Para hacer frente a la mayor subida de precios, los salarios deben crecer

Para hacer frente a la mayor subida de precios, los salarios deben crecer

El IPC ha cerrado 2021 al 6,5%, debido a la importante subida de los precios de la electricidad, de la alimentación y de los servicios de alojamiento y restauración, que debe trasladarse a los salarios.

“Ante este escenario de inflación, que parece no va a ser transitoria como ya apuntan algunos expertos, los salarios deben crecer, y lo deben hacer acorde con el ritmo de aumento de los bienes que necesitamos en nuestro día a día. La subida de los precios, la mayor desde hace 20 años, no puede convertirse en un elemento más que aumente la desigualdad social y la vida precaria”, reivindica Joaquín Pérez, secretario general de USO.

La realidad es que la desigualdad sigue aumentando estos dos últimos años, en gran medida por la calidad del empleo y los salarios. “La reformilla laboral que tratan de vendernos como histórica no es la solución para lograr un empleo de calidad, que apueste por otros modelos productivos de futuro”, apunta Pérez.

Negociación colectiva que impulse una verdadera recuperación salarial

Desde el mes de febrero, la inflación inició una escalada continua. No así los salarios, como ha demostrado, por ejemplo, la estadística de negociación colectiva que, además de confirmar su ralentización como un efecto más de la pandemia, dejó la subida salarial pactada en convenio en el 1,47 %, más de 5 puntos por debajo de lo que han crecido los precios.

“Por tanto, es necesario que desde la negociación colectiva se impulse una verdadera recuperación salarial. Muchos sueldos se congelaron en los momentos más duros de la pandemia y, ahora que los precios se desbocan, las empresas deben hacer un esfuerzo y subir los salarios de las plantillas, siendo responsables con el esfuerzo realizado por miles y miles de trabajadores en los últimos meses”, reclama Pérez.

“Las empresas deben ser responsables en estos momentos y también los mismos que firmaron los AENC y firman los convenios colectivos incluso con congelaciones. Sorprende que ahora digan que la batalla son los salarios, con una mano, firmando y con otra, la pancarta, cuando durante mucho tiempo se han olvidado de ellos”, concluye Pérez.

Sube un 5,5% el  IPC en noviembre, más del doble de la subida marcada para pensiones

Sube un 5,5% el IPC en noviembre, más del doble de la subida marcada para pensiones

El IPC de noviembre, habitual marcador de la subida de las pensiones, se dispara muy por encima de la subida prevista con el nuevo índice. Pero es que ninguno de los bienes más necesarios, ni siquiera el ocio más elemental, se libra de la subida de precios. Vivienda, alimentación básica, transporte y restauración. Aunque la vivienda destaca como componente que rebaja el IPC, lo hace porque ha subido menos en comparativa, pero la realidad es que los gastos en vivienda, aupados por la electricidad, han subido un 16,8% con respecto a 2020.

El IPC histórico del 5,5% se dispara especialmente en muchas regiones del interior, con Castilla-La Mancha marcando una subida del 6,6 %.
“Este IPC de noviembre es el que siempre se ha tomado como referencia para la subida de las pensiones, por ejemplo, o para negociar el salario de los empleados públicos. Sin embargo, el nuevo índice de revalorización de las pensiones dejará la subida en menos de la mitad y la subida a los funcionarios se fijó, vía PGE, en un 2 %. Esto se une a la subida de décimas del SMI en 2021, que aún no llega a los 1.000 euros prometidos hace dos años ni mucho menos a los parámetros que aconseja Europa”, repasa Joaquín Pérez, secretario general de USO.

Efecto dominó sobre el resto de salarios y prestaciones

Por ello, “sin estas referencias públicas y con una reforma laboral a medias y a oscuras, la negociación colectiva va a quedar muy debilitada para poder alcanzar una subida salarial que no suponga una pérdida de poder adquisitivo”, apunta Pérez.

Poco a poco, “comenzamos a ver cómo el alza del precio de la energía y los combustibles ya se repercute en otros bienes, con lo cual es necesario darle un impulso a las rentas más vulnerables: desde las pensiones más bajas al SMI, pasando por el IPREM y el IMV”, pide el secretario general de USO.

Más temporalidad y parcialidad, subida histórica de ocupados, pero menos horas trabajadas.

Más temporalidad y parcialidad, subida histórica de ocupados, pero menos horas trabajadas.

Bajan las horas trabajadas respecto a 2019, lo que evidencia más jornadas parciales y contratos temporales, España recupera los 20 millones de ocupados

La EPA registra una mejora de los datos brutos de empleo, con una bajada del paro y una subida de la ocupación tanto trimestral como anualmente, pero un descenso de horas trabajadas. Sin embargo, evidencia la otra cara de la moneda: el empleo está cada vez más precarizado. Se superan los 20 millones de trabajadores por primera vez desde 2008, pero se han trabajado 2,53% horas menos que en el mismo trimestre previo a la pandemia.

“El dato no puede ser más esclarecedor. Entre más trabajadores se reparten menos horas de trabajo. Han trabajado menos días y menos horas al día: suben la temporalidad y las jornadas a tiempo parcial”, resume Joaquín Pérez, secretario general de USO. Servicios, además, pone el otro punto negativo, al subir otra vez el paro en el sector al terminar el verano.

La recuperación es más lenta en mujeres y mayores de 55 años

Analizando los datos en profundidad, Pérez alerta de las deficiencias estructurales del mercado laboral que afectan a grupos más vulnerables: “el paro ha aumentado de forma alarmante entre los mayores de 55 años, en 65.500 personas. Un colectivo en riesgo de padecer los efectos de la brecha digital de los nuevos empleos y que podrían perder las oportunidades de reengancharse al empleo. Además, el paro entre las mujeres sigue siendo mucho más alto que entre los hombres, 3,4 puntos más”. Esto es, 16,36% frente a 12,97%.

Una brecha de género que se acrecienta atendiendo a la actividad. “La población activa ha crecido en este trimestre, pero la tasa de hombres activos crece en mayor medida y ya se superan los 10 puntos de diferencia. La pandemia ha perjudicado especialmente a las mujeres, que siguen haciendo frente a las cargas familiares y alargan su ausencia del mercado laboral. Solo el 54,25% de las mujeres son población activa, frente al 64,31% de los hombres”, advierte.

El IPC adelantado, el golpe de gracia a la economía familiar

“Dos buenas noticias son la bajada del número de hogares con todos sus miembros en paro y el aumento de aquellos en los que todos sus miembros trabajan. Más de uno y hasta más de dos sueldos serán necesarios en cada casa si seguimos recibiendo noticias como la subida del 5,5% del IPC adelantado. La subsistencia de muchas familias ya no se soluciona con tener trabajo, sino con una contención de los precios de la energía o una subida de salarios que permita la recuperación del poder adquisitivo. A esto no se le puede llamar recuperación”, concluye el secretario general de USO.

La electricidad se lleva el 70% de la subida del IPC en agosto

La electricidad se lleva el 70% de la subida del IPC en agosto

El precio de la luz siguen haciendo estragos en el bolsillo de la ciudadanía con un IPC que cierra agosto al 3,3% y un aumento mensual que se come precisamente la energía. El encarecimiento de la electricidad representa el 70% de la influencia de los diferentes grupos de la cesta de la compra en la subida de agosto.

A pesar del vergonzoso incremento de la luz, que parece no tener límites ni se le están buscando, no es la única mala noticia para la compra habitual de los hogares. El segundo grupo que más sube (supone el 11% del aumento) es el de alimentos y bebidas no alcohólicas; y el tercero, el transporte (9,5%), pues los combustibles tampoco se escapan de la escalada de precios.

“Tras meses de devorar récord tras récord de precio, no nos conformamos con que a finales de agosto el Gobierno afirme que hay que revisar la fiscalidad de la energía. Era el primer paso a dar. Comenzar ahora un análisis supone otro año de espera. A pesar de las medidas especiales para los hogares más necesitados, la magnitud de estas subidas hace que también unidades familiares con ingresos más aceptables estén al borde de la pobreza energética: una economía familiar media no se puede permitir el artículo de lujo que hoy en día es la electricidad”, señala Joaquín Pérez, secretario general de USO.

Primera medida para frenar el precio de la luz: IVA superreducido, bien de primera necesidad

En este sentido, el secretario general de la Unión Sindical Obrera incide en que “la primera medida a tomar, necesaria ya en enero, cuando comenzó a desbocarse el precio de la luz, es considerarla como un bien de primera necesidad. Creo que nadie puede rebatir que lo es, y eso supone una bajada del IVA al 4%, el tipo superreducido. El resto de medidas es cierto que necesitan de un análisis en mayor profundidad y un nuevo marco regulatorio que garantice topes de precios a futuro y mecanismos para evitar crisis como esta. Pero comenzar ese análisis a fin de año supone haber perdido demasiados meses que asfixian a las familias”.

El IPC es más de dos veces mayor que la subida salarial pactada

Mientras el IPC se incrementa en un 3,3%, los salarios suben menos de la mitad. El último dato estadístico sobre convenios firmados registra una subida pactada media del 1,5%.

“Hay que remontarse a 2007 para encontrar un año que finalizase con un IPC por encima del actual, 4,2%. Por entonces, el sueldo de los funcionarios se revalorizó por encima del 3% y el de convenio rozó ese 3. Aun perdiendo poder adquisitivo, no fue tan acusado como se presenta este final de año. Espero que se tome nota con respecto a los salarios, pues el Diálogo Social va por un lado y los problemas de la gente, por otro. En los últimos dos años, ha aumentado hasta el 7% el número de personas en pobreza severa”, apunta Pérez.