la EPA hace emerger una nueva bolsa de exclusión; baja el paro a costa de perder población activa.

la EPA hace emerger una nueva bolsa de exclusión; baja el paro a costa de perder población activa.

La EPA del primer trimestre arroja menos población activa (-203.400) y menos ocupación (-137.500). Son los datos más preocupantes de esta primera ola de Encuesta de Población de Activa de 2021. Baja a pesar de ello el paro (-65.800), pero el propio método estadístico advierte: por el covid, la estadística ha pasado a contemplar como inactivos a parados que no pueden buscar empleo porque las empresas de su sector siguen en ERTE o porque deben permanecer en casa a cargo de menores u otros dependientes. “Búsqueda de empleo y disponibilidad para trabajar” determina, dice el INE, su condición de parados.

España ha perdido 474.500 ocupados en el último año y 133.500 activos. “Algunos se encuadran en jubilaciones, que no tienen el mismo relevo generacional en los que se incorporan a la edad de trabajar. Pero inquieta la nueva bolsa de exclusión que supone los que desaparecen de la búsqueda de empleo: sabemos de sobra que quienes se están quedando en casa de nuevo por cuidados son las mujeres y que quienes trabajan en sectores especialmente golpeados no pueden reengancharse a la recualificación si se quedan fuera del sistema. Si no figuran como demandantes de empleo, no existen. Las medidas de protección social y de reorientación laboral son ineficaces desde hace años, pero ahora deben responder a una situación de emergencia”, apremia Joaquín Pérez, secretario general de USO.

La industria y la construcción: pulso débil

Se ha destruido empleo en todos los sectores, salvo en agricultura. En él, crece la ocupación con respecto al trimestre de menos cultivos, el último del año. “Es habitual en este trimestre que caigan los servicios, al quedar encuadrada la Semana Santa en abril. Pero la industria y la construcción son sectores que indican el pulso económico, y es de seguir bajando en picado. Siguen sin aplicarse más medidas que las paliativas, los ERTE, y confiar en que se llegue a otro verano de poco virus y mucho gasto interior, pero el parte meteorológico no sirve para crear empleo, ni mucho menos empleo digno y duradero”, arguye Pérez.

El secretario general de USO acoge los nuevos datos “como un motivo más para pedir soluciones. Pasado mañana es el Día del Trabajo, y en él pedimos justo eso: trabajo, vuelta al trabajo, creación de puestos de trabajo, apuesta por los sectores que dan trabajo. Y que esta nueva crisis no se lleve las migajas que aún estábamos recogiendo de la anterior. Hay tanto destruido que no se puede hablar de recuperar el empleo, hay que reconstruirlo desde cero, con los cambios que se postergaron entre pelea electoral y pelea electoral”.

Primera bajada del paro en 6 meses, pero con 5 millones en el horizonte por el fin de los ERTE

Primera bajada del paro en 6 meses, pero con 5 millones en el horizonte por el fin de los ERTE

Una Semana Santa intermareal, entre ola y ola de covid, ha permitido en marzo la salida del paro de 59.149 personas, casi todas en Servicios, a pesar de las restricciones a la movilidad interregional y las medidas vigentes en la hostelería.

El paro mensual baja por primera vez desde septiembre y deja atrás la cifra psicológica de los 4 millones, “pero es una dato engañoso. A poco más de un mes de que finalice el estado de alarma y la última prórroga de los ERTE excepcionales, 743.000 trabajadores están regulados de forma temporal. Muchas empresas ya están haciendo ERE a pesar de ese marco especial de los ERTE, que sigue siendo un muro de contención. Tememos que, si se abre esa compuerta de golpe, nos encontremos con un escenario de casi 5 millones de parados a 1 de junio”, advierte Joaquín Pérez, secretario general de USO.

En cuanto a datos interanuales, marzo de 2020 fue el primer mes parcialmente afectado por la pandemia, aunque el paro se disparó en abril y, salvo el mínimo respiro del verano, no ha dejado de crecer. “Aunque este marzo haya bajado ligeramente el desempleo por coincidir con las contrataciones de Semana Santa, la tendencia de lo que llevamos de 2021 es altamente preocupante: todos los meses registran cifras de parados por encima de abril y mayo del año pasado, lo que indica que el desempleo del coronavirus se está cronificando y no se están dinamizando nuevos sectores económicos”, continúa Pérez.

Los contratos indefinidos duplican su ratio, 14,76% del total, la mitad por conversiones fruto de la campaña contra el fraude en la contratación temporal

El dato positivo de marzo lo deja el ratio de las contrataciones indefinidas: el 14,76% del total, aunque más de la mitad han sido conversiones. “Esto es, en gran parte, fruto de la campaña especial de Inspección de Trabajo, que afloró decenas de miles de contratos temporales fraudulentos. En ese sentido, seguimos defendiendo que el contrato inicial sea indefinido, salvo causa que justifique la temporalidad, y no al revés, como es práctica habitual. Pero estas cifras también demuestran que hay actividades que están encontrando su nicho en el nuevo marco productivo y son esos proyectos los que hay que potenciar: acelerar la reconversión postergada”, apremia el secretario general de USO.

Ya tenemos cuatro millones de parados en febrero, ¿y ahora qué?

Ya tenemos cuatro millones de parados en febrero, ¿y ahora qué?

Una cuarta parte de subida de paro con respecto a febrero de 2020… y ninguna política expansiva de empleo

Con el paro de febrero, España ya lo ha conseguido. Ya vuelve a tener más de 4 millones de parados, como en nuestros peores momentos de la anterior crisis. Desde abril de 2016, la cifra del paro en nuestro país no llevaba un 4 delante. Cumplimos un año de pandemia con una subida del desempleo de una cuarta parte (+23,50%).

“No sabemos si esto era una carrera, una apuesta, de a ver si llegábamos a los 4 millones. Vale, ya tenemos a más de 4 millones de personas sin empleo, además de todas las que están en la cuerda floja de los ERTE. ¿Ya toca poner en marcha medidas de empleo? No podemos entender que en el Congreso se hable de todo menos de empleo: los diputados no deberían despegarse de su escaño hasta que consigan un plan de país, un pacto de Estado a la altura de lo que espera la ciudadanía, no para sus intereses partidistas”, subraya Joaquín Pérez, secretario general de USO.

“No, no es ningún juego, no se puede consentir que mes tras mes más personas llamen a la puerta del Servicio de Empleo porque han perdido su trabajo. Sin empleo, también las medidas de protección van a ser insostenibles. No pedimos magia, pero sí el plan de empleo y la reestructuración sectorial que no ha habido en décadas y que ahora es inaplazable. Entendemos que hubiera un trimestre de pruebas y de medidas de urgencia ante una situación que desbordó al país y al continente en primer lugar, y luego a todo el mundo. Pero un año sin un plan para fomentar, para crear empleo, es inexplicable”, apunta Pérez.

El paro está en subida libre: ya no entiende de meses de aumento o descenso, pero se sigue ignorando la apuesta tecnológica

“Ni los meses en los que siempre sube ni los meses en los que siempre baja. El paro está en subida libre. Y, otra vez, azota doblemente a mujeres y jóvenes. Si en un principio las mujeres mantuvieron más sus puestos, relacionados con cuidados y atención, ahora el paro femenino ya está en una dinámica de crecer mensualmente el doble que el masculino. A la vez que crece nuestra deuda con los jóvenes. Son los más preparados para los empleos que necesitamos, para digitalizar el país, pero el desempleo en su franja crece el triple que entre los adultos”, lamenta el secretario general de USO.

El máximo dirigente de la Unión Sindical Obrera, por último, propone que “aunque ya es tarde, más tarde será el mes que viene. Es urgente recualificar a las personas de los sectores más afectados, con muy pocas posibilidades de un reingreso laboral a corto plazo en sus mismas condiciones. Sabemos dónde están los déficits de producción en España, qué carencias tenemos de cara al mercado y que son un nicho para emprendedores y trabajadores: ahí hay que dirigir los esfuerzos, a planes que potencien ese tejido industrial y el bienestar social”.

Las dos últimas prórrogas de los ERTE han generado cierta confusión acerca de si se mantiene el contador a cero para el paro.

Las dos últimas prórrogas de los ERTE han generado cierta confusión acerca de si se mantiene el contador a cero para el paro.

Desde USO, con el fin de aclarar dudas, realizamos una consulta al SEPE y nos indicaron que todas aquellas personas que se mantengan en ERTE desde el 1 de octubre de 2020, sí consumirían días de paro.

Sin embargo, si durante el año 2021 se quedasen sin empleo por fin de contrato temporal; despido individual o colectivo por causas económicas, productivas, técnicas u organizativas o despido declarado improcedente, se devolverán los días consumidos desde el 1 de octubre de 2020, es decir, se pone el contador a cero.

Debido a que se espera que casi todos los ceses de contratos durante 2021 sean por esas tres causas, en principio, las personas trabajadoras no van a ver afectados sus días de cotización de cara al cobro de futuras prestaciones, ya que se irán devolviendo esos días.

 

Tercera prórroga de los ERTE

Con la aprobación de la tercera prórroga de los ERTE COVID, a través del RD-Ley 30/2020, hubo modificaciones en cuanto al cobro de la prestación y consumo de días de paro. El artículo 8.1 dice:

“Las medidas de protección por desempleo previstas en los apartados 1.a), 2 y al 5 del artículo 25 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, resultarán aplicables hasta el 31 de enero de 2021 a las personas afectadas por los expedientes de regulación temporal de empleo regulados en los artículos 22 y 23 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, y a los referidos en el artículo 2 de la presente norma y en la disposición adicional primera del Real Decreto-ley 24/2020, de 26 de junio.”

Tal y como vemos, en dicho redactado, se obviaba el artículo 25.1.b) que era el que regulaba el consumo de días de paro y que más adelante, en el 8.7. explicaba que:

“La medida prevista en el artículo 25.1.b) del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, se mantendrá vigente hasta el 30 de septiembre de 2020.
La reducción de las prestaciones consumidas a partir del 1 de octubre de 2020 en los expedientes de regulación temporal de empleo en los que hasta ahora se aplicaba dicha medida, no obstante, no afectará a las nuevas prestaciones que se inicien a partir del 1 de octubre de 2026.
Sin perjuicio de lo previsto en los párrafos precedentes, con el objetivo proteger a las personas afectadas en sus empleos por la crisis, especialmente a las más vulnerables, no se computarán en ningún momento como consumidas las prestaciones por desempleo disfrutadas, durante los expedientes referidos en el apartado 1 de este artículo, por aquellas que accedan a un nuevo derecho, antes del 1 de enero de 2022, como consecuencia de la finalización de un contrato de duración determinada o de un despido, individual o colectivo, por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, o un despido por cualquier causa declarado improcedente”.

Este nuevo redactado creó confusión ya que, por un lado, se indicaba que dejaba de surtir efecto lo recogido en el 25.1.b) del RD-Ley 8/2020 y, por otro, que no iba a afectar a las personas trabajadoras esta nueva medida.
Esta confusión se tradujo en que, a partir del 1 de octubre de 2020, todas las personas trabajadoras que se mantengan en ERTE, tanto por prórroga como por ERTE nuevo, sí consumen días.

Por último, el RD-Ley 2021, en su artículo 4.1.a) recogía que “El artículo 8.7 del Real Decreto-ley 30/2020, de 29 de septiembre, se mantendrá vigente según los términos y plazos previstos en el mismo.”, dando lugar así a crear cierta confusión sobre qué ocurre con el consumo de días cotizados y el cobro de la prestación por ERTE.

Repasamos las últimas prórrogas de los ERTE

Debido a la confusión creada, tras la aprobación de las dos últimas prórrogas de los ERTE, sobre si el cobro de prestación por ERTE afecta o no a los días cotizados, desde USO hacemos un repaso sobre la normativa aprobada hasta el momento para entender mejor la situación.

El RD-Ley 8/2020 estableció en su artículo 25.1. b) “No computar el tiempo en que se perciba la prestación por desempleo de nivel contributivo que traiga su causa inmediata de las citadas circunstancias extraordinarias, a los efectos de consumir los períodos máximos de percepción establecidos”, medida muy aplaudida ya que significaba que las personas trabajadoras no tenían por qué pagar las consecuencias de un ERTE derivado de una situación de pandemia, dando así protección a esas personas de cara a cobro de prestaciones por desempleo más adelante.

El RD-Ley 24/2020, el que regulaba la prórroga de los ERTE hasta el 30 de septiembre de 2020, reflejaba en su artículo 3.1. la prórroga de las medidas recogidas en el artículo 25.1 del RD-Ley 8/2020, por lo que seguía en vigor que el cobro de los ERTE no consumía días de paro a las personas trabajadoras afectadas por los ERTE COVID.

USO apuesta por la estabilidad y negociar prórrogas de mayor duración

Desde USO seguimos denunciando que esta continua sucesión de prórrogas con un redactado imposible genera importantes problemas de interpretación, no sólo a las personas trabajadoras afectadas, sino a las asesorías y sindicalistas y, como alertaron los delegados de USO, al propio SEPE.

En una situación extraordinaria, como la que estamos padeciendo, es incomprensible que desde el Ministerio y los agentes sociales se juegue al tira y afloja de los acuerdos periódicos para prorrogar una medida que mantiene en vilo a las más de 700.000 personas afectadas por los ERTES, en lugar de apostar por la estabilidad y negociar prórrogas de mayor duración.

A este juego de las prórrogas hay que sumar, como ya hemos comentado, la enmarañada y confusa redacción de cada uno de los reales decretos, que genera un importante atasco en el SEPE, el retraso en la tramitación de las prestaciones con la consiguiente desesperación e incertidumbre de las personas afectadas que no saben si están consumiendo o no sus días cotizados o si van a cobrar a tiempo para hacer frente a los pagos más básicos como alimentación, vivienda o energía. Ante esta situación, en asamblea virtual los trabajadores y trabajadoras del SEPE han decidido convocar una huelga en marzo, para exigir medidas urgentes de refuerzo de plantilla y una mayor claridad en las órdenes que tienen que tramitar.

El paro de enero crece hasta las 3.964.353 personas registradas, con una destrucción de empleo de 218.953 afiliados a la Seguridad Social

El paro de enero crece hasta las 3.964.353 personas registradas, con una destrucción de empleo de 218.953 afiliados a la Seguridad Social

El paro no toca techo en enero y seguimos sin medidas reales de empleo

3.964.353 personas en paro, 76.216 de ellas nuevas con respecto a diciembre, es el saldo de un mes de enero que sigue destruyendo empleo y que también se ha llevado por delante 218.953 cotizantes a la Seguridad Social.

Hoy hay casi un 22% más de parados que hace un año, 710.500 personas sin trabajo que, además, comienzan a agotar sus prestaciones. Prácticamente todas las regiones registran subida.
“Los ERTE excepcionales llegaron en un momento crítico como tabla de salvación para millones de trabajadores y empresas, pero después se han convertido en la medida por sí misma. La protección social es un acompañamiento, pero un año después siguen sin acompañar nada. Ola tras ola de contagios y restricciones vemos únicamente el patrón de poner una red, no de construir. Y, además, la red se ha ido empequeñeciendo para sostener solo a una parte de los afectados”, denuncia Laura Estévez, secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO.

España tiene casi tantos parados como en 2010, cuando comenzaba a destruir empleo “como la hormigonera de la construcción que languidecía. No es difícil pensar que de una crisis tan profunda, a la que aún no se ha reaccionado, pueden seguirle años iguales o peores que los que siguieron a 2010. Todos los eneros, hasta 2017, estuvieron por encima de los 4 millones de parados, rozando incluso los 5 en el desastroso 2013”, continúa Estévez.

Los ERTE siguen paliando el drama social, pero no crean empleo y ocultan un paro mayor

USO advierte además de que “por desgracia, tampoco están todos los que son. Hay un paro latente que ayer mismo evidenciábamos con los datos de Contabilidad Nacional: un dato son las personas que figuran registradas en el desempleo y otro muy distinto, las que no han trabajado de forma efectiva. Esas, las horas de trabajo que no se han efectuado, sobrepasan el millón de empleos a tiempo completo, una diferencia sustancial con los 710.500 nuevos parados de la pandemia que, además, tampoco estaban todos a tiempo completo”.

Por eso, desde el sindicato USO se pide “políticas de empleo. Hemos escuchado estas palabras miles de veces en estos meses, pero la realidad es que solo se han hecho políticas sociales. Muy necesarias, por supuesto, pero que ponen parches, no soluciones. Con millones de personas en sus casas y la implantación de facto de las nuevas tecnologías en hogares que nunca lo habrían pensado, han sido meses perdidos en cuanto a recualificación con formación para el empleo que llegase, exclusivamente, de la mano de los Servicios Públicos de Empleo, reforzándolos, por supuesto”, apunta Laura Estévez.

El paro bajó de forma imperceptible en el último trimestre de 2020, pero en el conjunto del año se disparó un 16,54%, según la EPA (Encuesta de población activa)

El paro bajó de forma imperceptible en el último trimestre de 2020, pero en el conjunto del año se disparó un 16,54%, según la EPA (Encuesta de población activa)

A pesar de una campaña de Navidad coja, que trajo contratación, pero lejos de otros años, el paro solo bajó en el último trimestre de 2020 en 3.100 personas, -0,08%, según recoge la última oleada de la EPA. En esos meses finales del año, creció levemente la ocupación, 167.400 personas más (+0,87%), “pero son cifras engañosas en esta situación, pues incluyen a las personas en ERTE”, recuerda Joaquín Pérez, secretario general de USO. Al acabar 2020, el paro había crecido con respecto a 2019 en un 16,54%.

Otro indicador al respecto, que habla del peso que suponen los trabajadores en ERTE en la ocupación es el número de ausentes de su empleo en la semana de referencia del trimestre. Han bajado a casi la mitad, sí, de 3.592.800 a 1.889.100, pero la propia EPA especifica que se debe a una mayor incidencia de las vacaciones en el trimestre anterior, porque la ausencia por ERTE solo se ha reducido en 16.800 personas.

  • En uno de los peores contextos de los servicios públicos, la Administración ha sido la primera en precarizar el empleo

“El empleo, en su conjunto, ha descendido, especialmente la contratación privada, que ha perdido 750.000 puestos de trabajo. Aun así, no entendemos que el empleo público, con las carencias que ha habido y sigue habiendo en Sanidad, residencias y organismos básicos de atención sociales, como el SEPE, solo haya generado 125.000 empleos. Esto refleja, además, que los contratos por días y semanas no son patrimonio privado, sino que la propia Administración parchea las necesidades ciudadanas y crea empleos basura”, recrimina Pérez.

En total, 2020 cerró con 622.600 personas ocupadas menos, a pesar de que incluye a las reguladas por ERTE.

  • La EPA también recoge que 2020 destruyó empleo indefinido y creció la tasa de temporalidad

Otro dato que refleja la depauperación del empleo que se crea es “el tipo de puestos que se han destruido. A pesar de que siempre hablamos de un bajo índice de contratación indefinida mes a mes, en torno al 8%, el empleo indefinido destruido representa más de la mitad del temporal”, advierte el secretario general de USO. Por ello, la tasa de temporalidad se ha incrementado en medio punto, hasta el 24,63% de los trabajadores activos.

“Los ERTE son el sostén y no la solución. Es una prestación social que, además, maquilla los datos del paro, pero el problema del empleo en España ya era estructural y cualquier crisis, sobre todo una de estas dimensiones, aumenta la profundidad de los daños. Debe sostenerse a las familias, pero ni ellas quieren depender de las agónicas prórrogas de los ERTE ni el sistema puede aguantar mucho más tiempo sin generar puestos de trabajo. Las políticas de empleo deben ser más que políticas de auxilio social”, reclama Joaquín Pérez.