Según el informe del Barómetro Mayores UDP, más de cuatro de cada diez personas mayores ayudan económicamente a su familia o amistades. El 42,2% de los mayores encuestados ayudan o han ayudado económicamente a sus hijos e hijas, familiares o a sus amistades en los dos últimos años.

Aún siendo un porcentaje más bajo-en 2018, del 47,7%-, este se mantiene superior al 40% desde el año 2012. Por tanto, la solidaridad de las personas mayores es una estrategia clave de apoyo de las difíciles situaciones económicas o laborales a las que se enfrentan muchas personas en España.

Ocho de cada diez personas mayores, es decir, el 89,9% de las personas encuestadas que han proporcionado ayudas económicas, las han destinado exclusivamente a sus hijos o hijas, siendo las principales receptoras de estas ayudas.

Otros datos que reflejan la difícil situación económica que atraviesan muchas familias son que solo uno de cada cuatro hogares se puede sostener del empleo, según el Análisis y Perspectivas 2020 de la Fundación FOESSA. El 60% de la mano de obra mundial trabaja en la economía informal. Y el trabajo precario afecta al 40% de aquellos que tienen empleo forma, según datos de la OIT.

También, según diversas estimaciones se considera que la pandemia del COVID-19 aumentará la pobreza en el mundo a 125 millones más de personas y muchos de los ODS no se cumplirán por falta de voluntad política y también a consecuencia de la crisis sanitaria.

 

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