Tras un verano muy convulso en el sector aéreo de nuestra federación de servicios, con la mediática huelga de Ryanair a nivel estatal y la huelga de Finnair en el aeropuerto del Prat, las dos con un denominador común,  sus TCP, esta federación valora una vez más, la importancia de la negociación.

Por desgracia, ambas compañías aéreas, hicieron llegar a la huelga a sus tripulantes de cabina, pero con distintos comportamientos empresariales.

Finnair consiguió cerrar las diferencias con los tripulantes, desactivando la huelga del Aeropuerto del Prat, siendo un éxito la primera convocatoria del primer fin de semana y se negoció con su subcontrata, Atlas-Adecco Outsourcing, con un acuerdo de subida salarial de un 16% en 2 años.

Ryanair agotó convocatorias de huelga, usó amenazas, extorsión y todo tipo de tretas con sus trabajadores, no obstante se aplazó la nueva negociación para Septiembre, sabedores de que los trabajadores, apoyados por esta federación y por las siglas de la USO, no van a detenerse en sus propósitos,  que son sobre todo, poderse acoger a la legislación laboral española. De momento, ha cerrado esta semana un acuerdo con sus pilotos y ha informado que no recortará su flota Irlandesa, mientras que  los sindicatos USO y Sitcpla que representan a los tripulantes de cabina de pasajeros en España tenían previsto retomar mañana, miércoles, 5 de septiembre, las negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo laboral. Los sindicatos y los representantes de Ryanair debían acudir a una mediación a la dirección general de Trabajo en España, después de que la mantenida el pasado 1 de agosto finalizara sin acuerdo.

No obstante, la reunión ha sido cancelada a propuesta de Trabajo, tras la dimisión de la directora general de Trabajo, Concepción Pascual, a quien se culpa de haber autorizado la creación del sindicato de trabajadoras sexuales.

El próximo día 7 de septiembre, se celebrará en Roma (Italia) una reunión conjunta con los sindicatos españoles, italianos, portugueses, belgas, holandeses y alemanes para valorar las huelgas llevadas a cabo en julio y agosto, y decidir nuevas movilizaciones a nivel europeo.