Las dos últimas prórrogas de los ERTE han generado cierta confusión acerca de si se mantiene el contador a cero para el paro.

Las dos últimas prórrogas de los ERTE han generado cierta confusión acerca de si se mantiene el contador a cero para el paro.

Desde USO, con el fin de aclarar dudas, realizamos una consulta al SEPE y nos indicaron que todas aquellas personas que se mantengan en ERTE desde el 1 de octubre de 2020, sí consumirían días de paro.

Sin embargo, si durante el año 2021 se quedasen sin empleo por fin de contrato temporal; despido individual o colectivo por causas económicas, productivas, técnicas u organizativas o despido declarado improcedente, se devolverán los días consumidos desde el 1 de octubre de 2020, es decir, se pone el contador a cero.

Debido a que se espera que casi todos los ceses de contratos durante 2021 sean por esas tres causas, en principio, las personas trabajadoras no van a ver afectados sus días de cotización de cara al cobro de futuras prestaciones, ya que se irán devolviendo esos días.

 

Tercera prórroga de los ERTE

Con la aprobación de la tercera prórroga de los ERTE COVID, a través del RD-Ley 30/2020, hubo modificaciones en cuanto al cobro de la prestación y consumo de días de paro. El artículo 8.1 dice:

“Las medidas de protección por desempleo previstas en los apartados 1.a), 2 y al 5 del artículo 25 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, resultarán aplicables hasta el 31 de enero de 2021 a las personas afectadas por los expedientes de regulación temporal de empleo regulados en los artículos 22 y 23 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, y a los referidos en el artículo 2 de la presente norma y en la disposición adicional primera del Real Decreto-ley 24/2020, de 26 de junio.”

Tal y como vemos, en dicho redactado, se obviaba el artículo 25.1.b) que era el que regulaba el consumo de días de paro y que más adelante, en el 8.7. explicaba que:

“La medida prevista en el artículo 25.1.b) del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, se mantendrá vigente hasta el 30 de septiembre de 2020.
La reducción de las prestaciones consumidas a partir del 1 de octubre de 2020 en los expedientes de regulación temporal de empleo en los que hasta ahora se aplicaba dicha medida, no obstante, no afectará a las nuevas prestaciones que se inicien a partir del 1 de octubre de 2026.
Sin perjuicio de lo previsto en los párrafos precedentes, con el objetivo proteger a las personas afectadas en sus empleos por la crisis, especialmente a las más vulnerables, no se computarán en ningún momento como consumidas las prestaciones por desempleo disfrutadas, durante los expedientes referidos en el apartado 1 de este artículo, por aquellas que accedan a un nuevo derecho, antes del 1 de enero de 2022, como consecuencia de la finalización de un contrato de duración determinada o de un despido, individual o colectivo, por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, o un despido por cualquier causa declarado improcedente”.

Este nuevo redactado creó confusión ya que, por un lado, se indicaba que dejaba de surtir efecto lo recogido en el 25.1.b) del RD-Ley 8/2020 y, por otro, que no iba a afectar a las personas trabajadoras esta nueva medida.
Esta confusión se tradujo en que, a partir del 1 de octubre de 2020, todas las personas trabajadoras que se mantengan en ERTE, tanto por prórroga como por ERTE nuevo, sí consumen días.

Por último, el RD-Ley 2021, en su artículo 4.1.a) recogía que “El artículo 8.7 del Real Decreto-ley 30/2020, de 29 de septiembre, se mantendrá vigente según los términos y plazos previstos en el mismo.”, dando lugar así a crear cierta confusión sobre qué ocurre con el consumo de días cotizados y el cobro de la prestación por ERTE.

Repasamos las últimas prórrogas de los ERTE

Debido a la confusión creada, tras la aprobación de las dos últimas prórrogas de los ERTE, sobre si el cobro de prestación por ERTE afecta o no a los días cotizados, desde USO hacemos un repaso sobre la normativa aprobada hasta el momento para entender mejor la situación.

El RD-Ley 8/2020 estableció en su artículo 25.1. b) “No computar el tiempo en que se perciba la prestación por desempleo de nivel contributivo que traiga su causa inmediata de las citadas circunstancias extraordinarias, a los efectos de consumir los períodos máximos de percepción establecidos”, medida muy aplaudida ya que significaba que las personas trabajadoras no tenían por qué pagar las consecuencias de un ERTE derivado de una situación de pandemia, dando así protección a esas personas de cara a cobro de prestaciones por desempleo más adelante.

El RD-Ley 24/2020, el que regulaba la prórroga de los ERTE hasta el 30 de septiembre de 2020, reflejaba en su artículo 3.1. la prórroga de las medidas recogidas en el artículo 25.1 del RD-Ley 8/2020, por lo que seguía en vigor que el cobro de los ERTE no consumía días de paro a las personas trabajadoras afectadas por los ERTE COVID.

USO apuesta por la estabilidad y negociar prórrogas de mayor duración

Desde USO seguimos denunciando que esta continua sucesión de prórrogas con un redactado imposible genera importantes problemas de interpretación, no sólo a las personas trabajadoras afectadas, sino a las asesorías y sindicalistas y, como alertaron los delegados de USO, al propio SEPE.

En una situación extraordinaria, como la que estamos padeciendo, es incomprensible que desde el Ministerio y los agentes sociales se juegue al tira y afloja de los acuerdos periódicos para prorrogar una medida que mantiene en vilo a las más de 700.000 personas afectadas por los ERTES, en lugar de apostar por la estabilidad y negociar prórrogas de mayor duración.

A este juego de las prórrogas hay que sumar, como ya hemos comentado, la enmarañada y confusa redacción de cada uno de los reales decretos, que genera un importante atasco en el SEPE, el retraso en la tramitación de las prestaciones con la consiguiente desesperación e incertidumbre de las personas afectadas que no saben si están consumiendo o no sus días cotizados o si van a cobrar a tiempo para hacer frente a los pagos más básicos como alimentación, vivienda o energía. Ante esta situación, en asamblea virtual los trabajadores y trabajadoras del SEPE han decidido convocar una huelga en marzo, para exigir medidas urgentes de refuerzo de plantilla y una mayor claridad en las órdenes que tienen que tramitar.

El paro de enero crece hasta las 3.964.353 personas registradas, con una destrucción de empleo de 218.953 afiliados a la Seguridad Social

El paro de enero crece hasta las 3.964.353 personas registradas, con una destrucción de empleo de 218.953 afiliados a la Seguridad Social

El paro no toca techo en enero y seguimos sin medidas reales de empleo

3.964.353 personas en paro, 76.216 de ellas nuevas con respecto a diciembre, es el saldo de un mes de enero que sigue destruyendo empleo y que también se ha llevado por delante 218.953 cotizantes a la Seguridad Social.

Hoy hay casi un 22% más de parados que hace un año, 710.500 personas sin trabajo que, además, comienzan a agotar sus prestaciones. Prácticamente todas las regiones registran subida.
“Los ERTE excepcionales llegaron en un momento crítico como tabla de salvación para millones de trabajadores y empresas, pero después se han convertido en la medida por sí misma. La protección social es un acompañamiento, pero un año después siguen sin acompañar nada. Ola tras ola de contagios y restricciones vemos únicamente el patrón de poner una red, no de construir. Y, además, la red se ha ido empequeñeciendo para sostener solo a una parte de los afectados”, denuncia Laura Estévez, secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO.

España tiene casi tantos parados como en 2010, cuando comenzaba a destruir empleo “como la hormigonera de la construcción que languidecía. No es difícil pensar que de una crisis tan profunda, a la que aún no se ha reaccionado, pueden seguirle años iguales o peores que los que siguieron a 2010. Todos los eneros, hasta 2017, estuvieron por encima de los 4 millones de parados, rozando incluso los 5 en el desastroso 2013”, continúa Estévez.

Los ERTE siguen paliando el drama social, pero no crean empleo y ocultan un paro mayor

USO advierte además de que “por desgracia, tampoco están todos los que son. Hay un paro latente que ayer mismo evidenciábamos con los datos de Contabilidad Nacional: un dato son las personas que figuran registradas en el desempleo y otro muy distinto, las que no han trabajado de forma efectiva. Esas, las horas de trabajo que no se han efectuado, sobrepasan el millón de empleos a tiempo completo, una diferencia sustancial con los 710.500 nuevos parados de la pandemia que, además, tampoco estaban todos a tiempo completo”.

Por eso, desde el sindicato USO se pide “políticas de empleo. Hemos escuchado estas palabras miles de veces en estos meses, pero la realidad es que solo se han hecho políticas sociales. Muy necesarias, por supuesto, pero que ponen parches, no soluciones. Con millones de personas en sus casas y la implantación de facto de las nuevas tecnologías en hogares que nunca lo habrían pensado, han sido meses perdidos en cuanto a recualificación con formación para el empleo que llegase, exclusivamente, de la mano de los Servicios Públicos de Empleo, reforzándolos, por supuesto”, apunta Laura Estévez.

El paro bajó de forma imperceptible en el último trimestre de 2020, pero en el conjunto del año se disparó un 16,54%, según la EPA (Encuesta de población activa)

El paro bajó de forma imperceptible en el último trimestre de 2020, pero en el conjunto del año se disparó un 16,54%, según la EPA (Encuesta de población activa)

A pesar de una campaña de Navidad coja, que trajo contratación, pero lejos de otros años, el paro solo bajó en el último trimestre de 2020 en 3.100 personas, -0,08%, según recoge la última oleada de la EPA. En esos meses finales del año, creció levemente la ocupación, 167.400 personas más (+0,87%), “pero son cifras engañosas en esta situación, pues incluyen a las personas en ERTE”, recuerda Joaquín Pérez, secretario general de USO. Al acabar 2020, el paro había crecido con respecto a 2019 en un 16,54%.

Otro indicador al respecto, que habla del peso que suponen los trabajadores en ERTE en la ocupación es el número de ausentes de su empleo en la semana de referencia del trimestre. Han bajado a casi la mitad, sí, de 3.592.800 a 1.889.100, pero la propia EPA especifica que se debe a una mayor incidencia de las vacaciones en el trimestre anterior, porque la ausencia por ERTE solo se ha reducido en 16.800 personas.

  • En uno de los peores contextos de los servicios públicos, la Administración ha sido la primera en precarizar el empleo

“El empleo, en su conjunto, ha descendido, especialmente la contratación privada, que ha perdido 750.000 puestos de trabajo. Aun así, no entendemos que el empleo público, con las carencias que ha habido y sigue habiendo en Sanidad, residencias y organismos básicos de atención sociales, como el SEPE, solo haya generado 125.000 empleos. Esto refleja, además, que los contratos por días y semanas no son patrimonio privado, sino que la propia Administración parchea las necesidades ciudadanas y crea empleos basura”, recrimina Pérez.

En total, 2020 cerró con 622.600 personas ocupadas menos, a pesar de que incluye a las reguladas por ERTE.

  • La EPA también recoge que 2020 destruyó empleo indefinido y creció la tasa de temporalidad

Otro dato que refleja la depauperación del empleo que se crea es “el tipo de puestos que se han destruido. A pesar de que siempre hablamos de un bajo índice de contratación indefinida mes a mes, en torno al 8%, el empleo indefinido destruido representa más de la mitad del temporal”, advierte el secretario general de USO. Por ello, la tasa de temporalidad se ha incrementado en medio punto, hasta el 24,63% de los trabajadores activos.

“Los ERTE son el sostén y no la solución. Es una prestación social que, además, maquilla los datos del paro, pero el problema del empleo en España ya era estructural y cualquier crisis, sobre todo una de estas dimensiones, aumenta la profundidad de los daños. Debe sostenerse a las familias, pero ni ellas quieren depender de las agónicas prórrogas de los ERTE ni el sistema puede aguantar mucho más tiempo sin generar puestos de trabajo. Las políticas de empleo deben ser más que políticas de auxilio social”, reclama Joaquín Pérez.