiral partidista, de dejar a un lado líneas rojas que fragmentan y buscar soluciones; de trabajar de verdad para todos, que para eso deberían estar. Los grandes partidos han dejado mucho que desear durante todo este año. Ahora, que es cuando tenían que engrandecer la política y ponerla al servicio de todos, la denostan como nunca», remata Joaquín Pérez.

Ya tenemos cuatro millones de parados en febrero, ¿y ahora qué?

Ya tenemos cuatro millones de parados en febrero, ¿y ahora qué?

Una cuarta parte de subida de paro con respecto a febrero de 2020… y ninguna política expansiva de empleo

Con el paro de febrero, España ya lo ha conseguido. Ya vuelve a tener más de 4 millones de parados, como en nuestros peores momentos de la anterior crisis. Desde abril de 2016, la cifra del paro en nuestro país no llevaba un 4 delante. Cumplimos un año de pandemia con una subida del desempleo de una cuarta parte (+23,50%).

“No sabemos si esto era una carrera, una apuesta, de a ver si llegábamos a los 4 millones. Vale, ya tenemos a más de 4 millones de personas sin empleo, además de todas las que están en la cuerda floja de los ERTE. ¿Ya toca poner en marcha medidas de empleo? No podemos entender que en el Congreso se hable de todo menos de empleo: los diputados no deberían despegarse de su escaño hasta que consigan un plan de país, un pacto de Estado a la altura de lo que espera la ciudadanía, no para sus intereses partidistas”, subraya Joaquín Pérez, secretario general de USO.

“No, no es ningún juego, no se puede consentir que mes tras mes más personas llamen a la puerta del Servicio de Empleo porque han perdido su trabajo. Sin empleo, también las medidas de protección van a ser insostenibles. No pedimos magia, pero sí el plan de empleo y la reestructuración sectorial que no ha habido en décadas y que ahora es inaplazable. Entendemos que hubiera un trimestre de pruebas y de medidas de urgencia ante una situación que desbordó al país y al continente en primer lugar, y luego a todo el mundo. Pero un año sin un plan para fomentar, para crear empleo, es inexplicable”, apunta Pérez.

El paro está en subida libre: ya no entiende de meses de aumento o descenso, pero se sigue ignorando la apuesta tecnológica

“Ni los meses en los que siempre sube ni los meses en los que siempre baja. El paro está en subida libre. Y, otra vez, azota doblemente a mujeres y jóvenes. Si en un principio las mujeres mantuvieron más sus puestos, relacionados con cuidados y atención, ahora el paro femenino ya está en una dinámica de crecer mensualmente el doble que el masculino. A la vez que crece nuestra deuda con los jóvenes. Son los más preparados para los empleos que necesitamos, para digitalizar el país, pero el desempleo en su franja crece el triple que entre los adultos”, lamenta el secretario general de USO.

El máximo dirigente de la Unión Sindical Obrera, por último, propone que “aunque ya es tarde, más tarde será el mes que viene. Es urgente recualificar a las personas de los sectores más afectados, con muy pocas posibilidades de un reingreso laboral a corto plazo en sus mismas condiciones. Sabemos dónde están los déficits de producción en España, qué carencias tenemos de cara al mercado y que son un nicho para emprendedores y trabajadores: ahí hay que dirigir los esfuerzos, a planes que potencien ese tejido industrial y el bienestar social”.

La ventilación como medida preventiva frente al coronavirus en los centros de trabajo

La ventilación como medida preventiva frente al coronavirus en los centros de trabajo

La ventilación se ha convertido en la principal medida preventiva frente a la transmisión del coronavirus en los centros de trabajo. Por ello, el INSST ha publicado un documento en el que recoge los conceptos básicos de ventilación y que os resumimos a continuación.

Aerosoles en entornos laborales

Un aerosol es una suspensión de partículas sólidas o líquidas en un medio gaseoso, generalmente el aire, que, debido a su pequeño tamaño y bajo peso, pueden mantenerse en suspensión en el aire.

Un bioaerosol es un aerosol cuyas partículas tienen su origen en fuentes biológicas, vivas o muertas, como virus, protozoos, bacterias, hongos, algas, plantas, animales y fragmentos o productos derivados de los mismo.

En entornos laborales proceden de:

  • El aire exterior. Entran a través de puertas y ventanas o a través de los sistemas de ventilación y climatización, como esporas, fragmentos fúngicos, polen o bacterias ambientales.
  • Los materiales de construcción y del mobiliario del propio edificio, favorecidos por condiciones ambientales de alta humedad, temperatura y suciedad o material orgánico.
  • La presencia y actividad humana. Toda persona genera y expulsa gotitas al toser, estornudar o hablar, siendo esta la principal fuente de infección de SARS-CoV-2.

Estas transmisiones ocurren normalmente en espacios cerrados y con una ventilación inadecuada, donde las personas permanecen por un periodo de tiempo largo: desde 30 minutos a varias horas. Por tanto, el riesgo de exposición de los trabajadores a los aerosoles vendrá condicionado por el tamaño de los mismos. En gran medida es el diámetro aerodinámico de la partícula lo que determinará el tiempo que los aerosoles pueden mantenerse en suspensión, pudiendo darse exposiciones a corta o a larga distancia.

Ventilación en espacios cerrados

La ventilación es el proceso de renovación de aire de un local, es decir, consiste en proporcionar aire limpio exterior a un edificio o una habitación. El aporte de aire exterior es esencial para sanear el aire que se respira en un local y diluir los contaminantes que se originan.

Para que la ventilación sea eficaz, es necesario que la cantidad de aire limpio aportado sea adecuada y que ese flujo se distribuya de manera eficiente por todo el local, de manera que los contaminantes generados en las distintas partes del recinto se evacúen eficazmente. Una medida utilizada como indicador de la calidad del aire interior es emplear el nivel de la concentración de CO₂, ya que éste es un buen indicador de las emisiones de bioefluentes humanos.

La ventilación natural es aquella que se consigue por medios no mecánicos aprovechando las diferencias de presión que genera un gradiente, bien por temperatura, bien por acción del viento. La ventilación mecánica, por el contrario, controla las entradas y las salidas de aire permitiendo controlar el caudal introducido, aunque su instalación y mantenimiento sean más costosos. En el caso de que exista ventilación mecánica, se recomienda realizar regularmente una ventilación natural.

Filtración del aire si no es posible o suficiente la ventilación natural frente al coronavirus

Donde la ventilación natural no es suficiente, se debe optar por un tratamiento del aire que tenga como objetivo la eliminación o reducción de la concentración de las partículas presentes en el ambiente interior susceptibles de contener el virus. No recomiendan los sistemas de purificación que realizan sobre el aire un tratamiento fisicoquímico.

El sistema más eficaz para reducir las partículas presentes en el aire que puedan contener el virus es la filtración. Este proceso consiste en hacer pasar el aire susceptible de estar contaminado por un filtro, que retendrá las partículas contaminantes devolviendo el aire purificado. El filtro únicamente retendrá las partículas líquidas o sólidas en suspensión, y no los gases, por lo que no afectará al nivel de CO₂ presente.

A pesar de la importancia de la ventilación y la filtración para contribuir a disminuir la transmisión del coronavirus, estas medidas no son eficaces si la fuente de infección está demasiado cerca. Es decir, la ventilación no sustituye o exime del cumplimiento de las otras medidas de prevención como:

  • Utilizar mascarilla.
  • Minimizar el contacto entre personas, manteniendo una distancia de seguridad de, al menos, 1,5 metros.
  • Higiene de manos adecuada: con agua y jabón o gel hidroalcohólico.
  • Evitar el uso compartido de objetos, herramientas o equipos.
  • Evitar o reducir el tiempo de estancia en espacios cerrados, congestionados o que entrañen riesgo de contactos cercanos.
  • Limpiar y desinfectar habitualmente las superficies, los equipos y las herramientas de uso frecuente.
Se  aprueba una resolución en el Consejo de USO sobre las prioridades de reconstrucción post-covid

Se aprueba una resolución en el Consejo de USO sobre las prioridades de reconstrucción post-covid

 

Se respalda por unanimidad en el Consejo Confederal de USO una resolución especial con las líneas de trabajo que el sindicato defenderá para la reconstrucción del país tras la crisis del covid-19

El 136º Consejo Confederal de USO ha aprobado por unanimidad la resolución especial “Demanda de grandes pactos y prioridades para la reconstrucción socioeconómica y laboral”, en la que el conjunto de la organización ha recopilado las líneas generales a trabajar para salir de la profunda crisis social que ha provocado la pandemia por coronavirus covid-19.

El documento es una síntesis de los grandes retos y líneas rojas a defender que se marcó el sindicato en su Resolución General del 11º Congreso Confederal, en 2017. “Pero adaptándolo a la realidad laboral y social que vivimos cuatro años y una profunda crisis sanitaria después. La Resolución General era un texto que abarcaba de manera rica y profusa el trabajo y sus implicaciones tal y como lo conocíamos en 2017. Hoy, eso ha cambiado y nuestra forma de hacer sindicalismo, también. Sin movernos un ápice de nuestros principios, el sindicato es un organismo vivo, que evoluciona con la sociedad, con los imprevistos y para dar respuesta a las nuevas necesidades de los trabajadores. Por ello, esta Resolución Especial se centra en las prioridades del momento y en una explicación sucinta de todas ellas”, expone Joaquín Pérez, secretario general de USO.

Los grandes cambios del mundo laboral y de la protección social, en 7 capítulos

La Resolución Especial de la USO se estructura en 7 capítulos. En ellos se agrupan las necesidades más imperiosas para salir de la crisis “y hacerlo, además, en mejores condiciones que antes de ella. Desde USO queremos incidir en que muchos de estos cambios no son necesarios por la pandemia, sino que, de haber estado instaurados antes, nos habrían permitido encajar mejor el golpe”, recuerda Pérez.

El secretario general de USO pone varios ejemplos al respecto: “las carencias en digitalización y en inversión en I+D+i ya eran un hándicap de nuestra economía y de nuestra arquitectura productiva. Pero es que ahora no es una necesidad, es una exigencia. Sin desarrollar esos sectores, no vamos a salir de la crisis”.

Y lo mismo ocurre con la estructura contractual: “la pérdida de derechos de las últimas reformas laborales ya eran un clamor antes de la pandemia. Pero no podemos aspirar a salir de la crisis social sin reforzar la protección. Más que nunca, hay que redactar una nueva legislación laboral, y ya sabemos lo que no funciona. No se trata de poner parches a los textos que hay, sino de construirla de cero, para el trabajo del ya más que avanzado siglo XXI: adiós al catálogo interminable de tipos de contratos, a las discriminaciones si estás en una contrata, a las jornadas absurdas o a las prebendas para modificar unilateralmente condiciones laborales individuales o colectivas”, resume Joaquín Pérez.

Un documento de reconstrucción con la firma de toda la USO

El Consejo Confederal ha respaldado por unanimidad un texto que es fruto del trabajo de toda la USO. El esqueleto inicial ha sido enriquecido por todas y cada una de las estructuras internas de nuestro sindicato, tanto territoriales como sectoriales. “Aunque podríamos haberlo hecho aún más resumido si nos centramos en la generalidad, entendíamos que hay problemas que no afectan a todos los trabajadores, sino a grupos, que sin embargo es imprescindible resolver con el respaldo de toda la organización. Esta crisis ha señalado a personas que son esenciales y otras que no. No, todas las personas, trabajando ahora mismo o no, son esenciales, y sus máximas reivindicaciones deben estar en primer plano. La Resolución Especial tiene también ese valor de pluralidad que defendemos en nuestro sindicato. Lleva una parte de cada uno de nosotros”, se enorgullece el secretario general de USO.

El documento elaborado por la Unión Sindical Obrera “será nuestra carta de presentación. En todos los foros. Independientemente de quién nos escuche. Como siempre pasa con la USO: tengamos enfrente al partido o gobierno que tengamos, a la empresa que tengamos. Lo hacemos público porque estamos orgullosos de defenderlo. Y no nos importa de qué color sea nuestro interlocutor”.

Por último, Joaquín Pérez lamenta “que el trabajo que hacemos en USO desde el conocimiento de primera mano de la realidad laboral no se aproveche para mejorar la situación crítica del país. Las mesas del diálogo social siguen siendo una partida entre amigos. Ni siquiera con la situación que tenemos encima como país han sido capaces de aceptar con humildad que todos los sindicatos tenemos algo que aportar por el bien de todos. La Unión Sindical Obrera seguirá con la mano tendida, con propuestas e ideas para el bien común. Sin exclusiones, palmadas en el hombro ni chantajes: solo con trabajo”.

USO se reitera en la obligación de volver a evaluar el riesgo de contagio por transmisión de aerosoles

USO se reitera en la obligación de volver a evaluar el riesgo de contagio por transmisión de aerosoles

La medición directa de las concentraciones de aerosoles ha demostrado ser técnicamente difícil. Para facilitar esta medición se ha publicado un estudio en el que proponen el uso de contadores de partículas portátiles como un método novedoso y de fácil aplicación para cuantificar las concentraciones de aerosoles en espacios cerrados.

Desde USO solicitamos que tanto el Ministerio de Sanidad y como el INSST consideren y validen este método para evaluar la ventilación de los espacios cerrados, especialmente en entornos hospitalarios y de odontología, donde la producción de aerosoles es común y, por tanto, incluyan la obligación de evaluar conforme a este método para reducir los contagios. En el mismo sentido, se deberían incluir las mediciones realizadas de las concentraciones de aerosoles, del nivel de CO2, de la temperatura y la humedad en la preceptiva evaluación del riesgo de contagio.

  • Técnicas de medición de aerosoles

La concentración de aerosol se mide a menudo utilizando la técnica de difracción de láminas láser, en la que el número de píxeles que se iluminan es una medida del número y volumen de las gotas. Sin embargo, esta técnica solo puede ser utilizada por personal altamente especializado y solo en entornos de laboratorio.

Utilizando esta técnica como estándar, se ha validado un método novedoso con un contador de partículas portátil que se utiliza con frecuencia para la evaluación de la calidad del aire y supera la mayoría de los inconvenientes mencionados anteriormente de la técnica de difracción de láminas láser.

En este estudio han utilizado el dispositivo Fluke, si bien se obtuvieron resultados similares con otros contadores de partículas, en particular, los dispositivos Lighthouse y Trotec. Para rastrear los aerosoles han filmado la dispersión de la luz láser de las gotas de aerosol directamente usando una cámara CCD y un software de análisis de imágenes.

Esta técnica se ha utilizado para caracterizar una amplia gama de espacios públicos del mundo real, cada uno seleccionado como un ejemplo típico de cierto tipo de espacio público. Se han medido todos los aerosoles resultantes de la respiración, el habla, la tos y los estornudos de las personas presentes, de 1 a 25 en el momento de las mediciones.

Entre las conclusiones podemos destacar que en un ascensor público y en una sala de estar con poca ventilación, las concentraciones de aerosoles son altas. Los tiempos característicos para una disminución del 50% en la concentración de aerosol son del orden de 1 min en espacios bien ventilados, en comparación con 4-5 min en el baño, el ascensor y la sala de estar mal ventilados.

Este estudio muestra que la técnica del contador de partículas es un método confiable para investigar las concentraciones de aerosoles y su evolución en el tiempo. Con este método de fácil aplicación, las concentraciones de aerosoles se pueden medir en cualquier espacio público, lo cual es importante para determinar el riesgo de transmisión del covid-19 por aerosoles y evaluar el impacto de las medidas de reducción de riesgo de contagio.

El estudio ha concluido que el riesgo de transmisión a través de aerosoles en el aire es bajo en todos los escenarios excepto en baños, ascensores y salas de estar sin ventilación. La razón de esto es doble: una buena ventilación disminuye significativamente la densidad de aerosoles en poco tiempo y porque la cantidad de partículas virales en gotas de aerosol muy pequeñas es baja, en contraposición a lo expuesto en el documento técnico de la transmisión por aerosoles el cual expone que la cantidad de virus contenida en los aerosoles emitidos está relacionada con la carga viral presente en las secreciones respiratorias de la persona infectada.