Después de más de cinco horas de encuentro en el Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (Sasec), las partes continúan muy lejos de llegar a un acuerdo para desconvocar la huelga programada para los días 4, 13, 18 y 27 de diciembre y del 2 al 4 de enero. La postura de la empresa es tajante y se centra principalmente en la supuesta negativa de los trabajadores a aceptar la implantación en los autobuses del alcolock, un dispositivo que impide arrancar los vehículos sin superar previamente un control de alcoholemia. “TUA considera irrenunciable el alcolock, porque la seguridad de los viajeros no puede ser motivo de negociación ni causa de huelga, como plantea el comité de empresa”, explica la empresa a través de un comunicado.

Los trabajadores, por su parte, sostienen que el alcolock “es una cortina de humo” de TUA para echarles encima a la opinión pública y evitar negociar sus reivindicaciones, principalmente una de las que “verdaderamente” les llevó a convocar la huelga: la exigencia de un descanso de 30 minutos en las jornadas de más de seis horas y de 45 en las de más de nueve. “Ése es el punto principal, pero ellos han marcado una línea roja. No quieren negociarlo y lo tapan con lo del alcohol porque eso nos echa a la gente encima”, señala Óscar Fernández, miembro del comité de empresa y delegado de prevención por el sindicato USO. “Incluso les ofrecimos que alguien experto en Derecho mediase y dijese si teníamos derecho o no a los descansos, pero se niegan”, añade.

Fernández afirma que fueron los trabajadores quienes en junio -antes de la llegada del alcolock- le propusieron a TUA un protocolo enfocado al “consumo cero” de alcohol. Los conductores están en contra del sistema actual porque consideran que no está correctamente regulado, que no es fiable y que “sólo sirve para sancionar” sin cumplir con los protocolos de prevención. “A ellos sólo les importa que la tasa de un conductor esté por debajo de 0,15 miligramos de alcohol por litro de aire espirado -el máximo para un profesional-, pero puede haber gente que con 0,08 esté más afectada. Si la tasa estuviese en 0,0, lo que pedimos, se podría detectar si existen personas que tienen problemas con la bebida”, mantiene el presidente del comité de empresa, Manuel Villaverde, también de USO. Los trabajadores exigen otras mejoras, como reducir la alta eventualidad y temporalidad, que se ejecuten las sustituciones por prejubilación y que se habiliten servicios en algunas cabeceras de línea “para no tener que mear por las esquinas”.

Para la empresa, se trata de “meras excusas” y el único interés de la plantilla es retirar el alcolock. “Plantean una distinción entre situaciones de consumo ocasional y consumo derivado de un problema de salud. TUA considera que la ley recoge unos máximos de consumo de alcohol para profesionales y que no cabe distinción”. Así, “en el caso de que un conductor no superase la prueba del alcolock, que impediría arrancar el autobús, TUA cumplirá con la ley y no transaccionará con la seguridad de los pasajeros en negociación alguna”.